miércoles, 24 de diciembre de 2014

BO NADAL !!!!!


No he sido muy prolífero esta segunda mitad de año en el blog. Reconozco cierta cobardía en esto. No han salido las cosas como esperaban y me resulta duro admitir que me he llevado un buen chasco. No me siento responsable del todo, pero una vez más la cuestión me jugó una mala pasada. 
A principios de diciembre todo parecía muy, muy negro, tanto que pensaba en regresar, en abandonar, en rendirme. 
Pero mi orgullo, mi vergüenza, me impide tirar la toalla y menos que nadie se entere que he fracasado. Y siempre os acabariais enterando y yo el primero y claro, eso no. Apreté los dientes, me sequé las lágrimas y miré hacia adelante, por que detrás quedaba el camino de vuelta que por lo que os expliqué no queríe emprender. Aunque solo sea por orgullo.


Menos de un mes después no es que estén la cosas mucho mejor, pero quizás mi actitud y fe son distintas ahora y miro con más optimismo el futuro. 
Esta semana dejaremos esta casita en la que estamos viviendo, demasiado para mi situación laboral actual. Dejaremos el centro del pueblito, nos iremos a un barrio. Dejaremos esta casa climatizada (hace el mismo clima dentro que en la calle). Dejaremos lo agobios por un tiempo y tomaremos un respiro para tomar impulso de nuevo. Ya estamos empezando. 
Mientras, en este trance, nos pilla la Navidad. Asique por hoy lo dejo aquí. 

Feliz Navidad - Merry Christmas - Bo Nadal


domingo, 9 de noviembre de 2014

SILENCIO

Casi dos meses de silencio en este blog. Un silencio que para mi resulta muy elocuente, que ilustra el  momento que vivo, que vivimos ahora.
Un momento realmente complicado y quizás especialmente duro por lo inesperado.
Disculpadme que no me explique lo suficiente. No tengo fuerzas para hacerlo.
Solo yo puedo entender lo descriptivo de este silencio.
Tendré que esperar que llegue cuanto antes el día de romper este triste vacío con buenas nuevas y explicar lo que pasa del otro lado del muro del silencio.



miércoles, 17 de septiembre de 2014

UN AÑO EN EL REINO UNIDO

Esta pasada semana cumplí mi primer aniversario de mi nueva vida en esta parte del mundo. Como es de suponer, pensé mucho en todo lo vivido aquí durante este tiempo. Intentaré resumirlo con brevedad y concisión.

Pues sí, ya pasó un año, llegó septiembre y viene a mi mente mi salida de A Coruña en mi motocicleta recorriendo la costa cantábrica hasta Santander, en donde me embarqué, nunca mejor dicho, rumbo a esta isla que me ha ofrecido una oportunidad de seguir viviendo por mi mismo, lo que en mi país ahora me es negado gracias a la avaricia, incompetencia e indecencia de quienes gobiernan ese país al que llaman España.

Un año lleno de experiencias de todo tipo. Me atrevo a decir que un buen año, pero sin temor a equivocarme, unos durísimos y difíciles docena de meses.

Voy a empezar por LO PEOR:

El salto al vacío. Un cambio de este tipo, cuando uno ya no es un jovenzuelo conlleva un esfuerzo considerable. Tratas de saltar el río, pero sabes que te vas a mojar, es demasiado ancho... y me mojé vaya si me mojé. Y menos mal que el río se estrechó gracias a la generosidad de mis amigos, los Pan, que me permitieron no ahogarme en los primeros momentos de esta nueva etapa. Me permitieron ahorrarme el empezar del cero absoluto, como otro muchos miles han tenido que sufrir. Uno nunca puede ni sabe expresar lo suficiente el agradecimiento. Pero aquí queda desde lo más profundo de mi corazón. Gracias por esa toalla limpia, seca y cálida que me permitió sacudir el frío que se siente al dejar uno su casa. Gracias.

La soledad. Una buena parte de estos 365 días la pasé viviendo solo, no físicamente solo ya que siempre tuve gente cerca pero sí alejado de quien uno nunca se debe alejar. La fría soledad a la que me vi abocado por las circunstancias. También la añoranza de los buenos amigos a veces se hace muy dura de soportar.

