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martes, 29 de abril de 2014

LA LUZ AL FINAL DEL TUNEL... POR FIN

Este silencio "blogueril" se debe a las intensísimas últimas semanas de trabajo. Mucho trabajo, mucho esfuerzo, tanto que me estaba consumiendo hasta el punto de consultar las ofertas de vuelos para regresar a casa, debo confesarlo, quería tirar la toalla.

Entré en el túnel de la emigración por propia voluntad y sabiendo que no sería fácil atravesarlo.
Pero cuando casi me rendía atisbé un rayo de esperanza cuando ya pedía la cuenta en mi empresa por que no podía más y en vez de la carta de despedida me respondieron con una propuesta de promoción en la compañía "por que no querían prescindir de una persona como yo".

Me quedé muy sorprendido. No lo esperaba, ni mucho menos. Después de tantas decepciones, tantas entrevistas fallidas, tantos "unfortunately you were not successful on this occasion" (en cristiano, que muy majo, pero aquí no tienes nada que rascar, más o menos) un reconocimiento al esfuerzo sincero y honesto... uff, no lo podía creer. En principio pensé en buscar donde estaba la trampa y finalmente resultó que era cierto. 
No me habían señalado por ser el mejor, ni el más rápido, ni el más guapo, ni el más simpático. A pesar de que mi inglés todavía necesita mejorar mucho, subrayaron que era un profesional responsable y de confianza y que por eso quería seguir contando conmigo en funciones más cualificadas. Justo lo contrario de lo que me vino sucediendo en España los últimos años de carrera profesional, donde a mayor esfuerzo y entrega recibías la proporcional patada en las partes más delicadas de uno hasta la patada final que me puso tras tres décadas de trabajo en la calle sin más culpa que la de trabajar con integridad, pero eso sí, sin los amigos en los lugares necesarios para sobrevivir en una jungla laboral tan despiadada, tóxica y traicionera como la que se vive ahora, más que nunca, en nuestro país. 

Se ve luz al fondo, pero aún queda mucho por andar en la obscuridad de la precariedad

El cambio no supone, ni mucho menos, que todo está solucionado, queda mucho por andar, mucho, pero lo que de verdad supone para mi es un estímulo para seguir luchando duro cada día con la confianza de que el esfuerzo honesto tiene recompensa por estos lares me da fuerza y ganas y fe en un futuro mejor aunque sea a  2.039 kilómetros de mi casa y a pesa de que ya no me pilla en la flor de la vida si me permite sentirme útil pasado el medio siglo de vida, que no es poco.

Otra razón que me ilusiona es la de poder hacer saber a tantos compatriotas a tantos amigos que están en un callejón sin salida, que aunque sea saltando la pared de la frontera, metiéndose en el negro túnel de la emigración, si quieren encontrarán su propia salida, mejor o peor, pero que les permitirá no morir asfixiados contra la pared de la codicia desmedida, la corrupción, la inmoralidad y la injusticia que asolan nuestro país ahora. 

Si yo puedo, amigo, tú también podrás. 

