domingo, 20 de septiembre de 2020

MI PRIMERA SEMANA EN HOLANDA

 Parece ser que ahora el nombre correcto de este país en el que resido temporalmente es Países Bajos, pero me permitirán que siga llamándolo Holanda. Sobre todo si tengo que acudir a los gentilicios que no acabo de encajar bien: ¿"paisbajeño"? ¿"paisanobajito"? ¿"paisbajareño"? 

En fin, Holandeses, con mayúsculas, que bien las merecen. 

Llegué el domingo a mediodía tras día y medio de viaje y he decir para hacer honor a la verdad es que mi llegada no es la misma que la mayoría de los que emigran a un país extraño. Yo he de decir que he tenido un recibimiento muy caluroso y confortable que mitiga en gran parte esa sensación de desarraigo que si venía sintiendo desde el momento que decidí finalmente emigrar, especialmente sentido durante los 2.000 kms. de camino hasta aquí. 

Si habláramos en términos de carrera ciclista, sería como comenzar una crono-escalada en un día lluvioso con una buena rampa cuesta abajo para coger fuerza y con siete ángeles cubriendo con paraguas mi recorrido inicial. Pues así me siento, un privilegiado entre tantos que, como yo, han tenido irse lejos de casa a buscarse sus habichuelas. 

Gracias, se me hace corto, cortísimo,  para expresar lo que siento.

Ya había estado antes en Holanda, pero no trabajando y no sabía lo que me podría encontrar. Había contactado desde A Coruña con varias agencias y había visto muchas vacantes en las que podría encajar a pesar de no saber una palabra de "Dutch" que es como se llama al idioma que se habla aquí. Pero una cosa es la teoría o otra la práctica y no tenía muy claro como sería esto de buscar trabajo aquí sin hablar ni entender el idioma del país. 

Me puse cuanto antes a la faena. El lunes a primera hora de la mañana, no a primerísima, por que aquí se madruga de un modo inmisericorde, salí a visitar ocho agencias de empleo que previamente había seleccionado en un radio de 20 kms. de donde yo vivo ahora, Eersel. Eso incluía Eindhoven, la ciudad más importante de este área.

Pues bien, de esas ocho visitas, en seis fui entrevistado (en inglés, claro) y se interesaron por mi currículo y en el tipo de trabajo que estaba buscando, en las otras dos me dijeron que, debido al covid, solo atendían con cita previa o telefónicamente. El resto de los días de la semana solo me tuve que limitar a atender las llamadas de las agencias visitadas o bien pidiendo información adicional o bien ofreciéndome diversas opciones. Me llevaron a visitar dos empresas en las que podría tener cabida y el viernes a medio día en el espacio de una hora tenía tres ofertas en firme para empezar a trabajar la semana siguiente, o sea esta. Acepté la que me pareció más ventajosa para mi y hoy mismo comencé a trabajar.

La eficiencia de las agencias de empleo en Holanda en nada tiene que ver
 con las de España, desgraciadamente para los españoles que buscan empleo. 

Se pueden imaginar lo chocante que es para uno que lleva meses buscando trabajo en su país de residencia sin tener ni una oferta decente (solo tuve una y era insultante y muy indecente, por cierto) y aquí con una jornada de búsqueda y una buena gestión de la información recibida se puede encontrar un buen trabajo con la única condición de saber hablar inglés. 

Además del alivio que supone volver a la senda laboral uno recupera un poco de la autoestima que se pierde en meses de peregrinación real y virtual por las entidades que se suponen ofrecen empleo a quienes lo buscan. 

No sería capaz de explicar una razón o las razones exactas de tan brutal diferencia entre dos países que conviven en el mismo espacio económico continental, pero que en lo laboral parecen estar en planetas distintos y distantes. 

Recien llegado a Eersel




HUYENDO DEL VIRUS

 Siete años más tarde, lo vuelvo a hacer. Cuatro años después de regresar, tengo que volver a salir corriendo de mi país.

Huyendo del virus, pero no del virus del que tanto se habla ahora en España (bueno casi de lo único que se habla). No, no me escapo del coronavirus, del covid 19, no, me escapo de otro tipo de virus, más dañino, a mi parecer, que este.