La precariedad laboral. Me he encontrado con un mercado laboral muy desregularizado, al menos en el nivel en el que me estoy moviendo hasta ahora. He sentido y siento una profunda decepción y tristeza por la indefensión ante la que me encuentro como trabajador en este país. Casi sin derechos, casi sin protección. Un verdadero chasco el que me he llevado en este sentido. Aquí hay mucho trabajo, pero también hay mucho abuso de los patrones sin escrúpulos que no dudan en sacar brillo a sus diamantes, sus coches de lujo, sus mansiones a costa del sudor del que viene a buscar un simple sustento.  Y los que lo pueden y deber remediarlo mirando a otro lado. ¿de que me suena esto?

La vivienda: un atraco. Esto es lo que más me hace cuestionar mi futuro aquí. El trabajo no falta y si ahora no es muy bueno, tendré oportunidades de encontrar algo mejor, no cabe duda, pero coste de la vivienda es indecente, inaceptable... pero lo tienes que aceptar o hacer las maletas. Que un trabajador tenga que aportar el 75% de sus ingresos (o más) para tener acceso a una vivienda con sus gastos (incluidos impuestos elevadísimos) es una indecencia impropia de un país democrático en el que se supone de defienden los derechos básicos de los ciudadanos.

El inglés. ¡qué dolor de cabeza! Al idioma me refiero, claro. Nunca pensé que me costara tanto. Mi experiencia en los Estados Unidos me hizo tener unas expectativas lingüisticas demasiado optimistas. Tras un año puedo decir que me comunico bien, pero me sigue costando mucho entender. Tienen acentos muy cerrados se comen muchísimas letras y los dejes son ininteligibles para un extranjero recién llegado como yo. Es precisamente esta la mayor barrera a la hora de afrontar una mejora en el aspecto profesional. Pero no me rindo, poco a poco voy mejorando.



Pero no todo es negativo, ni mucho menos.  LO QUE ME GUSTA:

Aquí sí hay trabajo. Sin duda alguna, quien quiere trabajar. Otra historia son las condiciones. Nada fácil, muy duro y agotador muchas veces. Pero eso también depende de tu preparación, de tu cualificación, tus ganas de buscar y también, mucho, que tengas un buen dominio del idioma, lo cual me parece lógico. Si quieres trabajar sin duda aquí lo puedes hacer.

Los nuevos amigos. Viajar es conocer. Conocer nuevos lugares, nuevas costumbres, nueva gente. Yo lo estoy haciendo todo esto, una experiencia magnífica, rejuvenecedora. Algunos de esos amigos me ayudaron a pasar mejor los peores momentos. Pero todos ellos hacen de este año un tiempo que por duro que esté resultando valga la pena vivirlo.

Hay esperanza en el futuro. Las oportunidades que este país brinda le hace mantener a uno esperanza en un futuro inmediato mejor. Nadie te regala nada, pero si se ve con claridad que tienes la oportunidad de salir adelante si te lo propones de verdad y estás dispuesto a esforzarte por alcanzar tus metas.

Una sociedad comedida. Me explico. Viniendo de España uno se sorprende en las primeras impresiones de cierta precariedad en la obra publica, en determinados servicios. No hay autopistas vacías. No hay aeropuertos sin aviones. No hay megaconstrucciones sin uso. Se ve que hay un sentido de lo público mucho más responsable que en España, en donde se vive como nuevos ricos. Donde el despilfarro y el hurto son la seña de identidad de la clase política. No es, ni mucho menos, la perfección, pero hay una gran diferencia que se percibe en la calle.  No todo aquí es mejor, pero si que se nota que el dinero público se usa con más responsabilidad.

Debo reconocer que muchas veces, demasiadas quizás, pienso en regresar, pero creo que no debo rendirme ahora, sino tanto sacrificio no habría servido de nada. No es fácil. Dicen que dos de cada tres españoles que vienen aquí acaban regresando el primer año. Yo ya superé, creo, lo peor.

