viernes, 25 de diciembre de 2020

NO ESTOY SOLO

 El contenido de una conversación que te deja tocado, que te descoloca, que te hunde podría decir. No hay discusión, simplemente te rompe, te desilusiona seguramente más por no entenderlo que por la contrariedad en si misma.

Esa noche el run run en tu cabeza no te deja dormir bien, das más vueltas de lo habitual en la cama y te despiertas con el corazón en un puño varias veces. No descansas.

Te levantas, vas a trabajar y durante todo el trayecto le sigues dando vueltas. 

Estás en plena faena pero estás más en otro lugar, en ese campo de batalla mental que supone a veces lidiar con las decepciones. El desasosiego casi se convierte en angustia. No dejas de rumiar la decepción.

Mientras acaba un pedido de los muchos que hago cada día sentí como si alguien me pusiera sobre mi espalda una cálida manta que con gentileza disipa la humildad y el frío de la intemperie recién llegado al hogar.  Una reconfortante sensación como la del abrazo consolador de una madre. Me invadió una paz que no soy capaz de describir y me pareció oír una suave voz que me susurraba con dulzura y seguridad: "no te preocupes, déjalo estar, en su momento todo se resolverá para bien."

Y ya.

Desapareció la angustia, la desilusión, el enfado, la amarga contrariedad. En su lugar esa paz que me llenó desde los pies a la cabeza y esa calidez en el pecho de sentir que no hay de qué preocuparse. 

No estoy solo.




viernes, 27 de noviembre de 2020

DEL AGRADECIMIENTO

Poderosamente me han recordado recientemente la importancia del agradecimiento. He pasado estos últimos días dándole vueltas en mi cabeza a todo aquello por lo que me siento agradecido y he de confesar que me he sentido felizmente abrumado por tantas cosas buenas que he de agradecer en mi vida. 

Russel M. Ballard dijo: "es mucho mejor contar nuestras bendiciones que contar nuestros problemas." 

Intenté compartir estos sentimientos y cada vez que me ponía ante el teclado no sabía por donde empezar. Tras muchos borradores desechados, el insomnio de esta noche me ha impulsado a compartir lo que considero más determinante en mi vida. 

La irrupción de la figura de JESUCRISTO en mi existencia ha supuesto una absoluta revolución. No fue repentina. No tuve la capacidad de asimilar sus enseñanzas en poco tiempo, su influencia ha sido gradual y no exenta de altibajos, algunos de ellos asombrosamente pronunciados. 


Gracias a las enseñanzas y ejemplo de Jesús mi vida se ha transformado. Desde mi adolescencia hasta el día de hoy. Mi cercanía o distanciamiento de los principios que este hombre único enseña ha determinado enormemente mis vivencias. Puedo decir que Jesús es hoy mi gran amigo. 

He sido mejor hijo, mejor padre y ahora mejor abuelo cuando vivo auténticamente aquello en lo que creo.  Soy mejor esposo, mejor amigo, mejor compañero cuando acierto a acercarme al modelo que Cristo me enseña. 

Hoy puedo decir sin temor a engaño alguno que mi vida es mejor y más fructífera en la misma medida que tengo éxito a vivir los principios de Cristo. 

Soy lo que soy gracias al  milagroso poder transformador de estas enseñanzas. Cada día que me levanto siento y expreso agradecimiento por la oportunidad que tengo de vivir y por el deseo de parecerme más al modelo establecido por mis creencias. 

Es mucho más que una cuestión religiosa, mucho más allá de una iglesia, de un libro sagrado. Es infinitamente  más. Se trata de afrontar cada día con la intención de vivir como Él nos enseñó a vivir. Y no es que yo sea una persona de gran fe, no. Simplemente, a lo largo de estos más de cuarenta años desde que conocí sus enseñanzas, he aprendido que mi felicidad va en ello. 

Es mejor el mundo que me rodea cuando vivo como Él enseña a vivir. 