Me refiero al virus de la incompetencia, de la corrupción, del odio, del hastío. O sea de una de las más duras consecuencias de todos estos juntos: El desempleo. 

Si ya era difícil hace siete años, ya veis que ahora el panorama con esta pandemia que ha sumido aún más a España en una profunda depresión de la que no sé como se saldrá. 

Es muy triste convivir con tanto odio colectivo en este país mio en el que preferimos la derrota colectiva que la lucha hombro con hombro por la victoria ante las dificultades con aquellos que no coinciden con las ideas propias. Se habla mucho de patriotismo, pero en España demostramos no entender para nada lo que esa palabra significa. 

Había regresado del Reino Unido hace cuatro años y con mucho esfuerzo y muchos altibajos iba salvando la situación, pero estos del virus fue la puntilla. Una vez más, cuando estaba ya muy cerca de conseguir mi objetivo de la estabilidad laboral. 

Una vez más lío las maletas y esta vez un poco más cómodo, en mi coche, pongo rumbo a Europa, ahora a la Europa continental, pues parece ser que los "british" no quieren saber más de nosotros y yo no quiero ir a donde no me quieren por lo que esta vez el destino son los Países Bajos, vamos la HOLANDA de toda la vida. 

Carretera de la Francia que crucé de suroeste a nordeste

Eso sí, lo hago con ilusión, por que sin ilusión uno no puede llegar nunca muy lejos y si me doy la paliza de conducir 2.000 kilómetros que sea con el objetivo bien claro de alcanzar la meta que uno se pone al dar la espalda de nuevo a su hogar. 

Hay en este viaje una mezcla de sentimientos.

He de reconocer que la frustración es uno de ellos, pues no deja de ser un fracaso que uno no sea capaz de quedarse en su hogar. ¿no?

Sentimiento de rabia por saber que se ha hecho todo lo que uno tenía en su mano, pero no fue suficiente. Rabia por tocar una y otra vez y otra vez y otra vez y otra vez a puertas que ni siquiera se abren para saber quien llama.

Tristeza por lo que uno deja atrás. Por enfrentar los próximos meses con ausencias tan marcadas en el día a día y que sé por experiencia no serán fáciles de sobrellevar.

Pero por encima de todo está la ilusión, sin ilusión uno no debe cruzar el umbral para salir a la calle. La ausencia de ilusión es el preludio del fracaso, sin duda.

También me siento con fuerza, con fuerza para enfrentar lo que me encuentre. También se que habrá momentos de flaqueza, pero me siento lo suficientemente fuerte para tomar ese riesgo.

Si Dios es conmigo, ¿quien contra mi?

Pois eso, que marcho, que teño que marchar. 

sábado, 9 de diciembre de 2017

BREXIT (I)

Más de un año de silencio. Un silencio 50% perezoso y 50% cobarde.

Perezoso porque tras haber tomado la decisión de volver a casa de mi aventura en el Reino Unido estuve muy ocupado con todo lo que eso conllevaba. Cobarde porque no me sentía con fuerzas para compartir las sensaciones de cierto fracaso sin haber alcanzado los objetivos esperados.

El hecho de que mi compañera no estuviese en condiciones de salud para afrontar los desafíos que esta vida de emigrante requiere y no encontrar el auxilio médico adecuado hizo que ella tuviera que regresar anticipadamente y no le vi mucho sentido a hacer el camino solo. Hubiera podido, de eso no tengo duda, pero no faltaban fuerzas ni recursos, simplemente le faltaba sentido. Sería luchar por algo importante, pero dejando de lado lo esencial.

Hice las maletas, llené el coche hasta donde me cupo todo y el resto ahí se quedó.

Muchos me preguntaban si me iba debido al famoso "brexit" y la verdad es que nada tiene que ver en mi decisión, si bien, no oculto que me defraudó el resultado de este referendum en el que los mentirosos ganaron la baza del miedo. Me gustó la reacción de muchos que hasta pidieron perdón y repartían flores a los inmigrantes para pedirles perdón y expresar sus mensajes de amor y bienvenida.
También salieron de sus cuevas los cobardes envalentonados con el resultado y tuve que presenciar algún acto de miserable xenofobia, pero sobre todo de vil ignorancia. Ya sabemos que la estupidez es un patrimonio universal de la que ni la más modélica sociedad se puede librar.