En definitiva es un tiempo muy duro, durísimo, muy complicado y doloroso en muchas ocasiones pero también tiene recompensas de saber que uno no deja de crecer mientras va superando obstáculos.

Gracias quiero dar hoy a esos amigos que desde la distancia nos mandan su cariño y aliento que tanto nos reconforta. Un abrazo a cada uno de vosotros.










sábado, 30 de agosto de 2014

HOME SWEET HOME

El peaje más costoso que he tenido que soportar en este trayecto migratorio ha sido, sin duda, el de la soltería impuesta por estas excepcionales circunstancias. Muchas semanas de soledad, demasiados días sin mi querida compañera.

Una de las dolorosas consecuencias de cambiar el rumbo de nuestra vida mientras aún tenemos indelebles e hipersensibles vínculos en nuestra tierra. No quedó más remedio que estar separados un tiempo, mucho más del que ninguno de los dos hubiésemos querido. Es verdad que con la distancia uno aprecia más lo que tiene, pero felizmente en nuestro caso, ya no era necesario, sabemos perfectamente que somos mejores y más felices en uno a lado del otro.

Pero al grano.

He tenido que buscar yo solo la vivienda familiar y claro, ella en la distancia aunque decía confiar yo sé que había un profundo acongojamiento por lo que yo pudiera elegir.

El caso es que encontré la casita, en el centro del pueblo, pequeñita, humilde pero creo que no mucho más se podría encontrar con el ajustado presupuesto del que se dispone ahora. Lo de la vivienda aquí es un escándalo de caro, pero es lo que hay. 

Y se que no estaba muy tranquila por sutiles señales que me enviaba en cada conversación skipera... que te acompañe alguien, que no vayas solo... que te asegures que tiene agua y luz... que mira que no esté muy lejos del trabajo... que si me fijara que tuviera el tejado entero...  en fin.

Después de varias casas visitadas me decidí por esta por que estaba justo en el límite del presupuesto y porque... bueno, no sé, que me gustó y ya está.

Yo quería darle la sorpresita y tenerla pintada cuando ella llegara, pero no percibí mucha confianza en mi gusto para los colores. Que si no fuera solo a por la pintura, que no me molestara que ya pintaríamos juntos cuando ella llegara...

Después que no comprara nada para la casa, que ya lo haría ella al llegar y sobre todo que no se me ocurriera comprar ningún adorno, que no hace falta.

Empecé a sospechar tras quince charlas al respecto que no confiaba demasiado en mi criterio, pero bueno, lo dejé pasar, serán imaginaciones mías, me autotranquilizaba.

Se empeñó en que le midiera las ventanas, que le mandara fotos, en fin que me dejaba poco margen a la sorpresa, pero está bien. Fuí adquiriendo con la ayuda de buenos amigos lo básico para empezar a habitar la casa. Aquí hay un magnífico mercado de segunda mano a precios super asequibles. Hasta pinté el saloncito con la ayuda de Davide, mi amigo italiano. 

Y por fin llegó ella y aún con la emoción del reencuentro no me olvidé de mirar su rostro al entrar en casa. Uffff, parece que le gusta. 

En pocos días todo fue tomando forma, todo fue adquiriendo forma y orden femenino a una velocidad estelar. La pequeña terracita pareció sonreir y llenarse de color y vida. 

                  

                   Los tomatitos de Juan                                                       La primera fresa madura del mini huerto de Idoia


Asi fué tomando todo un confortable ambiente de hogar en muy pocos días, en poquísimos días. Empecé a recobrar la reconfortante sensación de estar en casa... aunque al salir a dar un paseo no pudiera ver la ensenada de Riazor. 

Un gran paso supone tener esta sensación de hogar y sentir la felicidad de abrir la puerta de tu casa después de un largo y duro día de trabajo. Cuando puedo descansar en el sofá relajado me siento agradecido a Dios y a todos los que nos ayudaron a llegar hasta aquí: Eduardo, Kevin, Peter, Andrés, Omar, Mila, Juanlu, Jo, Fabi, Alicia, Tom, Brad y a muchos otros que desde distintos puntos del mundo nos dan su aliento para seguir luchando y mejorando cada día. GRACIAS. 