miércoles, 2 de abril de 2014

BENEFITS

Las ayudas que el estado da a los ciudadanos en Inglaterra son fuente de continua controversia en el país, más ahora con esto de la crisis económica y la invasión emigrante que preocupa profundamente a esta sociedad.
Suenan tambores de guerra en Inglaterra contra la Unión Europea y cada vez son más las voces que exigen una salida de la Europa Comunitaria que les obliga a tener las puertas abiertas a todos los ciudadanos de los países pertenecientes a la Unión y que supone la llegada de 250.000 inmigrantes a las Islas Británicas, algo que, según cada vez más corrientes de opinión, es insostenible para el equilibro económico y social del Reino Unido.
El Primer Ministro Cameron ya se ha comprometido a someter en referendum la cuestión de la pertenencia o no a la UE si es reelegido. 
Es evidente, a la vista está, que el colectivo de inmigrantes es enorme, especialmente en Londres es más difícil encontrar a un Inglés que a un extranjero, eso es claro y patente. En el resto del país sucede algo parecido, pero lo de Londres es algo realmente llamativo. El polaco ya es el segundo idioma en el Reino Unido, un enorme colectivo. Nacen en Inglaterra más niños polacos que en Polonia, con eso está todo dicho. Y si las cosas no cambián no me extrañaría que se dijera lo mismo de los españoles en unos años. Los innumerables jóvenes que se vienen para aquí, en cuanto encuentran un trabajo estable y bien remunerado (eso es cuestión de un año más o menos) determinan con claridad que no quieren regresar. Sus hijos nacerán en Inglaterra. Que sean Ingleses o Españoles será una decisión de cada uno. 
Pero en uno de los núcleos de la controversia en cuanto a la inmigración se centra en el hecho de que en el Reino Unido existen más de 70 tipos de "benefits", de prestaciones. Desde la prestación de desempleo (jobseeker's allowance) hasta las ayudas a los alquileres de habitaciones, apartamentos o casas (housing benefits) pasando por las ayudas a las discapacidades, maternidad, paternidad, enfermedades laborales, fondos sociales, ayudas a los padres adoptivos, a las viudas, de complementos salariales, por defunción, para el combustible de la calefacción y otros muchos casos más específicos susceptibles de ayudas públicas y que permiten en este país a mucha gente con más solvencia o simplemente vivir sin tener que trabajar o trabajando lo mínimo ya que los rendimientos del trabajo en muchas ocasiones son menores a los ingresos que se reciben en concepto de ayudas públicas. 
"cortemos los beneficios a aquellos que rechazan trabajar."

Pero el problema que afronta este país con este asunto de los beneficios no afecta solo al colectivo inmigrante, ni mucho menos, lo que sucede ahora es que ante la avalancha de ciudadanos de países de la Europa del este, donde el nivel económico e muy inferior al de los países de la Europa occidental,   ese desequilibrio se enfrenta en muchas ocasiones, al llegar a Inglaterra, pidiendo ayudas para subsistir y muchos encuentran comodidad en las ayudas y no se esfuerzan en trabajar para salir adelante, que es lo que se espera de un emigrante en cualquier país del mundo y se limitan a convertirse en profesionales de las ayudas públicas.
Yo por el momento, no he tenido acceso ni he solicitado beneficio alguno y espero no tener que hacerlo, pero aquí, con todas las de la ley uno puede recibir la ayuda que necesita y si algún día la necesito y soy merecedor de la misma, no dudré en solicitarla, que para eso ya estoy pagando mis impuestos a la reina. 
En el Reino Unido hay un importante colectivo de personas que viven "on benefits" que dicen aquí, o sea que viven directamente de las ayudas públicas. Ayudas para pagar el alquiler de la casa que pueden alcanzar el 100% de su coste, dependiendo, sobre todo del número de hijos que formen la familia. Ya conozco algún caso de personas que con familia numerosa, que no precisan trabajar para salir adelante sin pasar estrecheces. Las ayudas a la natalidad son aquí realmente sustanciosas, no quiero dar cifras por que no tengo fuentes solventes que me las confirmen (y no me fío mucho de las wikipedias e informaciones de la red) pero realmente le permiten a uno emanciparse muy joven y tener familia ya que el estado brinda un apoyo fundamental, lo cual es estupendo, pero de ahí, muchas veces se pasa a acomodarse en esas ayudas y claro, eso de vivir sin trabajar tiene que enganchar muchísimo. Esa es la parte perniciosa del asunto a mi entender. 
Las ayudas al desempleo son bien distintas que en España, aquí se pagan unas 70 libras por semana (280 al mes, unos 300 €) que son insuficientes para salir adelante y que te obligan a que busques trabajo con auténtico interés, proceso en el cual participa muy directamente las oficinas públicas de empleo (job center), donde tienes que hacer visitas quincenales o semanales, donde comprueban los pasos que has dado para buscar un puesto de trabajo y si pasadas las semanas que estiman necesarias y no encontraste empleo tienes un seguimiento personalizado con un asesor para asegurarse que se hace lo que se puede por acceder al empleo. 
La otra ayuda muy popular aquí es la de la vivienda, en la que, dependiendo de los ingresos y la situación personal-familiar (también consideran a tu pareja estés o no casado) te dan importantes ayudas  para el pago del alquiler de un apartamento o una casa y tienen en cuenta los gastos a afrontar para determinar la cuantía de las ayudas. 
El control de estas ayudas es bastante serio aquí y no nada inusual que el chivatazo de un vecino provoque la visita de los funcionarios que fiscalizan el correcto uso de esas ayudas y persiguen con severidad el abuso de las mismas. Lo cual, a mi, personalmente me parece estupendo, al menos aquí. 
En España el fraude está al orden del día. Solo la economía sumergida permite que la gente siga viviendo y que no haya habido un estallido social. Yo nunca puedo defender que se cobre fraudulentamente una prestación, pero pasado un tiempo he comprendido que no se puede reprochar a un español que para salir adelante cada día, para dar de comer a su familia, tenga que seguir recibiendo ayudas para complementar los sueldos miserables que hoy día se están pagando en España. 
Y ya ni que decir tiene si pensamos en que los que más abusan de las ayudas públicas en España son los propios gobernantes, reyes, presidentes, ministros, directores generales, senadores, diputados, presidentes de diputación, de gobierno autónomo, alcaldes, concejales, consejeros, directores generales digitales (puestos a dedo la mayoría), amigos asesores y un larguísimo etc. que se autoaplican con generosidad cuantiosos sueldos por actividades que ni siquiera se tienen que llevar a cabo, pues ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Hace poco rechazaron por mayoría el control de absentismos en el congreso de los diputados, con eso se explica todo. 
Hablan del peligro del futuro de las pensiones, pero ellos siguen acumulando las suyas por unos pocos años de servicio y con generosas prestaciones vitalicias a los ministros y altos cargos. Esas pensiones si que no corren peligro. 
Visto esto, ¿quien le puede reprochar a nadie que cobre en "b" mientras percibe la prestación por desempleo?
La diferencia entre Inglaterra y España es que estos británicos tienen un mínimo sentido del honor, de la vergüenza y aunque habrá chorizos, como en todos los sitios, aquí si los pillan, no dudan en desaparecer del mapa con una dimisión fulminante más o menos discreta. En España no hay manera, roban y roban y vuelven a robar y mientras con una mano roban, con la otra firman decretos para abaratar despidos, bajar los sueldos, aumentar los impuestos a los trabajares y ventajas fiscales a grandes empresas, bancos, grandes especuladores y grandes defraudadores fiscales.
Dile tu al operario en paro por obra y gracia de la reforma laboral que si hace chapuzas las tiene que declarar y dejar de cobrar el subsidio de 400 € al mes, díselo tu que yo no puedo decírselo.

