Otro año comienza. Otra mañana de año nuevo para pensar en lo que nos gustaría que sucediera durante los próximos 365 días.
Nos tomamos las celebraciones con calma, sin excesos. Con tranquilidad. Creo que era lo que necesitábamos. Cada día me gustan menos las explosiones de felicidad programadas colectivamente independientemente de que tengamos razones o no para celebrar. Debe ser que me estoy haciendo mayor.
Fué el 2014 un año muy duro, muy difícil, muy doloroso. Pero aún así pasó muy deprisa, un paso frenético de días que dejan sobre todo un rastro de agotamiento físico, pero sobre todo emocional.
Un año que, como casi todos, dejó un sabor agridulce.
Lo peor: Que tras alcanzar las metas propuestas al comenzarlo, incluso antes de lo previsto, mucho antes de lo esperado se perdieron los logros alcanzados en el plano profesional. Cosas de la vida. Algo de lo que no me puedo sentir responsable. Simplemente sucedió, otra vez, y, otra vez, me pilló en medio y perdí... otra vez. Pero no perdí del todo. Como siempre las derrotas nunca son pérdidas al 100%. De las derrotas se aprende. De las derrotas se crece. Y en eso estoy ahora. Creciendo, no sin un sufrimiento nada deseado, pero debo reconocer que estoy creciendo ciertamente. En el plano profesional, pero sobre todo en el plano personal. Ahora soy más fuerte. ¡Cuantas veces he recordado la frase estos últimos meses!: "LO QUE NO TE MATA TE HACE MAS FUERTE".
Ha sido un trago amargo cuando creía haber encontrado una buena estabilidad y me vi que tenía que empezar casi de cero de nuevo. Eso creía. Pero muchos días después sé que ahora estoy mejor preparado para encarar de nuevo los desafíos que me han traído a esta Isla.
Otro de los aspectos negativos ha sido mi sentimiento de frustración en cuanto al idioma. Yo creía que a estas alturas mi inglés sería ya como para currar en la BBC, pero qué lejos estoy de eso, en ocasiones me da la impresión de que cada día estoy peor en lo que al Inglés se refiere, pero la realidad es que va mejorando, no tanto como yo quisiera, pero hoy hablo y entiendo mejor que hace un año. De eso no cabe duda, no obstante mi dominio del inglés y lo que eso conlleva en lo profesional, me ha hecho sentirme frustrado a estas alturas de mi película británica.
Otra parte amarga han sido las malas noticias desde España, sigo con esa mala costumbre de escuchar los noticieros de España y cada vez me ofende más oir a los gobernantes podridos de nuestro país que me empujaron al destierro hablando y mintiendo como bellacos sobre la "recuperación" y de un futuro inmediato brillante mientras las sigo pasando canutas porque las posibilidades de regresar son muy remotas ahora. Cuando la injusticia me hace sentir un delincuente y sin derecho al más básico recurso de defensa y que me tiene acogotado entre la espada indecente del juez que me puso del lado de los ilegales y la indecencia de quien se aprovecha de ese sistema absolutamente alejado de la razón, el sentido común y la justicia que proclaman sus membretes. Todo sigue igual. Yo no tengo derechos.
Me entristecen las múltiples historias de amigos y conocidos sin esperanza en mi país mientras los corruptos nadan en la abundancia de lo expoliado con la connivencia de una justicia lenta, torpe y que vive de espaldas a los problemas de los ciudadanos de a pié. Es lo que tiene viajar tanto en coches oficiales con choferes y guarda-espaldas pagados por los que atropellan en su camino.
Me desalienta ver como los que parecían ser una esperanza ya se están enzarzando en las porquerías de quienes critican. Parecen haber olvidado que su mérito es haber sido alzados por la desesperanza de millones de ciudadanos que ya no saben a quien acudir en busca de auxilio, de justicia social.
Pero no todo ha sido malo, claro que no. Lo mejor es que ahora estoy, me siento más preparado. Gano poco a poco confianza. La inseguridad que me da no controlar el idioma es cada día menor. Ahora ante mi tengo cinco nuevas opciones de reales, todas ellas me proporcionarían una mejora en mi situación actual.
Lo mejor es que yo y mi compañera querida cada vez somos más fuertes, nos miramos al espejo y juntos somos mejores después de tanta penuria y sufrimiento. Juntos somos más felices por que es lo que tiene luchar juntos. Cuanto más dura es la batalla más fuertes e inseparables nos sentimos y somos en realidad. Eso es crecer. Es una poderosa razón para sentirse feliz. ¿verdad?
Hace un par de días, en una entrevista de trabajo me preguntaban: ¿Qué decisión que has tomado ultimamente de la que te arrepientes, que te gustaría rectificar? Pensé por unos segundos y le dije: - Ninguna. No sirve de nada desear no haber hecho algo que ha hice. No tiene remedio. Solo se puede mirar hacia adelante para arreglar en medida de lo posible lo estropeado por una mala decisión. Asi que no me arrepiento de nada. Nuestros errores forman parte de nuestro progreso. - Me miró con cara rara y tomó no sé que notas al respecto.
Pero una de las cosas más hermosas y fenomenales que han pasado durante este 2014 habeis sido vosotros. Las personas con las que nos cruzamos durante estos 365 días. Una nueva ciudad, bueno dos, Haverhill y Cambridge que es donde nos movemos habitualmente. Hemos recibido tanto cariño y apoyo que nos sentimos abrumadoramente afortunados. Nos han ofrecido su mano y cariño en tantas ocasiones que me emociono al pensarlo. Sobre todo personas como Eduardo, Mila, Peter, Jo, Kevin, Damian, Montse, Yolanda, Barry, Jhon, Dan, Lindsey y algunos más. Ha sido como vivir rodeados de ángeles de la guarda que nos han hecho sentir siempre que nunca estamos solos aquí. También a nuestros amigos en España, Brasil, Canadá, Holanda, Estados Unidos, que desde al distancia nos han hecho llegar su aliento tan apreciado y necesario en muchos difíciles momentos de nuestra vida.
Gracias a todos por hacer del 2014 un año para recordar,
a pesar de todos los pesares, con alegría y dulzura.
podeis hacer vuestros comentarios en mi email, por que los que se ponen en el blog muchas veces se pierden: fucorei@gmail.com

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