Hogar dulce hogar.   Home sweet home



sábado, 5 de julio de 2014

2 MESES Y 300 DIAS

Dos meses sin poder escribir una palabra, dos meses que me han parecido dos días, eso sí dos días muy intensos, agotadores y fértiles. 

Dos meses en los que he vivido a un ritmo frenético para llevar a cabo un cambio importante en esta nueva etapa de mi vida. 

Dos meses en los que he cambiado el tipo de trabajo, aunque no el lugar donde lo llevo a cabo, dos meses en donde he consolidado el cambio que en un principio buscaba al venir a esta parte del mundo. Un cambio que aunque era deseado, por algún rinconcito de mi corazón deseaba que no llegara por que en ese rinconcito atronaban gritos que reclamaban volver a mi casa, a mi tierra, más cerca de los míos. 

Dos meses en los que la vida me ha dado la razón, aunque como digo, no me apeteciera del todo, y donde he podido comprobar, una vez más, que cuando se quiere se puede.

Estos últimos días he dado el salto que me consolida aquí en el Reino Unido como un ciudadano más. Pago todos los impuestos habidos y por haber, tengo facturas que asedian mi nómina. Ya estoy en mi propia casa, hemos alquilado una pequeñita vivienda unifamiliar en el centro del pueblo, una típica casita inglesa de dos plantas, humilde, pero acogedora, donde me puedo dejar a tras esa sensación de provisionalidad permanente que supone compartir techo con terceros. 

nuestro primer hogar en Inglaterra


Es un salto importante, muy difícil por que aquí lo de la vivienda es un punto y aparte, es el gran desafío y nosotros lo estamos afrontando en este momento y requiere un esfuerzo máximo para poderlo superar sin disgustos. El mes de adelanto, la fianza, las tasas municipales, luz, agua, internet, gas... una gran prueba que apenas he salvado con mucho sacrificio, trabajando a destajo y con la ayudita de un buen amigo.

Mucho esfuerzo, pero vale la pena, vuelves a recuperar la sensación de vivir una vida normal, de tener un hogar, de tener un sitio al que llegar agotado después de un largo día de trabajo y SENTIRSE EN CASA y eso no tiene precio. 

Ahora tengo una alta exigencia en lo económico y eso solo me permite mirar adelante para mejorar la situación laboral. Es verdad que yo no vengo aquí para hacer dinero, simplemente para rematar mi vida laboral y acceder a una jubilación digna, algo que en mi país, después de 30 años de trabajar ininterrumpidamente han dejado en el aire. Pero al tener una casa propia, aunque sea en alquiler uno no se puede descuidar lo más mínimo para poder afrontar los grandes costes que esto supone aquí. Dedico tres cuartas partes de mis ingresos a afrontar los gastos de la vivienda, si, el 75%. Y si quiero que ese porcentaje sea menor solo me queda la opción de mejorar profesionalmente por que el coste de la casa y su mantenimiento no va a bajar, al menos no sustancialmente. 

Solo un par de datos. Hoy mismo he recibido la factura de lo que aquí se llama "Council Tax" y que asciende a 1.054 libras al año, si, más de mil libras al año, unos 1.250 euros, solo de tasa municipal y que se paga en mensualidades de 120 libras. Incluye la tasa del Condado, la del Ayuntamiento, la de la Policía y la del Pueblo donde vivo.

Otra gran sorpresa es que por el agua corriente me cobran 52 libras al mes (unos 60 euros) un agua malísima, llena de cal, con la que no se puede cocinar y mucho menos beber y como la casa no tiene contador (estoy intentando averiguar por qué) pues nos ponen ese canon y ya podemos poner una fuente y una piscina que no importa lo mucha o poca agua que consumamos, nos meten un clavo mensual que nos dejan temblando. 

Aun es pronto para saberlo con certeza, pero me temo que pagaré tanto de agua como de electricidad y gas juntos. Alucinante. Cosas que tiene este país. Tengo que indagar si esto es correcto o si hay alguna forma de cambiarlo, pero te quedas de piedra al recibir la facturita que además te la presentan en términos de costes anuales y claro te deja un poquillo acongojado. 

