martes, 30 de junio de 2015

PAPÁ

 Hace ya 40 años que se fué y nunca ha dejado de estar ahí para mi.

Mi padre murió cuando yo era muy niño, 12 años, y cuando comenzaba a explorar lo que la vida era en realidad. De hecho uno de los recuerdos más vívidos que tengo con mi padre son aquellos en los que lo acribillaba a preguntas sobre lo más variopinto y que en más de una ocasión, recuerdo, le llevó a rendirse ante mi persistente curiosidad y admitir: "y yo que sé Pacuchiño, descansa un poco, anda".

Se fué sin yo enterarme para nada de lo que eso significaba, ni de lejos lo sabía por entonces. Todo muy confuso a mi alrededor y mi inocente mentalidad no acertaba a comprender lo que sucedía. Nunca había tenido hasta entonces en mi corta vida un encuentro con la muerte, ignoraba muy felizmente lo que eso era, no tenía ni la más remota idea de que esas cosas sucedían, ni a mi, ni a nadie que pudiera haber conocido. Solo recuerdo confusión, caras tristes, miradas de compasión que no entendía y que en pocas semanas mi vida hasta entonces cambió por completo.

Yo, con menos de dos añitos en los brazos de mi padre

Creo recordar que la primera vez que lloré de verdad a mi padre fué seis años después, cuando realmente lo empecé a extrañar, cuando comencé a extrañar realmente a ese señor tan cariñoso, tan serio, tan protector, tan apasionado, tan sabio y lo que significaba para mi y lo que había perdido sin percatarme apenas.  

Mi padre era un hombre bajito, delgado, pero fuerte, de gesto serio, de manos grandes que usaba con gran maestría tanto para un cachete en el momento oportuno, como para unos abrazos y caricias que siempre estarán conmigo. Recuerdo agarrarme a uno de sus enormes dedos para caminar a su lado y sentirme el chaval más importante y afortunado del mundo. 

Mi padre en su afición favorita, la pesca en río.

Le gustaba la pesca en río y el Deportivo. En cierto modo heredé ambas. Me encanta el río, no para pescar, pero si para caminar por sus riberas. Soy muy Deportivista y nunca olvido cuando el me llevaba a Riazor y me dejaba perplejo por la pasión con la que sufría los desatinos de un equipo que por entonces (como ahora) estaba en la cuerda floja del descenso de categoría. Se enfadaba, gritaba como un energúmeno y rompía su carnet de socio un domingo si, otro no. (debería tener un montón de copias para cada temporada)

Mi padre (y mi madre también) hicieron mucho por mi, como supongo habrán hecho la mayoría de los padres por sus hijos, pero recuerdo algo que sucedió hace mucho, cuando ya él se había ido, pero que parece que fué ayer mismo, cuando le preguntaba a mi madre, tras abrir una alacena de la cocina y ver comida allí: - mamá, ¿nosotros somos ricos, verdad?  

Aun puedo oir las carcajadas de mi madre. 

Qué bonito!!!!! ahora que yo soy mayor, que soy padre, que me encantaría ser abuelo; no habría nada que me hiciera sentirme más satisfecho como padre, nada mejor a lo que aspirar que mis hijos se sintieran como yo entonces, que tenía todo lo que necesitaba, que no echaba nada de menos, que pudiera pensar que vive en una familia de ricos, de millonarios, aun perteneciendo, en realidad, a la famila de unos humildes padres trabajadores. Eso es en realidad la verdadera riqueza, no necesitar nada más que lo que uno tiene, por poco que sea. ¿No crees?

Mi padre, con mi madre

Mi padre se fué demasiado pronto, dejó demasiadas lecciones sin terminar de enseñar, pero, no sé como,  se las ingenió para dejar conmigo la esencia del curso entero. Me honro en heredar de él unas cualidades que me hacen sentir feliz aun ahora, cuatro décadas después. 

El sentido de la amistad, un amigo no es cualquier cosa. Un amigo es realmente algo de valor incalculable. Estoy seguro de que mis mejores amigos serían también muy buenos amigos de mi padre, como por ejemplo Idoia, Iñigo o Ricardo sin ir más lejos. 

Me enseñó, no sé exactamente como, que mi palabra vale tanto o más que mi firma y que lo que se promete se ha de cumplir, por difícil y duro que sea. 