Ser cristiano no me hace mejor que nadie que no lo sea. Es más, conozco personas que sin compartir mi fe me dan lecciones de cristianismo con su ejemplo, del cual intento aprender. Puedo decir que tengo amigos que se proclaman ateos y que son mejores cristianos que yo, ya lo creo que si. También intento mejorar inspirándome en estos. 

Nadie es mejor por creer en algo o alguien si no vive de un modo cabal los principios que proclama. 

Solo quiero expresar hoy mi gratitud por la vida, enseñanzas y sacrificio eterno de mi salvador Jesucristo. Ha llenado mi vida de luz, ha iluminado esos rincones oscuros en mi personalidad, ha transformado mi manera de ver el mundo y de entender la vida. Y me recuerda que aún queda mucho, muchísimo por hacer, por mejorar. 

Mi compañera, mi amiga, mi amor, ha creído en mi más que yo mismo, por que ella siempre ha entendido  a Cristo mejor que yo. Su mano fue la mano del Salvador en mi vida. A ella nunca le podré agradecer suficiente. Su fe en mi fue una expresión del amor puro de Cristo. 

He buscado en muchas fuentes, nunca he sido una persona conformista, pero ninguna me ha saciado como esta que me da agua de vida en la que ahogo mis momentos de desesperanza y donde encuentro consuelo diario y fuerzas para seguir y disfrutar del camino independientemente de lo difícil que pueda llegar a ser. Esta fe es una poderosa fuente de felicidad y esperanza.

Soy mejor gracias a Cristo. #dagracias  


domingo, 15 de noviembre de 2020

SINTERKLAAS

 Pues resulta que por estos lares en los que me encuentro ahora tienen una curiosa costumbre por estas fechas y que está muy curiosamente relacionada con mi país de origen, España. 

Parece ser que un tal Nicolás de Myra, un personaje que nació a finales del siglo III (d.C.) en Anatolia, Turquía en tiempos de ocupación romana, por lo que era este un ciudadano de la Roma imperial, llegó a ser Obispo de Myra. Sus restos están en Bari (Italia). Fué beatificado y santificado en su momento por el Papa de Roma y su onomástica es el 6 de diciembre. Tal día se ha convertido en una fecha muy marcada en los Países Bajos, especialmente para los niños. Lo declararon también "Santo patrón de los niños" debido al milagro que la tradición dice llevó a cabo este hombre al encontrar a tres niños asesinados por un posadero en el norte de Francia y apiadándose de tales inocentes criaturas las devolvió a la vida. Hay otras leyendas en las que se atribuyen otras milagrosas intervenciones en favor siempre de infantes.

SINTERKLAAS con su caballo con el que recorre el país repartiendo regalos a los niños.

Hay documentación de esta celebración desde el siglo XIV nada más y nada menos. Siempre relacionada con los niños, a los que se premiaba con regalos en forma de alimentos, dinero, ropa, hasta llegar a la actualidad en la que, sobre todo, se agasaja abundantemente con dulces.

A finales de la Edad Media se crearon los mercados de San Nicolás y se hizo famoso ya por entonces el hombre  de pan de jengibre como regalo característico. Se utilizaba este presente como una forma de cortejo ya que a "Sint-Nicolaas" también se le atribuyen poderes emparejadores. "Hijlickmaker" (agente matrimonial). 

Es este un país dividido entre católicos y protestantes y estas celebraciones provocaron fricciones entre ambas comunidades en las que los segundos en sus zonas de influencia condenaron esta celebración por considerarla supersticion católica, llegando a estar prohibido en algunos lugares. Hasta el famoso Martín Lutero manifestó cierta oposición a esta costumbre. 

Incluso se puede decir, al menos por aquí se sostiene con tesón, que es origen del famoso Santa Claus norteamericano. Los Neerlandeses fundaron la actual Nueva York (originalmente Nueva Amsterdam)  en donde instauraron esta festividad que fue evolucionando hasta lo que es hoy la potente tradición de Santa Claus y Papá Noel.