Pero, como dicen en mi tierra... "eche o que hai" no queda más remedio que afrontarlo lo mejor posible y supone un estímulo para no dejar de pelear por mejorar la situación actual. Con todo uno se siente afortunado por que aquí ves que hay oportunidades de salir adelante y mejorar tu status, lamentablemente en España eso me lo han negado. A mi y a varios millones de trabajadores más que han puesto entre la espada y la pared.

Comencé a escribir este blog en un barco que me traía al Reino Unido, continué desde un garaje y después una pequeña habitación y ahora, tras 300 días de lucha lo hago desde un lugar al que puedo llamar mi casa, mi hogar. Al abrir la puerta de la calle no veo el Orzán, pero me felicito por haber llegado hasta aquí, doy gracias a Dios por darme fuerzas  para levantarme cada mañana y salir a trabajar, gracias a mis amigos que desde la distancia me empujaban con su cariño y palabras de aliento y a ese bastón indispensable para segur caminando cada día que es mi querida compañera.

300 días después intento no pensar en las facturas y me centro en ser feliz cada día. Por ahora creo que, no sin dolor, la batallas se van ganando, aunque sea en la tanda de  penaltis. 




martes, 29 de abril de 2014

LA LUZ AL FINAL DEL TUNEL... POR FIN

Este silencio "blogueril" se debe a las intensísimas últimas semanas de trabajo. Mucho trabajo, mucho esfuerzo, tanto que me estaba consumiendo hasta el punto de consultar las ofertas de vuelos para regresar a casa, debo confesarlo, quería tirar la toalla.

Entré en el túnel de la emigración por propia voluntad y sabiendo que no sería fácil atravesarlo.
Pero cuando casi me rendía atisbé un rayo de esperanza cuando ya pedía la cuenta en mi empresa por que no podía más y en vez de la carta de despedida me respondieron con una propuesta de promoción en la compañía "por que no querían prescindir de una persona como yo".

Me quedé muy sorprendido. No lo esperaba, ni mucho menos. Después de tantas decepciones, tantas entrevistas fallidas, tantos "unfortunately you were not successful on this occasion" (en cristiano, que muy majo, pero aquí no tienes nada que rascar, más o menos) un reconocimiento al esfuerzo sincero y honesto... uff, no lo podía creer. En principio pensé en buscar donde estaba la trampa y finalmente resultó que era cierto. 
No me habían señalado por ser el mejor, ni el más rápido, ni el más guapo, ni el más simpático. A pesar de que mi inglés todavía necesita mejorar mucho, subrayaron que era un profesional responsable y de confianza y que por eso quería seguir contando conmigo en funciones más cualificadas. Justo lo contrario de lo que me vino sucediendo en España los últimos años de carrera profesional, donde a mayor esfuerzo y entrega recibías la proporcional patada en las partes más delicadas de uno hasta la patada final que me puso tras tres décadas de trabajo en la calle sin más culpa que la de trabajar con integridad, pero eso sí, sin los amigos en los lugares necesarios para sobrevivir en una jungla laboral tan despiadada, tóxica y traicionera como la que se vive ahora, más que nunca, en nuestro país. 

Se ve luz al fondo, pero aún queda mucho por andar en la obscuridad de la precariedad

El cambio no supone, ni mucho menos, que todo está solucionado, queda mucho por andar, mucho, pero lo que de verdad supone para mi es un estímulo para seguir luchando duro cada día con la confianza de que el esfuerzo honesto tiene recompensa por estos lares me da fuerza y ganas y fe en un futuro mejor aunque sea a  2.039 kilómetros de mi casa y a pesa de que ya no me pilla en la flor de la vida si me permite sentirme útil pasado el medio siglo de vida, que no es poco.