Me enseñó el valor de la lealtad.

Me enseñó la importancia de la justicia. Me enseñó que un hombre de bien nunca antepone un interés a lo que es justo. 

Me enseñó, de alguna manera, que la mejor pastilla para conciliar el sueño es la integridad. 

Me enseñó a amar sin cálculos ni medidas, uno ama lo que ama, y a lo que se tiene que amar no se le pueden poner barreras ni condiciones. 

Rebuscando en los viejos recuerdos de mi madre descubrí unas cartas que son un tesoro. Cartas de amor a mi madre y que me dejaron perplejo, por que en esas cartas descubrí que yo amo, como el amaba (o muy parecido) y me hizo sentir muy feliz y orgulloso de tal parecido. 

Lo conocí lo suficiente como para saber lo feliz que sería teniendo una nuera como mi esposa, lo mucho que la querría y lo satisfecho y orgulloso que estaría de que su hijo tuviera una esposa tan especial como la que tiene. De hecho creo firmemente que desde algún sitio él disfruta y comparte mi felicidad al lado de mi mejor amiga.  

No sé si llegaría a imaginar que su hijo tendría que irse del país para buscarse la vida, tan común como era eso cuando yo nací, pero poco imaginable en la sociedad que se dibujaba cuando el falleció. Estoy seguro que el lo hubiese hecho también si fuera necesario.

Cuarenta años más tarde lo sigo extrañando y no es una frase hecha si digo que cada vez más. Pero al mismo tiempo lo sigo teniendo más presente en mi vida cuando tengo que esforzarme por salir adelante sin que nadie me regale nada, tal como el hizo cuando empezó a hacerse un lugar en su profesión, usando, tal como intento yo, los principios que hicieron de él un hombre grande, ejemplar e inolvidable y al que yo aspiro cada día a parecerme. Desde donde está él me sigue enseñando.

Te quiero papá. Hasta la vista. 

jueves, 1 de enero de 2015

2014

Otro año comienza. Otra mañana de año nuevo para pensar en lo que nos gustaría que sucediera durante los próximos 365 días.
Nos tomamos las celebraciones con calma, sin excesos. Con tranquilidad. Creo que era lo que necesitábamos. Cada día me gustan menos las explosiones de felicidad programadas colectivamente independientemente de que tengamos razones o no para celebrar. Debe ser que me estoy haciendo mayor. 
Fué el 2014 un año muy duro, muy difícil, muy doloroso. Pero aún así pasó muy deprisa, un paso frenético de días que dejan sobre todo un rastro de agotamiento físico, pero sobre todo emocional. 
Un año que, como casi todos,  dejó un sabor agridulce. 
Lo peor: Que tras alcanzar las metas propuestas al comenzarlo, incluso antes de lo previsto, mucho antes de lo esperado se perdieron los logros alcanzados en el plano profesional. Cosas de la vida. Algo de lo que no me puedo sentir responsable. Simplemente sucedió, otra vez, y, otra vez, me pilló en medio y perdí... otra vez. Pero no perdí del todo. Como siempre las derrotas nunca son pérdidas al 100%. De las derrotas se aprende. De las derrotas se crece. Y en eso estoy ahora. Creciendo, no sin un sufrimiento nada deseado, pero debo reconocer que estoy creciendo ciertamente. En el plano profesional, pero sobre todo en el plano personal. Ahora soy más fuerte. ¡Cuantas veces he recordado la frase estos últimos meses!:  "LO QUE NO TE MATA TE HACE  MAS FUERTE".