El caso es que hoy en día es todo un acontecimiento nacional que ya comenzó hace unos días, cuando San Nicolás, según la tradición, sale de España a donde va a aprovisionarse de los regalos (originalmente naranjas) y, ¡¡¡¡¡ojo, desde Madrid sale en barco hacia los Países Bajos!!!!! Singular periplo cubierto puntualmente por los informativos holandeses manteniendo informados a diario a los niños que ansiosos esperan que llegue a sus casas con sus deseados regalos.

Sinterklaas, por supuesto, no puede hacer esta inmensa labor solo. Le acompañan los "piets", más concretamente los "zwarte piet" (Pedrito el negro), unos pajes-bufones que en medio de travesuras ayudan a San Nicolás a llegar a cada hogar con los presentes. 

El antes y después de los "Piets" evitando los agravios racistas de los que les acusaba.

Estos personajes en los últimos años causaron una gran polémica por ser considerada esta una tradición racista ya que eran siempre interpretados por blancos pintados de negros con rojos labios. Se optó por transformarlos por blancos con las caras tiznadas por el carbón con el que alimentaban el barco de vapor con el que el Santo llegaba a la costa neerlandesa cada mes de noviembre procedente de España. 

Así pues cada sábado los Piets dejarán dulces en los zapatos de todas las casas de los niños que se han portado bien, por que también a Sinterklaas se le atribuye una labor "correctora" ya que a los que no se han portado bien, no solo se quedan sin regalos, sino que incluso corrían peligro de ser llevados en un saco a España. Yo creo que los deben dejar a todos estos "traviesos" en la costa mediterranea y claro, después pasa lo que pasa.  Se puede entrever en esta tradición la rivalidad existente entre holandeses y españoles desde la famosas contiendas bélicas de Flandes. 

Ya desde este fin de semana se empiezan a recibir los dulces que se ponen en los zapatos de cada niño. Estos dejan zanahorias para que se pueda alimentar el caballo de San Nicolás de tan larga noche de trabajo. 


El dulce más popular son los llamados "pepernoten" o "kruidnoten" que se dejan en los zapatos de los niños

Este sábado llegó al país tras un largo viaje en barco de vapor desde Madrid (!manda narices!) y que esta vez fue en un lugar sin anunciar para que debido al dichoso coronavirus, no se produjeran aglomeraciones. Desfilaron para recibirlo alcaldes de algunas poblaciones que le agasajaron con presentes entre los que no podría faltar el pan de jengibre y los redondos y enormes quesos.

En estas celebraciones participan activamente los dirigentes políticos. Alcaldes, ministros, etc. No me quiero imaginar la que se podría liar en España si se hiciera de igual manera. 

El barco de vapor de Sinterklaas, llamado España, llegando con sus piets en uno de los infinitos canales de los Países Bajos

Me gusta esta curiosa tradición que llena de alegría (este año no mucho) los mercados y las calles de pueblos y ciudades en todo el país. Las limitaciones singulares que estamos viviendo debido a la pandemia impiden el normal desarrollo fueron salvadas con empeño a través de los medios de comunicación que permiten el acercamiento virtual delos niños a su querido SINTERKLAAS a pesar de este azaroso año que nos está tocando vivir. 

 ¡Qué importante es no perder la ilusión en tiempos de dificultades! 

 Yo, por si acaso, me voy a portar un poco mal a ver si San Nicolás, como castigo, me lleva a España, aunque sea en un saco. 







 



domingo, 8 de noviembre de 2020

COMPAÑERA

 



Soy de los que piensan que todo en la vida sabe algo mejor si se puede compartir. 

Hoy es uno de esos días en los que esta feliz sensación se acentúa. 

Mi amiga, mi confidente, mi colega en este viaje vital celebra su cumpleaños. ¡Seis décadas! He tenido la fortuna de participar en más de cuatro de estas. 

Soy realmente un hombre con suerte de vivir una relación tan especial como lo que tengo con mi querida compañera. Durante estos cuarenta y dos años de amistad ininterrumpida hemos vivido todo tipo de etapas. Unas más felices que otras, unas más fáciles, otras más complicadas. 