Otra razón que me ilusiona es la de poder hacer saber a tantos compatriotas a tantos amigos que están en un callejón sin salida, que aunque sea saltando la pared de la frontera, metiéndose en el negro túnel de la emigración, si quieren encontrarán su propia salida, mejor o peor, pero que les permitirá no morir asfixiados contra la pared de la codicia desmedida, la corrupción, la inmoralidad y la injusticia que asolan nuestro país ahora. 

Si yo puedo, amigo, tú también podrás. 

miércoles, 2 de abril de 2014

BENEFITS

Las ayudas que el estado da a los ciudadanos en Inglaterra son fuente de continua controversia en el país, más ahora con esto de la crisis económica y la invasión emigrante que preocupa profundamente a esta sociedad.
Suenan tambores de guerra en Inglaterra contra la Unión Europea y cada vez son más las voces que exigen una salida de la Europa Comunitaria que les obliga a tener las puertas abiertas a todos los ciudadanos de los países pertenecientes a la Unión y que supone la llegada de 250.000 inmigrantes a las Islas Británicas, algo que, según cada vez más corrientes de opinión, es insostenible para el equilibro económico y social del Reino Unido.
El Primer Ministro Cameron ya se ha comprometido a someter en referendum la cuestión de la pertenencia o no a la UE si es reelegido. 
Es evidente, a la vista está, que el colectivo de inmigrantes es enorme, especialmente en Londres es más difícil encontrar a un Inglés que a un extranjero, eso es claro y patente. En el resto del país sucede algo parecido, pero lo de Londres es algo realmente llamativo. El polaco ya es el segundo idioma en el Reino Unido, un enorme colectivo. Nacen en Inglaterra más niños polacos que en Polonia, con eso está todo dicho. Y si las cosas no cambián no me extrañaría que se dijera lo mismo de los españoles en unos años. Los innumerables jóvenes que se vienen para aquí, en cuanto encuentran un trabajo estable y bien remunerado (eso es cuestión de un año más o menos) determinan con claridad que no quieren regresar. Sus hijos nacerán en Inglaterra. Que sean Ingleses o Españoles será una decisión de cada uno. 
Pero en uno de los núcleos de la controversia en cuanto a la inmigración se centra en el hecho de que en el Reino Unido existen más de 70 tipos de "benefits", de prestaciones. Desde la prestación de desempleo (jobseeker's allowance) hasta las ayudas a los alquileres de habitaciones, apartamentos o casas (housing benefits) pasando por las ayudas a las discapacidades, maternidad, paternidad, enfermedades laborales, fondos sociales, ayudas a los padres adoptivos, a las viudas, de complementos salariales, por defunción, para el combustible de la calefacción y otros muchos casos más específicos susceptibles de ayudas públicas y que permiten en este país a mucha gente con más solvencia o simplemente vivir sin tener que trabajar o trabajando lo mínimo ya que los rendimientos del trabajo en muchas ocasiones son menores a los ingresos que se reciben en concepto de ayudas públicas. 
"cortemos los beneficios a aquellos que rechazan trabajar."