Un mes lleno de despedidas que me hizo notar con más viveza que nunca cuantas cosas buenas encontré en este país. Cuantos corazones hermosos se cruzaron con el mío para enriquecer mi vida para siempre.

Manos generosas, abrazos calurosos, miradas amables, adioses sentidos. Todo esto me hizo sentir en la misma proporción afortunado y entristecido. Por dejar lo que más me ha gustado de estos tres años de lucha en esta isla al norte.

Regreso con alegría de volver a estar donde quiero y, sobre todo, con quien quiero. Pero no puedo ni debo ocultar cierta sensación frustrante de dejar un trabajo no rematado.

Ahora queda lo más complicado, completarlo allí de donde me fuí, menos viejo, menos sabio, donde no me dejaron tres años atrás.

TENDRÉ QUE VOLVER A EMPEZAR... a los cincuenta y pico.


sábado, 21 de mayo de 2016

DANIEL

Hace hoy 30 años mi vida cambió para siempre, nada volvería a ser lo mismo para mi, yo no he vuelto a ser el mismo desde ese preciso instante. Cuando lo ví por primera vez me convertí en un hombre distinto, sin entenderlo, sin saber el porqué exactamente, pero sintiendo en cada fibra de mi persona la causa: un ser humano de apenas tres kilos de peso, dentro de una urna de cristal con un montón de cables que monitorizaban su llegada a este mundo. 
Era DANIEL, mi hijo. Era Daniel, que me hizo papá. Buah! Mucho más de lo que uno podría esperar. Los sentimientos me desbordaban. Dificil de asimilar, difícil de entender completamente, dificil de reaccionar como se supone que debería reaccionar. Lo que más claramente puede definir los sentimientos de ese jueves 22 es la palabra FELICIDAD.
Recuerdo que esa felicidad me rebosaba, me superaba, me cortaba la respiración, me descubrió una nueva forma de ser feliz. No se puede explicar, pero era FELIZ, de un modo nuevo pero de un modo más pleno como nunca antes había experimentado. 


Con Daniel a los 2 meses de edad

Recuerdo en su cuerpito las muescas de una difícil llegada a este mundo, un parto largo y difícil. Su naricita torcida por el esfuerzo. Su pelo rapado en partes para poder ponerle los sensores que controlaban que todo estaba bien dentro de su cabecita. Esa sensación de fragilidad que me llenaba de temor tras ese cristal que me separaba de él. Fueron tres días largos antes de poder tenerlo permanentemente en mis brazos y poder sentir plenamente el tacto, el olor de ser papá. Algo inolvidable. Lo más grande que a una persona le puede suceder en la vida. El regalo más grande que la vida nos da. La generosidad de Dios que comparte con nosotros el poder de crear. Increíble. Maravilloso. 
Dijo el escritor Saramago: "Hijo es un ser que Dios nos prestó para hacer un curso intensivo para aprender a amar a alguien más que a nosotros mismos." Yo no lo podría definir mejor. Convertirme en padre me dio a entender de un modo difirente la vida. Para entender el regalo que Dios nos da. Es un mensaje que recibimos del cielo de como se espera que seamos en esta vida. Nos inculca súbitamente la capacidad de amar por encima de nosotros mismos. Nos hace más grandes al hacernos pequeños ante nuestros propios retoños. Nos hace entender la generosidad de Dios para con la humanidad, pues comparte con nosotros su mayor don, el de crear. Imposible de explicar para mi. Es cuando toma forma esa frase incompresible que oíamos de nuestros padres. -  Cuando seas padre comerás huevos! - Efectivamente si no lo vives no lo puedes entender realmente. 
Daniel fué un bebe, un niño dulce, agradable, inspiraba paz casi siempre (la hora de comer era un parentesis a comentar aparte) aún hoy se pueden reconocer en él esas características. Uno realmente se siente afortunado pasado el tiempo de haber tenido un primer hijo como él. Lamento los malos ratos que le hice pasar por mi inexperiencia paternal, pero celebro la intensidad con la que le he amado, le amo y le amaré siempre, independientemente de las tesituras a la que la vida nos enfrente. 