sábado, 22 de febrero de 2014

LEJOS - FAR AWAY - LONXE

Todos sabemos que estar lejos de algo o alguien no significa forzosamente estar distanciado de un lugar o de una persona. La distancia e incluso el tiempo no consiguen con facilidad romper un vínculo con lo que amamos con autenticidad. 

Del mismo modo el apego físico no garantiza el calor afectivo que precisamos para sentirnos bien, para sentirnos felices y reconfortados. No siempre el que más amor proclama es el que más amor da. No todos los abrazos pueden dar el calor que dicen ofrecer. Más reconforta lo auténtico, lo sincero que lo pasional.  

Estoy a 1.173 kilómetros de distancia de lo que más amo, pero nunca he dejado de sentirme al lado de todo eso que me hace feliz independientemente del tiempo, la distancia y las circunstancias. Un día leí un tatuaje que rezaba: "lo más lejos de ti, a tu lado" 

A Coruña


Estos últimos 8 años de mi vida han sido, sin duda, los más difíciles, pero, por contradictorio que pueda parecer, coinciden con los años más felices de mi existencia. Me doy cuenta de que las dificultades no le privan a uno de la felicidad, las dificultades transformarán tu vida en la medida que establece la actitud con las que las enfrentas. También es cierto, al menos en mi caso, que tiene mucho que ver el "al lado de quien" enfrento los desafíos que la vida me está regalando esta última década. No estoy muy seguro de que, de saber lo que se me vendría encima, hubiese aceptado tan enormes retos entonces. 

Las dificultades que tengo superar cada día no conforman mi estado de ánimo, felizmente no es así. Es mi actitud, mi fe y el apoyo de los que quiero y me quieren lo que me permite seguir adelante con la ilusión que viene de la certeza de que más pronto que tarde las circunstancias mejorarán y entonces podré disfrutar más plenamente de eso mismo que me permite simplemente sobrevivir ahora. 