Ha sido un trago amargo cuando creía haber encontrado una buena estabilidad y me vi que tenía que empezar casi de cero de nuevo. Eso creía. Pero muchos días después sé que ahora estoy mejor preparado para encarar de nuevo los desafíos que me han traído a esta Isla. 
Otro de los aspectos negativos ha sido mi sentimiento de frustración en cuanto al idioma. Yo creía que a estas alturas mi inglés sería ya como para currar en la BBC, pero qué lejos estoy de eso, en ocasiones me da la impresión de que cada día estoy peor en lo que al Inglés se refiere, pero la realidad es que va mejorando, no tanto como yo quisiera, pero hoy hablo y entiendo mejor que hace un año. De eso no cabe duda, no obstante mi dominio del inglés y lo que eso conlleva en lo profesional, me ha hecho sentirme frustrado a estas alturas de mi película británica. 
Otra parte amarga han sido las malas noticias desde España, sigo con esa mala costumbre de escuchar los noticieros de España y cada vez me ofende más oir a los gobernantes podridos de nuestro país que me empujaron al destierro hablando y mintiendo como bellacos sobre la "recuperación" y de un futuro inmediato brillante mientras las sigo pasando canutas porque las posibilidades de regresar son muy remotas ahora. Cuando la injusticia me hace sentir un delincuente y sin derecho al más básico recurso de defensa y que me tiene acogotado entre la espada indecente del juez que me puso del lado de los ilegales y la indecencia  de quien se aprovecha de ese sistema absolutamente alejado de la razón, el sentido común y la justicia que proclaman sus membretes.  Todo sigue igual. Yo no tengo derechos. 
Me entristecen las múltiples historias de amigos y conocidos sin esperanza en mi país mientras los corruptos nadan en la abundancia de lo expoliado con la connivencia de una justicia lenta, torpe y que vive de espaldas a los problemas de los ciudadanos de a pié. Es lo que tiene viajar tanto en coches oficiales con choferes y guarda-espaldas pagados por los que atropellan en su camino. 
Me desalienta ver como los que parecían ser una esperanza ya se están enzarzando en las porquerías de quienes critican. Parecen haber olvidado que su mérito es haber sido alzados por la desesperanza de millones de ciudadanos que ya no saben a quien acudir en busca de auxilio, de justicia social.
Pero no todo ha sido malo, claro que no. Lo mejor es que ahora estoy, me siento más preparado. Gano poco a poco confianza. La inseguridad que me da no controlar el idioma es cada día menor. Ahora ante mi tengo cinco nuevas opciones de reales, todas ellas me proporcionarían una mejora en mi situación actual. 
Lo mejor es que yo y mi compañera querida cada vez somos más fuertes, nos miramos al espejo y juntos somos mejores después de tanta penuria y sufrimiento. Juntos somos más felices por que es lo que tiene luchar juntos. Cuanto más dura es la batalla más fuertes e inseparables nos sentimos y somos en realidad. Eso es crecer. Es una poderosa razón para sentirse feliz. ¿verdad?
Hace un par de días, en una entrevista de trabajo me preguntaban: ¿Qué decisión que has tomado ultimamente de la que te arrepientes, que te gustaría rectificar? Pensé por unos segundos y le dije: - Ninguna. No sirve de nada desear no haber hecho algo que ha hice. No tiene remedio. Solo se puede mirar hacia adelante para arreglar en medida de lo posible lo estropeado por una mala decisión. Asi que no me arrepiento de nada. Nuestros errores forman parte de nuestro progreso. - Me miró con cara rara y tomó no sé que notas al respecto. 
Pero una de las cosas más hermosas y fenomenales que han pasado durante este 2014 habeis sido vosotros. Las personas con las que nos cruzamos durante estos 365 días. Una nueva ciudad, bueno dos, Haverhill y Cambridge que es donde nos movemos habitualmente. Hemos recibido tanto cariño y apoyo que nos sentimos abrumadoramente afortunados. Nos han ofrecido su mano y cariño en tantas ocasiones que me emociono al pensarlo. Sobre todo personas como Eduardo, Mila, Peter, Jo, Kevin, Damian, Montse, Yolanda, Barry, Jhon, Dan, Lindsey y algunos más. Ha sido como vivir rodeados de ángeles de la guarda que nos  han hecho sentir siempre que nunca estamos solos aquí. También a nuestros amigos en España, Brasil, Canadá, Holanda, Estados Unidos, que desde al distancia nos han hecho llegar su aliento tan apreciado y necesario en muchos difíciles momentos de nuestra vida. 
Gracias a todos por hacer del 2014 un año para recordar, 
a pesar de todos los pesares, con alegría y dulzura. 


podeis hacer vuestros comentarios en mi email, por que los que se ponen en el blog muchas veces se pierden: fucorei@gmail.com

miércoles, 24 de diciembre de 2014

BO NADAL !!!!!