Daniel en una de sus inolvidables perrenchas a la hora de la comida. Para la cocina tenía un gusto muy especial, ahora lo entendemos todo. 

 El, aunque lea esto no lo entenderá del todo, por eso de que aún no ha comido huevos. Un día como hoy solo hay dos cosas que lo querría hacer llegar a su corazón: GRACIAS y PERDON. 
Gracias por darme tanta felicidad, gracias por hacerme sentir esa sensación única de orgullo paternal que no me ha abandonado ni un solo momento en estos treinta años, gracias por ser como es. Gracias por todo lo que me ha traído a mi vida. 
Perdon por haber sido mi banco de experimentos paternales, que no siempre, reconozco, han salido bien, perdon por no haber sido mejor. Tengo la sensación de que uno nunca se siente lo suficientemente bueno como padre, es una tarea demasiado grande. Pero por otra parte la sensación de haber hecho lo mejor de mi parte me trae cierta paz. Sobre todo por sentir que uno ha amado al 100% de su capacidad y eso me ha hecho mejor, más generoso, más feliz.
Daniel disfrutaba de las tonterias a las que le somentiamos. 
       Tenia y tiene una gracia muy especial.

  Yo fuí un padre muy joven, 23 años, pero me alegro mucho de haberlo sido así de joven, me parece que me ha dado oportunidades que de otra manera no hubiera tenido. El llegó sin sentirme preparado. El me preparó. El llegó y me hizo feliz como no lo había sido nunca antes y 30 años después mi corazón desborda felicidad cuando pienso en en él. Ahora solo espero que pueda tener estas sensaciones por si mismo cuanto antes. 
Gracias Daniel. Feliz Cumpleaños.
 Con su patito Arnaldo, una de mis fotos favoritas.


lunes, 28 de diciembre de 2015

OTRA NAVIDAD EN EL REINO UNIDO

 Y van tres. ¡Como pasa el tiempo! Hace ya poco más de dos años que he tenido que irme de mi casa para buscarme la vida en esta Isla al Norte. Un largo tiempo para mi y para mi compañera de aventura, muy largo se nos esta haciendo, y quizás solo sea el principio que, según siempre nos han contado, es lo mas complicado. Lo esta siendo. Largo. Complicado.

Otras Navidades, un tiempo en el que es mas fácil que se agolpen las nostalgias, cuando afloran añoranzas de personas que necesitas cerca de ti, Xabi, Edu, Irene, Dani, Esther, Mario... morriña de paisajes, de costumbres que nos vimos forzados a abandonar. A estas cosas no me acabo de acostumbrar, creo que jamás me acostumbraré, probablemente no quiero acostumbrarme.

Estoy trabajando muchísimo este mes de diciembre, todo lo que puedo, porque después quizás no pueda hacerlo. Aquí, cuanto más trabajas más ganas, así que tengo que hacer este sacrificio para afrontar la cuesta de enero que durará, si no cambian las cosas, hasta el próximo diciembre por aquí.

Pero con todo, este año se presenta mejor que los dos anteriores. Una casa confortable, un verdadero hogar. Belén montado, arbolito lleno de tarjetas de felicitación que nos recuerdan que a pesar de todo no estamos solos. Esto ya es mucho. Nos sentimos muy agradecidos.

Nos juntamos ocho españolitos que, como unos cuantos cientos de miles más, hemos cruzado la frontera para procurar lo que se nos niega en nuestro país.

