Las ayudas que el estado da a los ciudadanos en Inglaterra son fuente de continua controversia en el país, más ahora con esto de la crisis económica y la invasión emigrante que preocupa profundamente a esta sociedad.
Suenan tambores de guerra en Inglaterra contra la Unión Europea y cada vez son más las voces que exigen una salida de la Europa Comunitaria que les obliga a tener las puertas abiertas a todos los ciudadanos de los países pertenecientes a la Unión y que supone la llegada de 250.000 inmigrantes a las Islas Británicas, algo que, según cada vez más corrientes de opinión, es insostenible para el equilibro económico y social del Reino Unido.
El Primer Ministro Cameron ya se ha comprometido a someter en referendum la cuestión de la pertenencia o no a la UE si es reelegido.
Es evidente, a la vista está, que el colectivo de inmigrantes es enorme, especialmente en Londres es más difícil encontrar a un Inglés que a un extranjero, eso es claro y patente. En el resto del país sucede algo parecido, pero lo de Londres es algo realmente llamativo. El polaco ya es el segundo idioma en el Reino Unido, un enorme colectivo. Nacen en Inglaterra más niños polacos que en Polonia, con eso está todo dicho. Y si las cosas no cambián no me extrañaría que se dijera lo mismo de los españoles en unos años. Los innumerables jóvenes que se vienen para aquí, en cuanto encuentran un trabajo estable y bien remunerado (eso es cuestión de un año más o menos) determinan con claridad que no quieren regresar. Sus hijos nacerán en Inglaterra. Que sean Ingleses o Españoles será una decisión de cada uno.
Pero en uno de los núcleos de la controversia en cuanto a la inmigración se centra en el hecho de que en el Reino Unido existen más de 70 tipos de "benefits", de prestaciones. Desde la prestación de desempleo (jobseeker's allowance) hasta las ayudas a los alquileres de habitaciones, apartamentos o casas (housing benefits) pasando por las ayudas a las discapacidades, maternidad, paternidad, enfermedades laborales, fondos sociales, ayudas a los padres adoptivos, a las viudas, de complementos salariales, por defunción, para el combustible de la calefacción y otros muchos casos más específicos susceptibles de ayudas públicas y que permiten en este país a mucha gente con más solvencia o simplemente vivir sin tener que trabajar o trabajando lo mínimo ya que los rendimientos del trabajo en muchas ocasiones son menores a los ingresos que se reciben en concepto de ayudas públicas.
"cortemos los beneficios a aquellos que rechazan trabajar."
Pero el problema que afronta este país con este asunto de los beneficios no afecta solo al colectivo inmigrante, ni mucho menos, lo que sucede ahora es que ante la avalancha de ciudadanos de países de la Europa del este, donde el nivel económico e muy inferior al de los países de la Europa occidental, ese desequilibrio se enfrenta en muchas ocasiones, al llegar a Inglaterra, pidiendo ayudas para subsistir y muchos encuentran comodidad en las ayudas y no se esfuerzan en trabajar para salir adelante, que es lo que se espera de un emigrante en cualquier país del mundo y se limitan a convertirse en profesionales de las ayudas públicas.
Yo por el momento, no he tenido acceso ni he solicitado beneficio alguno y espero no tener que hacerlo, pero aquí, con todas las de la ley uno puede recibir la ayuda que necesita y si algún día la necesito y soy merecedor de la misma, no dudré en solicitarla, que para eso ya estoy pagando mis impuestos a la reina.