Hemos compartido muchas risas, llantos no pocas veces, largas charlas, hemos caminado largos y altos senderos, al lado del mar, por la ribera de ríos. Hemos vertido lágrimas y sudores juntos. Hemos rezado hombro con hombro, empujado espalda con espalda la carga que más de una vez nos aprisionaba y, juntos, nos hemos liberado.

Me encantan nuestras charlas, pero adoro el silencio junto a ella. ¡Cuánto nos hemos comunicado y amado en delicioso silencio! Se podría decir que algunos de nuestros silencios compartidos han sido más locuaces que alguna cansada conversación sin final cierto. 

En todo este tiempo hemos aprendido a caminar cogidos de la mano y también a compartir pasos a miles de kilómetros de distancia el uno del otro. Cuando las cosas funcionan se dan estos milagros. 

Es esta relación una de las pocas cosas en mi vida que me hace sentir un hombre de éxito. 

No hay una clave para alcanzar esta dulce sensación de conseguir algo tan grande que nunca has siquiera alcanzado a soñar. Supongo que es una mezcla de compatibilidades entre nosotros, pero, sin duda, nuestras diferencias acomodadas a base de generosidad y sacrificio por parte de uno y otro nos han ido puliendo hasta llegar a este punto, han sido las que han conseguido hacernos tan fuertes juntos.

Aún hay aristas que incomodan, pero supongo que estas también nos ayudan a mantenernos despiertos en el camino que la vida nos de aún por recorrer juntos.

¡Feliz día, amor! 

¡Ah! Y a ti también, querida amiga. Feliz cumple décadas.

Y, sobre todo, gracias a la vida, que me ha dado tanto. 

lunes, 2 de noviembre de 2020

EL MARTILLO DEL ABUELO

Buscando entre los trastos encontré hace un tiempo este viejo martillo de zapatero. Tiene esta herramienta, sin duda, más de un siglo de antigüedad, pertenecía a mi abuelo materno, Andrés.


Andrés era un zapatero remendón, nacido en Iria Flavia. Bondadoso, pero con un genio de mil demonios.

No lo conocí lo suficiente, la arrolladora bondad y simpatía de su esposa, mi abuela Carmen, lo dejaba  segundo plano ante sus nietos. Nunca hablaba mucho y yo, tristemente, tampoco le pregunté. De hecho, supe más de él tras su fallecimiento que en vida.

Empuñe con fuerza ese mango de tosca madera que también sostuvo mi querido abuelo Andrés durante infinitas horas en un pequeño taller de zapatería en la calle San Agustín, al lado de la plaza de María Pita, en mi añorada A Coruña.

Me imaginé mientras lo sujetaba, los sudores de este buen hombre reparando zapatos y más zapatos para sacar adelante a su familia. Sus sufrimientos. Sus frustraciones. Pero sobre todo me quise imaginar cuales habrían sido sus sueños, por los cuales nunca le llegué a preguntar a ninguno de mis abuelos, lo cual lamento profundamente hoy. 

Todos deberíamos preguntar alguna a nuestros abuelos, a nuestros padres, cuales son sus sueños. Quizás repararíamos a tiempo en que algunos de esos sueños quizás estén en nuestras manos poderlos hacer realidad.

Al abuelo Andrés le sorprendió el golpe de estado que acabo en una sangrienta y cruel guerra civil en nuestro país, siendo padre de dos niñas pequeñas. Tras el final de esta guerra fue detenido por un miserable chivatazo que le acusaba de ser “comunista”. Sin más. Fue encarcelado, y como muchos otros, candidato a ser pasado por las armas en el Campo da Rata, o en cualquier infame cuneta.

Si, así fue, como mi abuela me lo contó en muchas ocasiones. El paso del tiempo no pudo nunca hacer sacudir lo suficiente tan brutal susto, tan incompresible atropello, tan triste injusticia. No era el zapatero un activista, ni un guerrillero, ni, mucho menos, un terrorista. Era simplemente un hombre con un pensamiento libre, que creía en la justicia social y en el bien común. No era un hombre, peligroso, pobre de él. Su único delito en esa oscura época era no pensar como los que mandaban querían que pensara. No era adicto. Ni al alcohol, ni al tabaco, ni al régimen. Los dos primeros vicios eran optativos, pero el tercero era de consumo obligatorio. El era abstemio y eso casi le costó la vida.