Un jpven compostelano con pedigree de Porto do Son, dos bos e xenerosos que tuvieron que dejar Galicia, lleva tres años peleando por aqui por hacerse un hueco, tras haberse licenciado en Turismo en España, trabaja de jefe de equipo en una famosa cadena de cafeterías y espera su oportunidad de encontrar algo de lo suyo por aquí. Una poligonera de Camariñas de 23 años que lleva solo unos meses y que se parte la cara currando duro cada día. Un madrileño de Móstoles de 20 que acaba de llegar y que a pesar de su muy precario inglés y de lo duro de su trabajo, nunca le falta su sonrisa y alegría para compartir con los demás. Un sevillano de Lebrija 27 años, maestro de carrera y que a falta de poder enseñar a los niños en la escuela, enseña con su ejemplo que siendo tan joven se puede ser responsable, trabajador, cumplidor y serio sin dejar de llevar por las venas las ganas de fiesta y cachondeo como buen español, se queja muy poco, más que nada de que esta muy blanco. Una choni coruñesa de 22 que es un portento de fuerza, generosidad y valentía, pero con algo de experiencia y madurez alcanzará sus metas por estas tierras donde no faltan las oportunidades.  Una madrileña-colombiana de 21 años, dulce y siempre sonriente que calladamente se va abriendo paso superando la barrera del idioma y las dificultades de empezar en un pais extraño. Una vasca-gallega que ejerce de madre de todos estos cuando hace falta, generosa, dulce, sabia y que hace sentirse bien a todos los que tiene cerca. Y este gallego de 53 que esta descubriendo que es mas fuerte de lo que pensaba, que es cabezota para no rendirse, pero que cada vez piensa mas en encontrar una excusa para volver a casa.

Nuestros amigos ingleses este año nos han regalado un pavo de seis kilos (oh my goodness!!!!) y con el que Idoia ha tenido que librar una larga y estresante batalla durante días hasta ponerlo sobre la mesa de esta nochebuena. Nosotros no sabiamos qué hacer con el pavo. Que si el relleno, el gravy, las tripas, el horno, la bolsa, la salsa, el adobo, el termómetro. Por momentos no teniamos claro quien iba a comer a quien, pero finalmente optó por adaptar la receta del pavo a la del pollo asado de toda la vida con sus verduras y salió de maravilla, no quedó ni rastro del pobre bicho. Una navidad que nos trajo el "regalo" sorpresa de los jacintos y pensamientos floreciendo en nuestro jardín en pleno diciembre debido a unas extrañísimas temperaturas de siempre dos dígitos día y noche en pleno final de año, algo realmente inquietante. Menos mal que Rajoy ya nos ha dicho que su primo, que sabe mucho de esto, le dijo que no pasa nada que lo del cambio climático es una invención de los rojos extremistas. Me quedo más tranquilo.

Una nochebuena muy española, mucho jolgorio en la mesa, mucha alegría. De eso se trata ¿no? Eso sí nos faltó ver el discurso del Rey de España, ¡qué disgusto! Nos sobrepusimos a esa privación y lo pasamos muy bien, yo me remendaba, yo me remendé yo me eché un remiendo, yo me lo quité.

Las pasadas elecciones españolas, nuestros padres extraterrestres, lo caro que está la vivienda por aquí, lo barato que puede salir comprar un coche de segunda mano en UK, lo aburrida que es la vida por estos lares y sobre todo de nuestros planes de futuro. Donde nos gustaría estar en unos años y donde creemos que estaremos dentro de uno años ó dos ó tres. Esos fueron algunos de los temas de conversación. Rodeados de turrones, polvorones del Milladoiro, jamón ibérico y bebidas varias.

Ha sido realmente agradable, lo que esperábamos, deseábamos y necesitábamos: poder para pasar una verdadera Noche Buena. Sin duda lo fué.


De Papá Noel (Father Christmas aquí) ni nos acordamos, pero mucho me temo que en la mente y corazones de estos ochos exiliados laborales estaba nuestros más profundos deseos para estos próximos Reyes Magos; VOLVER.

Hay que creer en los milagros, en los Reyes Magos, porque si es por los de la Zarzuela nos quedaremos a tomar las uvas in UK forever.

Nunca peor.  Bo Nadal.



martes, 30 de junio de 2015

PAPÁ

 Hace ya 40 años que se fué y nunca ha dejado de estar ahí para mi.