No he sido muy prolífero esta segunda mitad de año en el blog. Reconozco cierta cobardía en esto. No han salido las cosas como esperaban y me resulta duro admitir que me he llevado un buen chasco. No me siento responsable del todo, pero una vez más la cuestión me jugó una mala pasada. 
A principios de diciembre todo parecía muy, muy negro, tanto que pensaba en regresar, en abandonar, en rendirme. 
Pero mi orgullo, mi vergüenza, me impide tirar la toalla y menos que nadie se entere que he fracasado. Y siempre os acabariais enterando y yo el primero y claro, eso no. Apreté los dientes, me sequé las lágrimas y miré hacia adelante, por que detrás quedaba el camino de vuelta que por lo que os expliqué no queríe emprender. Aunque solo sea por orgullo.


Menos de un mes después no es que estén la cosas mucho mejor, pero quizás mi actitud y fe son distintas ahora y miro con más optimismo el futuro. 
Esta semana dejaremos esta casita en la que estamos viviendo, demasiado para mi situación laboral actual. Dejaremos el centro del pueblito, nos iremos a un barrio. Dejaremos esta casa climatizada (hace el mismo clima dentro que en la calle). Dejaremos lo agobios por un tiempo y tomaremos un respiro para tomar impulso de nuevo. Ya estamos empezando. 
Mientras, en este trance, nos pilla la Navidad. Asique por hoy lo dejo aquí. 

Feliz Navidad - Merry Christmas - Bo Nadal


domingo, 9 de noviembre de 2014

SILENCIO

Casi dos meses de silencio en este blog. Un silencio que para mi resulta muy elocuente, que ilustra el  momento que vivo, que vivimos ahora.
Un momento realmente complicado y quizás especialmente duro por lo inesperado.
Disculpadme que no me explique lo suficiente. No tengo fuerzas para hacerlo.
Solo yo puedo entender lo descriptivo de este silencio.
Tendré que esperar que llegue cuanto antes el día de romper este triste vacío con buenas nuevas y explicar lo que pasa del otro lado del muro del silencio.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

UN AÑO EN EL REINO UNIDO

Esta pasada semana cumplí mi primer aniversario de mi nueva vida en esta parte del mundo. Como es de suponer, pensé mucho en todo lo vivido aquí durante este tiempo. Intentaré resumirlo con brevedad y concisión.

Pues sí, ya pasó un año, llegó septiembre y viene a mi mente mi salida de A Coruña en mi motocicleta recorriendo la costa cantábrica hasta Santander, en donde me embarqué, nunca mejor dicho, rumbo a esta isla que me ha ofrecido una oportunidad de seguir viviendo por mi mismo, lo que en mi país ahora me es negado gracias a la avaricia, incompetencia e indecencia de quienes gobiernan ese país al que llaman España.

Un año lleno de experiencias de todo tipo. Me atrevo a decir que un buen año, pero sin temor a equivocarme, unos durísimos y difíciles docena de meses.

Voy a empezar por LO PEOR:

El salto al vacío. Un cambio de este tipo, cuando uno ya no es un jovenzuelo conlleva un esfuerzo considerable. Tratas de saltar el río, pero sabes que te vas a mojar, es demasiado ancho... y me mojé vaya si me mojé. Y menos mal que el río se estrechó gracias a la generosidad de mis amigos, los Pan, que me permitieron no ahogarme en los primeros momentos de esta nueva etapa. Me permitieron ahorrarme el empezar del cero absoluto, como otro muchos miles han tenido que sufrir. Uno nunca puede ni sabe expresar lo suficiente el agradecimiento. Pero aquí queda desde lo más profundo de mi corazón. Gracias por esa toalla limpia, seca y cálida que me permitió sacudir el frío que se siente al dejar uno su casa. Gracias.

La soledad. Una buena parte de estos 365 días la pasé viviendo solo, no físicamente solo ya que siempre tuve gente cerca pero sí alejado de quien uno nunca se debe alejar. La fría soledad a la que me vi abocado por las circunstancias. También la añoranza de los buenos amigos a veces se hace muy dura de soportar.

La precariedad laboral. Me he encontrado con un mercado laboral muy desregularizado, al menos en el nivel en el que me estoy moviendo hasta ahora. He sentido y siento una profunda decepción y tristeza por la indefensión ante la que me encuentro como trabajador en este país. Casi sin derechos, casi sin protección. Un verdadero chasco el que me he llevado en este sentido. Aquí hay mucho trabajo, pero también hay mucho abuso de los patrones sin escrúpulos que no dudan en sacar brillo a sus diamantes, sus coches de lujo, sus mansiones a costa del sudor del que viene a buscar un simple sustento.  Y los que lo pueden y deber remediarlo mirando a otro lado. ¿de que me suena esto?