Pero el problema que afronta este país con este asunto de los beneficios no afecta solo al colectivo inmigrante, ni mucho menos, lo que sucede ahora es que ante la avalancha de ciudadanos de países de la Europa del este, donde el nivel económico e muy inferior al de los países de la Europa occidental,   ese desequilibrio se enfrenta en muchas ocasiones, al llegar a Inglaterra, pidiendo ayudas para subsistir y muchos encuentran comodidad en las ayudas y no se esfuerzan en trabajar para salir adelante, que es lo que se espera de un emigrante en cualquier país del mundo y se limitan a convertirse en profesionales de las ayudas públicas.
Yo por el momento, no he tenido acceso ni he solicitado beneficio alguno y espero no tener que hacerlo, pero aquí, con todas las de la ley uno puede recibir la ayuda que necesita y si algún día la necesito y soy merecedor de la misma, no dudré en solicitarla, que para eso ya estoy pagando mis impuestos a la reina. 
En el Reino Unido hay un importante colectivo de personas que viven "on benefits" que dicen aquí, o sea que viven directamente de las ayudas públicas. Ayudas para pagar el alquiler de la casa que pueden alcanzar el 100% de su coste, dependiendo, sobre todo del número de hijos que formen la familia. Ya conozco algún caso de personas que con familia numerosa, que no precisan trabajar para salir adelante sin pasar estrecheces. Las ayudas a la natalidad son aquí realmente sustanciosas, no quiero dar cifras por que no tengo fuentes solventes que me las confirmen (y no me fío mucho de las wikipedias e informaciones de la red) pero realmente le permiten a uno emanciparse muy joven y tener familia ya que el estado brinda un apoyo fundamental, lo cual es estupendo, pero de ahí, muchas veces se pasa a acomodarse en esas ayudas y claro, eso de vivir sin trabajar tiene que enganchar muchísimo. Esa es la parte perniciosa del asunto a mi entender. 
Las ayudas al desempleo son bien distintas que en España, aquí se pagan unas 70 libras por semana (280 al mes, unos 300 €) que son insuficientes para salir adelante y que te obligan a que busques trabajo con auténtico interés, proceso en el cual participa muy directamente las oficinas públicas de empleo (job center), donde tienes que hacer visitas quincenales o semanales, donde comprueban los pasos que has dado para buscar un puesto de trabajo y si pasadas las semanas que estiman necesarias y no encontraste empleo tienes un seguimiento personalizado con un asesor para asegurarse que se hace lo que se puede por acceder al empleo. 
La otra ayuda muy popular aquí es la de la vivienda, en la que, dependiendo de los ingresos y la situación personal-familiar (también consideran a tu pareja estés o no casado) te dan importantes ayudas  para el pago del alquiler de un apartamento o una casa y tienen en cuenta los gastos a afrontar para determinar la cuantía de las ayudas. 
El control de estas ayudas es bastante serio aquí y no nada inusual que el chivatazo de un vecino provoque la visita de los funcionarios que fiscalizan el correcto uso de esas ayudas y persiguen con severidad el abuso de las mismas. Lo cual, a mi, personalmente me parece estupendo, al menos aquí. 
En España el fraude está al orden del día. Solo la economía sumergida permite que la gente siga viviendo y que no haya habido un estallido social. Yo nunca puedo defender que se cobre fraudulentamente una prestación, pero pasado un tiempo he comprendido que no se puede reprochar a un español que para salir adelante cada día, para dar de comer a su familia, tenga que seguir recibiendo ayudas para complementar los sueldos miserables que hoy día se están pagando en España. 
Y ya ni que decir tiene si pensamos en que los que más abusan de las ayudas públicas en España son los propios gobernantes, reyes, presidentes, ministros, directores generales, senadores, diputados, presidentes de diputación, de gobierno autónomo, alcaldes, concejales, consejeros, directores generales digitales (puestos a dedo la mayoría), amigos asesores y un larguísimo etc. que se autoaplican con generosidad cuantiosos sueldos por actividades que ni siquiera se tienen que llevar a cabo, pues ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Hace poco rechazaron por mayoría el control de absentismos en el congreso de los diputados, con eso se explica todo. 
Hablan del peligro del futuro de las pensiones, pero ellos siguen acumulando las suyas por unos pocos años de servicio y con generosas prestaciones vitalicias a los ministros y altos cargos. Esas pensiones si que no corren peligro. 
Visto esto, ¿quien le puede reprochar a nadie que cobre en "b" mientras percibe la prestación por desempleo?
La diferencia entre Inglaterra y España es que estos británicos tienen un mínimo sentido del honor, de la vergüenza y aunque habrá chorizos, como en todos los sitios, aquí si los pillan, no dudan en desaparecer del mapa con una dimisión fulminante más o menos discreta. En España no hay manera, roban y roban y vuelven a robar y mientras con una mano roban, con la otra firman decretos para abaratar despidos, bajar los sueldos, aumentar los impuestos a los trabajares y ventajas fiscales a grandes empresas, bancos, grandes especuladores y grandes defraudadores fiscales.
Dile tu al operario en paro por obra y gracia de la reforma laboral que si hace chapuzas las tiene que declarar y dejar de cobrar el subsidio de 400 € al mes, díselo tu que yo no puedo decírselo.