Mi padre murió cuando yo era muy niño, 12 años, y cuando comenzaba a explorar lo que la vida era en realidad. De hecho uno de los recuerdos más vívidos que tengo con mi padre son aquellos en los que lo acribillaba a preguntas sobre lo más variopinto y que en más de una ocasión, recuerdo, le llevó a rendirse ante mi persistente curiosidad y admitir: "y yo que sé Pacuchiño, descansa un poco, anda".

Se fué sin yo enterarme para nada de lo que eso significaba, ni de lejos lo sabía por entonces. Todo muy confuso a mi alrededor y mi inocente mentalidad no acertaba a comprender lo que sucedía. Nunca había tenido hasta entonces en mi corta vida un encuentro con la muerte, ignoraba muy felizmente lo que eso era, no tenía ni la más remota idea de que esas cosas sucedían, ni a mi, ni a nadie que pudiera haber conocido. Solo recuerdo confusión, caras tristes, miradas de compasión que no entendía y que en pocas semanas mi vida hasta entonces cambió por completo.

Yo, con menos de dos añitos en los brazos de mi padre

Creo recordar que la primera vez que lloré de verdad a mi padre fué seis años después, cuando realmente lo empecé a extrañar, cuando comencé a extrañar realmente a ese señor tan cariñoso, tan serio, tan protector, tan apasionado, tan sabio y lo que significaba para mi y lo que había perdido sin percatarme apenas.  

Mi padre era un hombre bajito, delgado, pero fuerte, de gesto serio, de manos grandes que usaba con gran maestría tanto para un cachete en el momento oportuno, como para unos abrazos y caricias que siempre estarán conmigo. Recuerdo agarrarme a uno de sus enormes dedos para caminar a su lado y sentirme el chaval más importante y afortunado del mundo. 

Mi padre en su afición favorita, la pesca en río.

Le gustaba la pesca en río y el Deportivo. En cierto modo heredé ambas. Me encanta el río, no para pescar, pero si para caminar por sus riberas. Soy muy Deportivista y nunca olvido cuando el me llevaba a Riazor y me dejaba perplejo por la pasión con la que sufría los desatinos de un equipo que por entonces (como ahora) estaba en la cuerda floja del descenso de categoría. Se enfadaba, gritaba como un energúmeno y rompía su carnet de socio un domingo si, otro no. (debería tener un montón de copias para cada temporada)

Mi padre (y mi madre también) hicieron mucho por mi, como supongo habrán hecho la mayoría de los padres por sus hijos, pero recuerdo algo que sucedió hace mucho, cuando ya él se había ido, pero que parece que fué ayer mismo, cuando le preguntaba a mi madre, tras abrir una alacena de la cocina y ver comida allí: - mamá, ¿nosotros somos ricos, verdad?  

Aun puedo oir las carcajadas de mi madre. 

Qué bonito!!!!! ahora que yo soy mayor, que soy padre, que me encantaría ser abuelo; no habría nada que me hiciera sentirme más satisfecho como padre, nada mejor a lo que aspirar que mis hijos se sintieran como yo entonces, que tenía todo lo que necesitaba, que no echaba nada de menos, que pudiera pensar que vive en una familia de ricos, de millonarios, aun perteneciendo, en realidad, a la famila de unos humildes padres trabajadores. Eso es en realidad la verdadera riqueza, no necesitar nada más que lo que uno tiene, por poco que sea. ¿No crees?

Mi padre, con mi madre

Mi padre se fué demasiado pronto, dejó demasiadas lecciones sin terminar de enseñar, pero, no sé como,  se las ingenió para dejar conmigo la esencia del curso entero. Me honro en heredar de él unas cualidades que me hacen sentir feliz aun ahora, cuatro décadas después. 

El sentido de la amistad, un amigo no es cualquier cosa. Un amigo es realmente algo de valor incalculable. Estoy seguro de que mis mejores amigos serían también muy buenos amigos de mi padre, como por ejemplo Idoia, Iñigo o Ricardo sin ir más lejos. 

Me enseñó, no sé exactamente como, que mi palabra vale tanto o más que mi firma y que lo que se promete se ha de cumplir, por difícil y duro que sea. 

Me enseñó el valor de la lealtad.