La vivienda: un atraco. Esto es lo que más me hace cuestionar mi futuro aquí. El trabajo no falta y si ahora no es muy bueno, tendré oportunidades de encontrar algo mejor, no cabe duda, pero coste de la vivienda es indecente, inaceptable... pero lo tienes que aceptar o hacer las maletas. Que un trabajador tenga que aportar el 75% de sus ingresos (o más) para tener acceso a una vivienda con sus gastos (incluidos impuestos elevadísimos) es una indecencia impropia de un país democrático en el que se supone de defienden los derechos básicos de los ciudadanos.

El inglés. ¡qué dolor de cabeza! Al idioma me refiero, claro. Nunca pensé que me costara tanto. Mi experiencia en los Estados Unidos me hizo tener unas expectativas lingüisticas demasiado optimistas. Tras un año puedo decir que me comunico bien, pero me sigue costando mucho entender. Tienen acentos muy cerrados se comen muchísimas letras y los dejes son ininteligibles para un extranjero recién llegado como yo. Es precisamente esta la mayor barrera a la hora de afrontar una mejora en el aspecto profesional. Pero no me rindo, poco a poco voy mejorando.



Pero no todo es negativo, ni mucho menos.  LO QUE ME GUSTA:

Aquí sí hay trabajo. Sin duda alguna, quien quiere trabajar. Otra historia son las condiciones. Nada fácil, muy duro y agotador muchas veces. Pero eso también depende de tu preparación, de tu cualificación, tus ganas de buscar y también, mucho, que tengas un buen dominio del idioma, lo cual me parece lógico. Si quieres trabajar sin duda aquí lo puedes hacer.

Los nuevos amigos. Viajar es conocer. Conocer nuevos lugares, nuevas costumbres, nueva gente. Yo lo estoy haciendo todo esto, una experiencia magnífica, rejuvenecedora. Algunos de esos amigos me ayudaron a pasar mejor los peores momentos. Pero todos ellos hacen de este año un tiempo que por duro que esté resultando valga la pena vivirlo.

Hay esperanza en el futuro. Las oportunidades que este país brinda le hace mantener a uno esperanza en un futuro inmediato mejor. Nadie te regala nada, pero si se ve con claridad que tienes la oportunidad de salir adelante si te lo propones de verdad y estás dispuesto a esforzarte por alcanzar tus metas.

Una sociedad comedida. Me explico. Viniendo de España uno se sorprende en las primeras impresiones de cierta precariedad en la obra publica, en determinados servicios. No hay autopistas vacías. No hay aeropuertos sin aviones. No hay megaconstrucciones sin uso. Se ve que hay un sentido de lo público mucho más responsable que en España, en donde se vive como nuevos ricos. Donde el despilfarro y el hurto son la seña de identidad de la clase política. No es, ni mucho menos, la perfección, pero hay una gran diferencia que se percibe en la calle.  No todo aquí es mejor, pero si que se nota que el dinero público se usa con más responsabilidad.

Debo reconocer que muchas veces, demasiadas quizás, pienso en regresar, pero creo que no debo rendirme ahora, sino tanto sacrificio no habría servido de nada. No es fácil. Dicen que dos de cada tres españoles que vienen aquí acaban regresando el primer año. Yo ya superé, creo, lo peor.

En definitiva es un tiempo muy duro, durísimo, muy complicado y doloroso en muchas ocasiones pero también tiene recompensas de saber que uno no deja de crecer mientras va superando obstáculos.

Gracias quiero dar hoy a esos amigos que desde la distancia nos mandan su cariño y aliento que tanto nos reconforta. Un abrazo a cada uno de vosotros.










sábado, 30 de agosto de 2014

HOME SWEET HOME

El peaje más costoso que he tenido que soportar en este trayecto migratorio ha sido, sin duda, el de la soltería impuesta por estas excepcionales circunstancias. Muchas semanas de soledad, demasiados días sin mi querida compañera.