Lo llevaron a la cárcel, lo encerraron, pensando, imbéciles, que matarían sus ideas. Sólo consiguieron que las escondiera en su mente.

Imagínense a mi pobre abuela, una madre desesperada que acudió a todos cuantos estamentos podría alcanzar para pedir, ya no una justicia prácticamente inexistente en esos convulsos tiempos, sino clemencia. Ninguno de sus requerimientos tenía el más mínimo efecto ante los organismos responsables de la detención de Andrés.  

Encontró Carmen atención en su cura párroco que, buen conocedor del sistema represor y de sus ejecutores en esa ciudad, supo llegar a convencer a alguien de que Andrés no era peligroso y logró sacarlo de la cárcel tras la noche en la que escondido bajo la manta de otro recluso, esquivó la fatal suerte de ser uno de los escogidos para el mortal paseo.

No es este un relato político, no quiero que lo sea. No es mi intención. De mi abuelo Andrés solo recuerdo el martillo, que no la hoz. No hablo tampoco ni de yugos ni de flechas. Ni de rojos ni azules.

Mi abuelo Andrés (Iria Flavia 1904- A Coruña 1991)

Solo quiero recordar a mi abuelo Andrés, el zapatero remendón de la calle San Agustín, que en sus postreros delirios gritaba desde la ventana de la casa de mi madre a la calle, ¡¡¡¡LIBERTAD!!!! con el puño cerrado, los dientes apretados y lágrimas corriendo por sus arrugadas mejillas. Sus ideas salieron de su escondite azuzadas por la demencia senil que nos lo arrebató durante los últimos años de su vida.

Curioso era que este ateo convencido, cuando veía a un hombre con sotana pasear por la calle, le gritaba pidiéndole ayuda desde esa ventana en la que pasó sus últimos años. Más de un cura se presentó en la puerta de nuestra casa acudiendo a los gritos de socorro del abuelo, sin duda, con el agradecimiento inconsciente hacia esa sotana que décadas atrás le permitió lo que la intolerancia quiso arrebatarle: ver crecer crecer a sus dos hijas. 

Mis ojos no entendían lo que le pasaba a mi abuelo. Ahora, viendo algunas cosas que veo en las noticias, y palpo en la sociedad en la que vivo,  con tanto odio e intolerancia desatados, lo comprendo mejor. Entiendo la rabia que le sobrevino en sus últimos años de vida, seguramente como consecuencia de tener que sufrir  tantos años con miedo y callado. Hasta que la demencia liberó, ya definitivamente, su mente en donde vivió agazapada el ansia de una libertad que solo pudo vivir a medias. 

domingo, 25 de octubre de 2020

ABUELO Y EMIGRANTE

 Esta es la segunda vez que tengo que hacer la maletas y salir de casa en contra de mi voluntad.

La primera vez tras sufrir un "ere" que tanto animó la rebaja a los despidos de la reforma laboral. Ahora una crisis inesperada e impensada por nadie hundió el frágil suelo por el que caminaba desde que regresé del Reino Unido buscando una estabilidad que el virus acabó por destrozar. Los que mandan no supieron prepararnos para tamaña hecatombe. Estaban en otras cosas. Y claro, otra tropa de buenos soldados que van a luchar en otros frentes donde si aprovecharán su fuerza y talento.

En esta ocasión ha sido aún más frustrante, pues creía que de un modo u otro iba a poder llegar a la orilla de la jubilación nadando en aguas locales tras una dura etapa en una isla al norte, pero no. Una vez más un cambio de rumbo en mi vida que me hizo oler de cerca la sensación de fracaso. 