Me enseñó la importancia de la justicia. Me enseñó que un hombre de bien nunca antepone un interés a lo que es justo. 

Me enseñó, de alguna manera, que la mejor pastilla para conciliar el sueño es la integridad. 

Me enseñó a amar sin cálculos ni medidas, uno ama lo que ama, y a lo que se tiene que amar no se le pueden poner barreras ni condiciones. 

Rebuscando en los viejos recuerdos de mi madre descubrí unas cartas que son un tesoro. Cartas de amor a mi madre y que me dejaron perplejo, por que en esas cartas descubrí que yo amo, como el amaba (o muy parecido) y me hizo sentir muy feliz y orgulloso de tal parecido. 

Lo conocí lo suficiente como para saber lo feliz que sería teniendo una nuera como mi esposa, lo mucho que la querría y lo satisfecho y orgulloso que estaría de que su hijo tuviera una esposa tan especial como la que tiene. De hecho creo firmemente que desde algún sitio él disfruta y comparte mi felicidad al lado de mi mejor amiga.  

No sé si llegaría a imaginar que su hijo tendría que irse del país para buscarse la vida, tan común como era eso cuando yo nací, pero poco imaginable en la sociedad que se dibujaba cuando el falleció. Estoy seguro que el lo hubiese hecho también si fuera necesario.

Cuarenta años más tarde lo sigo extrañando y no es una frase hecha si digo que cada vez más. Pero al mismo tiempo lo sigo teniendo más presente en mi vida cuando tengo que esforzarme por salir adelante sin que nadie me regale nada, tal como el hizo cuando empezó a hacerse un lugar en su profesión, usando, tal como intento yo, los principios que hicieron de él un hombre grande, ejemplar e inolvidable y al que yo aspiro cada día a parecerme. Desde donde está él me sigue enseñando.

Te quiero papá. Hasta la vista. 

jueves, 1 de enero de 2015

2014

Otro año comienza. Otra mañana de año nuevo para pensar en lo que nos gustaría que sucediera durante los próximos 365 días.
Nos tomamos las celebraciones con calma, sin excesos. Con tranquilidad. Creo que era lo que necesitábamos. Cada día me gustan menos las explosiones de felicidad programadas colectivamente independientemente de que tengamos razones o no para celebrar. Debe ser que me estoy haciendo mayor. 
Fué el 2014 un año muy duro, muy difícil, muy doloroso. Pero aún así pasó muy deprisa, un paso frenético de días que dejan sobre todo un rastro de agotamiento físico, pero sobre todo emocional. 
Un año que, como casi todos,  dejó un sabor agridulce. 
Lo peor: Que tras alcanzar las metas propuestas al comenzarlo, incluso antes de lo previsto, mucho antes de lo esperado se perdieron los logros alcanzados en el plano profesional. Cosas de la vida. Algo de lo que no me puedo sentir responsable. Simplemente sucedió, otra vez, y, otra vez, me pilló en medio y perdí... otra vez. Pero no perdí del todo. Como siempre las derrotas nunca son pérdidas al 100%. De las derrotas se aprende. De las derrotas se crece. Y en eso estoy ahora. Creciendo, no sin un sufrimiento nada deseado, pero debo reconocer que estoy creciendo ciertamente. En el plano profesional, pero sobre todo en el plano personal. Ahora soy más fuerte. ¡Cuantas veces he recordado la frase estos últimos meses!:  "LO QUE NO TE MATA TE HACE  MAS FUERTE".