Una de las dolorosas consecuencias de cambiar el rumbo de nuestra vida mientras aún tenemos indelebles e hipersensibles vínculos en nuestra tierra. No quedó más remedio que estar separados un tiempo, mucho más del que ninguno de los dos hubiésemos querido. Es verdad que con la distancia uno aprecia más lo que tiene, pero felizmente en nuestro caso, ya no era necesario, sabemos perfectamente que somos mejores y más felices en uno a lado del otro.

Pero al grano.

He tenido que buscar yo solo la vivienda familiar y claro, ella en la distancia aunque decía confiar yo sé que había un profundo acongojamiento por lo que yo pudiera elegir.

El caso es que encontré la casita, en el centro del pueblo, pequeñita, humilde pero creo que no mucho más se podría encontrar con el ajustado presupuesto del que se dispone ahora. Lo de la vivienda aquí es un escándalo de caro, pero es lo que hay. 

Y se que no estaba muy tranquila por sutiles señales que me enviaba en cada conversación skipera... que te acompañe alguien, que no vayas solo... que te asegures que tiene agua y luz... que mira que no esté muy lejos del trabajo... que si me fijara que tuviera el tejado entero...  en fin.

Después de varias casas visitadas me decidí por esta por que estaba justo en el límite del presupuesto y porque... bueno, no sé, que me gustó y ya está.

Yo quería darle la sorpresita y tenerla pintada cuando ella llegara, pero no percibí mucha confianza en mi gusto para los colores. Que si no fuera solo a por la pintura, que no me molestara que ya pintaríamos juntos cuando ella llegara...

Después que no comprara nada para la casa, que ya lo haría ella al llegar y sobre todo que no se me ocurriera comprar ningún adorno, que no hace falta.

Empecé a sospechar tras quince charlas al respecto que no confiaba demasiado en mi criterio, pero bueno, lo dejé pasar, serán imaginaciones mías, me autotranquilizaba.

Se empeñó en que le midiera las ventanas, que le mandara fotos, en fin que me dejaba poco margen a la sorpresa, pero está bien. Fuí adquiriendo con la ayuda de buenos amigos lo básico para empezar a habitar la casa. Aquí hay un magnífico mercado de segunda mano a precios super asequibles. Hasta pinté el saloncito con la ayuda de Davide, mi amigo italiano. 

Y por fin llegó ella y aún con la emoción del reencuentro no me olvidé de mirar su rostro al entrar en casa. Uffff, parece que le gusta. 

En pocos días todo fue tomando forma, todo fue adquiriendo forma y orden femenino a una velocidad estelar. La pequeña terracita pareció sonreir y llenarse de color y vida. 

                  

                   Los tomatitos de Juan                                                       La primera fresa madura del mini huerto de Idoia


Asi fué tomando todo un confortable ambiente de hogar en muy pocos días, en poquísimos días. Empecé a recobrar la reconfortante sensación de estar en casa... aunque al salir a dar un paseo no pudiera ver la ensenada de Riazor. 

Un gran paso supone tener esta sensación de hogar y sentir la felicidad de abrir la puerta de tu casa después de un largo y duro día de trabajo. Cuando puedo descansar en el sofá relajado me siento agradecido a Dios y a todos los que nos ayudaron a llegar hasta aquí: Eduardo, Kevin, Peter, Andrés, Omar, Mila, Juanlu, Jo, Fabi, Alicia, Tom, Brad y a muchos otros que desde distintos puntos del mundo nos dan su aliento para seguir luchando y mejorando cada día. GRACIAS. 


Hogar dulce hogar.   Home sweet home



sábado, 5 de julio de 2014

2 MESES Y 300 DIAS

Dos meses sin poder escribir una palabra, dos meses que me han parecido dos días, eso sí dos días muy intensos, agotadores y fértiles. 

Dos meses en los que he vivido a un ritmo frenético para llevar a cabo un cambio importante en esta nueva etapa de mi vida. 

Dos meses en los que he cambiado el tipo de trabajo, aunque no el lugar donde lo llevo a cabo, dos meses en donde he consolidado el cambio que en un principio buscaba al venir a esta parte del mundo. Un cambio que aunque era deseado, por algún rinconcito de mi corazón deseaba que no llegara por que en ese rinconcito atronaban gritos que reclamaban volver a mi casa, a mi tierra, más cerca de los míos. 

Dos meses en los que la vida me ha dado la razón, aunque como digo, no me apeteciera del todo, y donde he podido comprobar, una vez más, que cuando se quiere se puede.