En el Reino Unido hay un importante colectivo de personas que viven "on benefits" que dicen aquí, o sea que viven directamente de las ayudas públicas. Ayudas para pagar el alquiler de la casa que pueden alcanzar el 100% de su coste, dependiendo, sobre todo del número de hijos que formen la familia. Ya conozco algún caso de personas que con familia numerosa, que no precisan trabajar para salir adelante sin pasar estrecheces. Las ayudas a la natalidad son aquí realmente sustanciosas, no quiero dar cifras por que no tengo fuentes solventes que me las confirmen (y no me fío mucho de las wikipedias e informaciones de la red) pero realmente le permiten a uno emanciparse muy joven y tener familia ya que el estado brinda un apoyo fundamental, lo cual es estupendo, pero de ahí, muchas veces se pasa a acomodarse en esas ayudas y claro, eso de vivir sin trabajar tiene que enganchar muchísimo. Esa es la parte perniciosa del asunto a mi entender.
Las ayudas al desempleo son bien distintas que en España, aquí se pagan unas 70 libras por semana (280 al mes, unos 300 €) que son insuficientes para salir adelante y que te obligan a que busques trabajo con auténtico interés, proceso en el cual participa muy directamente las oficinas públicas de empleo (job center), donde tienes que hacer visitas quincenales o semanales, donde comprueban los pasos que has dado para buscar un puesto de trabajo y si pasadas las semanas que estiman necesarias y no encontraste empleo tienes un seguimiento personalizado con un asesor para asegurarse que se hace lo que se puede por acceder al empleo.
La otra ayuda muy popular aquí es la de la vivienda, en la que, dependiendo de los ingresos y la situación personal-familiar (también consideran a tu pareja estés o no casado) te dan importantes ayudas para el pago del alquiler de un apartamento o una casa y tienen en cuenta los gastos a afrontar para determinar la cuantía de las ayudas.
El control de estas ayudas es bastante serio aquí y no nada inusual que el chivatazo de un vecino provoque la visita de los funcionarios que fiscalizan el correcto uso de esas ayudas y persiguen con severidad el abuso de las mismas. Lo cual, a mi, personalmente me parece estupendo, al menos aquí.
En España el fraude está al orden del día. Solo la economía sumergida permite que la gente siga viviendo y que no haya habido un estallido social. Yo nunca puedo defender que se cobre fraudulentamente una prestación, pero pasado un tiempo he comprendido que no se puede reprochar a un español que para salir adelante cada día, para dar de comer a su familia, tenga que seguir recibiendo ayudas para complementar los sueldos miserables que hoy día se están pagando en España.
Y ya ni que decir tiene si pensamos en que los que más abusan de las ayudas públicas en España son los propios gobernantes, reyes, presidentes, ministros, directores generales, senadores, diputados, presidentes de diputación, de gobierno autónomo, alcaldes, concejales, consejeros, directores generales digitales (puestos a dedo la mayoría), amigos asesores y un larguísimo etc. que se autoaplican con generosidad cuantiosos sueldos por actividades que ni siquiera se tienen que llevar a cabo, pues ellos se lo guisan y ellos se lo comen. Hace poco rechazaron por mayoría el control de absentismos en el congreso de los diputados, con eso se explica todo.
Hablan del peligro del futuro de las pensiones, pero ellos siguen acumulando las suyas por unos pocos años de servicio y con generosas prestaciones vitalicias a los ministros y altos cargos. Esas pensiones si que no corren peligro.
Visto esto, ¿quien le puede reprochar a nadie que cobre en "b" mientras percibe la prestación por desempleo?
La diferencia entre Inglaterra y España es que estos británicos tienen un mínimo sentido del honor, de la vergüenza y aunque habrá chorizos, como en todos los sitios, aquí si los pillan, no dudan en desaparecer del mapa con una dimisión fulminante más o menos discreta. En España no hay manera, roban y roban y vuelven a robar y mientras con una mano roban, con la otra firman decretos para abaratar despidos, bajar los sueldos, aumentar los impuestos a los trabajares y ventajas fiscales a grandes empresas, bancos, grandes especuladores y grandes defraudadores fiscales.
Dile tu al operario en paro por obra y gracia de la reforma laboral que si hace chapuzas las tiene que declarar y dejar de cobrar el subsidio de 400 € al mes, díselo tu que yo no puedo decírselo.