Ha sido un trago amargo cuando creía haber encontrado una buena estabilidad y me vi que tenía que empezar casi de cero de nuevo. Eso creía. Pero muchos días después sé que ahora estoy mejor preparado para encarar de nuevo los desafíos que me han traído a esta Isla. 
Otro de los aspectos negativos ha sido mi sentimiento de frustración en cuanto al idioma. Yo creía que a estas alturas mi inglés sería ya como para currar en la BBC, pero qué lejos estoy de eso, en ocasiones me da la impresión de que cada día estoy peor en lo que al Inglés se refiere, pero la realidad es que va mejorando, no tanto como yo quisiera, pero hoy hablo y entiendo mejor que hace un año. De eso no cabe duda, no obstante mi dominio del inglés y lo que eso conlleva en lo profesional, me ha hecho sentirme frustrado a estas alturas de mi película británica. 
Otra parte amarga han sido las malas noticias desde España, sigo con esa mala costumbre de escuchar los noticieros de España y cada vez me ofende más oir a los gobernantes podridos de nuestro país que me empujaron al destierro hablando y mintiendo como bellacos sobre la "recuperación" y de un futuro inmediato brillante mientras las sigo pasando canutas porque las posibilidades de regresar son muy remotas ahora. Cuando la injusticia me hace sentir un delincuente y sin derecho al más básico recurso de defensa y que me tiene acogotado entre la espada indecente del juez que me puso del lado de los ilegales y la indecencia  de quien se aprovecha de ese sistema absolutamente alejado de la razón, el sentido común y la justicia que proclaman sus membretes.  Todo sigue igual. Yo no tengo derechos. 
Me entristecen las múltiples historias de amigos y conocidos sin esperanza en mi país mientras los corruptos nadan en la abundancia de lo expoliado con la connivencia de una justicia lenta, torpe y que vive de espaldas a los problemas de los ciudadanos de a pié. Es lo que tiene viajar tanto en coches oficiales con choferes y guarda-espaldas pagados por los que atropellan en su camino. 
Me desalienta ver como los que parecían ser una esperanza ya se están enzarzando en las porquerías de quienes critican. Parecen haber olvidado que su mérito es haber sido alzados por la desesperanza de millones de ciudadanos que ya no saben a quien acudir en busca de auxilio, de justicia social.
Pero no todo ha sido malo, claro que no. Lo mejor es que ahora estoy, me siento más preparado. Gano poco a poco confianza. La inseguridad que me da no controlar el idioma es cada día menor. Ahora ante mi tengo cinco nuevas opciones de reales, todas ellas me proporcionarían una mejora en mi situación actual. 
Lo mejor es que yo y mi compañera querida cada vez somos más fuertes, nos miramos al espejo y juntos somos mejores después de tanta penuria y sufrimiento. Juntos somos más felices por que es lo que tiene luchar juntos. Cuanto más dura es la batalla más fuertes e inseparables nos sentimos y somos en realidad. Eso es crecer. Es una poderosa razón para sentirse feliz. ¿verdad?
Hace un par de días, en una entrevista de trabajo me preguntaban: ¿Qué decisión que has tomado ultimamente de la que te arrepientes, que te gustaría rectificar? Pensé por unos segundos y le dije: - Ninguna. No sirve de nada desear no haber hecho algo que ha hice. No tiene remedio. Solo se puede mirar hacia adelante para arreglar en medida de lo posible lo estropeado por una mala decisión. Asi que no me arrepiento de nada. Nuestros errores forman parte de nuestro progreso. - Me miró con cara rara y tomó no sé que notas al respecto. 
Pero una de las cosas más hermosas y fenomenales que han pasado durante este 2014 habeis sido vosotros. Las personas con las que nos cruzamos durante estos 365 días. Una nueva ciudad, bueno dos, Haverhill y Cambridge que es donde nos movemos habitualmente. Hemos recibido tanto cariño y apoyo que nos sentimos abrumadoramente afortunados. Nos han ofrecido su mano y cariño en tantas ocasiones que me emociono al pensarlo. Sobre todo personas como Eduardo, Mila, Peter, Jo, Kevin, Damian, Montse, Yolanda, Barry, Jhon, Dan, Lindsey y algunos más. Ha sido como vivir rodeados de ángeles de la guarda que nos  han hecho sentir siempre que nunca estamos solos aquí. También a nuestros amigos en España, Brasil, Canadá, Holanda, Estados Unidos, que desde al distancia nos han hecho llegar su aliento tan apreciado y necesario en muchos difíciles momentos de nuestra vida. 
Gracias a todos por hacer del 2014 un año para recordar, 
a pesar de todos los pesares, con alegría y dulzura. 


podeis hacer vuestros comentarios en mi email, por que los que se ponen en el blog muchas veces se pierden: fucorei@gmail.com