Los que estamos lejos de casa, no dejamos de ser de casa. Por mucho que se empeñen algunos que se dicen patriotas, que viven opulentamente de ese patriotismo falso e hipócrita, un patriotismo que en lo que a depósitos se refiere es mas un patriotismo suizo que español. Esos que se llenan la boca de España, pero que vomitan a los españoles. Esos que dicen que ya no nos podemos poner enfermos en nuestro país mientras sus regentes dan a luz en quirófanos privados. Esos que hacen pagar por la justicia a los ciudadanos de bien para que los ricos y nobles, puedan pasarse esa justicia por el forro de sus jubilaciones millonarias y vitalicias. Esos que se cuadran al sonido del himno con la mano sobre el pecho (más concretamente sobre la billetera). Esos que comen delicatessen cada día que pagamos lo que ya no tenemos ni para el buffete de 3 €. Todos esos que viven en el corazón del país y que hacen de su país una cloaca para los que llevamos el país en el corazón.

¿Quienes están más lejos?





lunes, 9 de diciembre de 2013

SANGRÍA HUMANA

He tenido que hacer un fugaz viaje a Galicia para resolver (eso espero) un asunto. En menos de dos horas estaba en Santiago y una hora más tarde en casa, aunque solo fuera por un par de días.
Cuando me disponía a tomar el vuelo de vuelta a Inglaterra pasé un par de horas en la nueva terminal del Aeropuerto de Santiago me llamó poderosamente la atención en el momento de embarcar cuanta gente joven compartia vuelo conmigo. Los vuelos de la popular línea aérea irlandesa llevan un media de 160 personas por trayecto, suponiendo que fuera esa la cantidad de pasajeros de ese día podría decir que de esos 160, tranquilamente 130 eran jóvenes de entre 20 y 30 años y de esos 130 seguro que más de 100 no viajaban por razones turísticas sino para buscarse la vida en el Reino Unido, como yo.
Todos los días, a veces varios vuelos al día de todos los aeropuertos de España salen cientos de jóvenes a buscarse la vida fuera de nuestras fronteras. Jóvenes valientes, jóvenes que no se conforman con un subsidio. Jóvenes preparados y menos preparados, pero con ganas demostradas de trabajar, esos que se niegan a ser "ninis". O sea, de lo mejor de la juventud española que se tiene que ir porque en su país se les niega el pan y la sal.
Vuelo Santiago-Londres

Todos esos jóvenes, además, dejan de ser  un problema para los inmorales que gobiernan España, ya no están en la cola del paro, ya no cobran subsidios, ya no salen en las estadísticas malas, ya no salen a manifestarse a las calles. La emigración es uno de los puntales que ayudan a mejorar los números del gobierno incompetente de nuestro país.
Durante el vuelo viajé al lado de un muchacho de Ferrol, licenciado en empresariales. Lleva un año y pico en Londres, a donde llegó tras una búsqueda infrutuosa de trabajo en su tierra, donde solo le ofrecían contratos basura, a media jornada de contrato, con doble jornada de horario por sueldo mísero. Me contó su historia en Inglaterra, donde empezó trabajando en manos de una agencia que lo llevaba de una punta a otra de la capital londinense haciendo habitaciones en distintos hoteles, a distintas horas por una miseria que apenas le permitía pagar su habitación de alquiler. Después estuvo explotado, literalmente explotado, limpiando platos en un pub en el que le prohibían cambiar el agua del fregadero para ahorrar y donde el mismo tuvo que comprarse unos guantes que el propietario le negó. Me contaba como se le quedó grabado en su memoria los trozos de bacon pegados a sus brazos y el olor que le costaba sacar aún después de una ducha tras una jornada interminable. Tras meses de sacrificio consiguió, cuando su inglés era mucho mejor, entrar a trabajar en un lujoso establecimiento y ahí empezó ya una vida más normal. Le han promocionado, está estudiando y haciendo prácticas en una escuela, juega al fútbol en la liga local londinense y tiene muy claro que no va a volver a España, no al menos en mucho tiempo. Me impresionó con qué firmeza aseguraba que no tenía intención de volver a su Ferrol natal en su vida, no siendo de vacaciones. No puedo olvidar la convicción de sus palabras al pensar en un futuro en su país.
En el asiento de delante viajaba una joven que solo tenía billete de ida (como muchos en ese viaje, como yo hace un par de meses), reconocía temor por lo que se encontraría y tanto el muchacho de Ferrol, como yo, como otro joven a su lado que trabajaba en una fábrica en Oxford la animaban y le daban consejos de como buscar por aquí, o por allá o como encontrar alojamiento barato. Saldrás adelante, le decían, no será fácil al principio, pero saldrás adelante, hay muchas oportunidades, le aseguraban.
Las dos horas de viaje se hicieron como dos minutos con tanta conversación a mi alrededor con esos tres jóvenes que viajaban sin billete de regreso, como yo.
Los tres coincidían que no podían ver el telediario, que les daba asco oir a los políticos hablando de futuro, de recuperación, de brotes verdes... de ver tanta corrupción impune, de ver que nada cambia realmente en España, que todo sigue igual de mal y que cada vez España se está convirtiendo en un país para millonarios y ladrones y también para muchos millonarios ladrones, que los demás estamos de sobra, o somos el bulto necesario para que estos sinvergüenzas apoyen sus piernas para no manchar las suelas de sus zapatos tocando el frío y sucio suelo.