Estos últimos días he dado el salto que me consolida aquí en el Reino Unido como un ciudadano más. Pago todos los impuestos habidos y por haber, tengo facturas que asedian mi nómina. Ya estoy en mi propia casa, hemos alquilado una pequeñita vivienda unifamiliar en el centro del pueblo, una típica casita inglesa de dos plantas, humilde, pero acogedora, donde me puedo dejar a tras esa sensación de provisionalidad permanente que supone compartir techo con terceros. 

nuestro primer hogar en Inglaterra


Es un salto importante, muy difícil por que aquí lo de la vivienda es un punto y aparte, es el gran desafío y nosotros lo estamos afrontando en este momento y requiere un esfuerzo máximo para poderlo superar sin disgustos. El mes de adelanto, la fianza, las tasas municipales, luz, agua, internet, gas... una gran prueba que apenas he salvado con mucho sacrificio, trabajando a destajo y con la ayudita de un buen amigo.

Mucho esfuerzo, pero vale la pena, vuelves a recuperar la sensación de vivir una vida normal, de tener un hogar, de tener un sitio al que llegar agotado después de un largo día de trabajo y SENTIRSE EN CASA y eso no tiene precio. 

Ahora tengo una alta exigencia en lo económico y eso solo me permite mirar adelante para mejorar la situación laboral. Es verdad que yo no vengo aquí para hacer dinero, simplemente para rematar mi vida laboral y acceder a una jubilación digna, algo que en mi país, después de 30 años de trabajar ininterrumpidamente han dejado en el aire. Pero al tener una casa propia, aunque sea en alquiler uno no se puede descuidar lo más mínimo para poder afrontar los grandes costes que esto supone aquí. Dedico tres cuartas partes de mis ingresos a afrontar los gastos de la vivienda, si, el 75%. Y si quiero que ese porcentaje sea menor solo me queda la opción de mejorar profesionalmente por que el coste de la casa y su mantenimiento no va a bajar, al menos no sustancialmente. 

Solo un par de datos. Hoy mismo he recibido la factura de lo que aquí se llama "Council Tax" y que asciende a 1.054 libras al año, si, más de mil libras al año, unos 1.250 euros, solo de tasa municipal y que se paga en mensualidades de 120 libras. Incluye la tasa del Condado, la del Ayuntamiento, la de la Policía y la del Pueblo donde vivo.

Otra gran sorpresa es que por el agua corriente me cobran 52 libras al mes (unos 60 euros) un agua malísima, llena de cal, con la que no se puede cocinar y mucho menos beber y como la casa no tiene contador (estoy intentando averiguar por qué) pues nos ponen ese canon y ya podemos poner una fuente y una piscina que no importa lo mucha o poca agua que consumamos, nos meten un clavo mensual que nos dejan temblando. 

Aun es pronto para saberlo con certeza, pero me temo que pagaré tanto de agua como de electricidad y gas juntos. Alucinante. Cosas que tiene este país. Tengo que indagar si esto es correcto o si hay alguna forma de cambiarlo, pero te quedas de piedra al recibir la facturita que además te la presentan en términos de costes anuales y claro te deja un poquillo acongojado. 

Pero, como dicen en mi tierra... "eche o que hai" no queda más remedio que afrontarlo lo mejor posible y supone un estímulo para no dejar de pelear por mejorar la situación actual. Con todo uno se siente afortunado por que aquí ves que hay oportunidades de salir adelante y mejorar tu status, lamentablemente en España eso me lo han negado. A mi y a varios millones de trabajadores más que han puesto entre la espada y la pared.

Comencé a escribir este blog en un barco que me traía al Reino Unido, continué desde un garaje y después una pequeña habitación y ahora, tras 300 días de lucha lo hago desde un lugar al que puedo llamar mi casa, mi hogar. Al abrir la puerta de la calle no veo el Orzán, pero me felicito por haber llegado hasta aquí, doy gracias a Dios por darme fuerzas  para levantarme cada mañana y salir a trabajar, gracias a mis amigos que desde la distancia me empujaban con su cariño y palabras de aliento y a ese bastón indispensable para segur caminando cada día que es mi querida compañera.

300 días después intento no pensar en las facturas y me centro en ser feliz cada día. Por ahora creo que, no sin dolor, la batallas se van ganando, aunque sea en la tanda de  penaltis.