Cuando llegué a la empresa en la que trabajo era el único español, ya han entrado tres más. Ayer, en Cambridge me encontré con una joven ilicitana que llevaba en Inglaterra un mes, con su novio y que están sufriendo lo suyo. Ella estudió fotografía y su novio es cocinero. Ella barre en un Mcdonald's y su novio aún busca trabajo, pero su desconocimiento del idioma le mantiene aún en blanco. También piensan que, a pesar de lo mal que lo están pasando,  no volverán nunca a España porque no ven futuro.
Hace poco nos dimos un paseo por Londres en uno de mis días libres y pudimos comprobar la cantidad de españoles que hay allí, parece que tantos como ingleses. También muchos portugueses. Carlos, un asturiano que trabaja en otro burguer timbién tiene claro que de volver, nada de nada. Me dicen que son tantos los españoles en Londres que los empresarios ya los tienen como emigrantes de segunda, que están dispuestos a lo que sea, por lo que sea, porque saben que en su país no tendrán ni eso. Esa afirmación me dejó helado.
Están dejando el país como un solar, un solar sucio,  donde mandan las ratas, las ratas de la banca, las ratas de la política, las ratas de la monarquía, las ratas de los juzgados corruptos y mientras sigue la sangría humana en nuestros aeropuertos huyendo del hedor insoportable del paro y la falta de esperanza.
No me gusta tener que ser tan negativo, pero lo tengo que ser hoy por la indignación y tristeza que me han producido los sentimientos de jóvenes valientes que han tenido que venir a pasar frío a Inglaterra y por los que siento un profundo respeto y admiración. Una auténtica sangría humana y de talentos despreciados. Por María, por Hector, por Gaby, por Carlos, por Andrés, por José Luís, por Nini, por Juanlu, por Chelo, por Eva, por Luna, por César, por Omar, por tantos otros miles (quizás cientos de miles ya) que no conozco pero que son  lo mejor de nuestra juventud  y  que con mayoer o menor preparación,  pero con el coraje suficiente para salir de su casa y luchar por lo que les corresponde en justicia y que unos pocos inmorales a quienes pagamos con nuestros impuestos no nos dan, nos lo quitan para poder mantener sus mansiones, coches de lujo, aeropuertos, periodistas vendidos, equipos de formula uno, diputaciones, futbolistas millonarios y parlamentos llenos de vagos que apoyados en la mayoría borreguil de este país nuestro nos llevan a la más absoluta de las ruinas haciendo añicos los sueños hechos realidad por nuestros padres que lucharon y consiguieron con sangre, sudor, lágrimas y carcel una sociedad del bienestar que hoy se desmorona y que nos quitan de nuestras manos con la más indignante impunidad.
Por todos vosotros mis ejemplares amigos. Fuerza y éxito !!!!!!