Pero esta salida ha sido un poco más dolorosa que la primera. Había probado el año pasado el dulce sabor de experimentar ser abuelo. Es algo formidable, mucho más de lo que soy capaz de expresar. Ser abuelo e el cum laude de la paternidad. Una oportunidad de pulir un simple aprobado por una matrícula de honor. Una manera también, en cierto modo, de pedir perdón a nuestros hijos por mis errores como padre. 

Salir mirando hacia atrás no es ni cómodo ni bueno, pero ahora se me antoja inevitable. 

Nada más dulce que la manita de tu nieto agarrada a la tuya

Hoy en día el tele-seguimiento es prácticamente diario gracias a la tecnología y no estoy seguro de que eso sea una ventaja o una tortura. Que el pequeño se gire hacia el teléfono reconociéndome tiene a partes iguales de alegría y dolor por ese abrazo que no le puedo dar. 

Ya comienza a decir algunas cositas, pero más que nada se está especializando en esparcir juguetes por toda la casa y dejar los riñones de la abuela para un puré. Pero cuanto envidio una buena lumbalgia si esta la produce este loco bajito que ha robado mi corazón irremediablemente. 

Y por si esto no fuera poco, también la emigración nos está robando la infancia de nuestra otra nietita que y nació en el exilio laboral que sus padres sufren en el Reino Unido. Qué difícil es todo esto. Para mi, para ellos. 

¿Vale la pena? Es la pregunta que uno se hace cuando sale del trabajo y el descanso no lo encuentras en tu propio sofá. ¿Vale la pena? No hay respuesta.

Es bien triste que un país cono en nuestro no sea capaz de garantizar el sostenimiento básico a las familias. No es España, en absoluto, un país pobre, pero la inmoralidad y la incapacidad (más lo primero que lo segundo en mi modesta opinión) de los gobernantes que NOSOTROS escogemos (y a los que no se escogen) que pecan de alta traición por dejar al pueblo a merced de sus caprichos e aras de aferrarse al poder. Su pobreza moral nos empobrece como país.

Yo, mientras, sigo nadando en busca de la orilla, los barcos de salvamento no nos están buscando, se perfectamente que he de llegar por mis propios medios. 

El recuerdo de esos nietos me inyecta fuerza extra para seguir luchando, esos pequeños a los que quiero algún día disfrutar con tranquilidad, a los que quiero atiborrar a larpeiradas (dulces), cobrándome, por supuesto, mi suculenta comisión. 

Nada más hermoso he experimentado en mi vida que los bracitos de mis hijos alrededor de mi cuello y ahora siento que me están robando un tesoro que había recuperado milagrosamente. Sólo será por un tiempo. 

Ese paseo perdido. Duele.

Soy un hombre de fe y estoy seguro de que tendré la oportunidad de recuperar esos paseos perdidos de la mano de mis nietos, de más churros con chocolate, de gominolas a medias con ellos, de malcriarlos en definitiva. Pero mientras, por mucho que me rasco, no deja de picarme. 


domingo, 18 de octubre de 2020

NEERLANDESES

Vaya por delante que soy de la opinión de que toda generalización es injusta ya que cuanto más se viaja por el mundo más me doy cuenta de que hay de todo en todas partes. Así que todas la impresiones que comparto están basadas en percepciones personales que no tiene por que coincidir con las de otras personas que, como yo, están viviendo el exilio laboral en los Países Bajos. 

Me encuentro, especialmente las primeras semanas, con el sol brillando casi todos los días y me percato de que aquí se gusta mucho del terraceo aprovechando los últimos coletazos del verano. Se puede comparar el ambiente al que tenemos por mi tierra, mucha sociabilidad y disfrutando a tope del buen tiempo que no es tan frecuente como en nuestro país. 

Las terrazas de Eersel se llenan cuando sale el sol

También con la bonanza climática el tráfico de bicicletas es mayor, lógicamente. En este país de algo más de 17 millones de habitantes se estima que hay aproximadamente 21 millones de bicicletas. La ausencia de desniveles y una infraestructura única en el mundo para estos vehículos convierten a los Países Bajos en el paraíso de los ciclistas. Cerca del 40% de los trayectos laborales se hacen en este tipo de vehículos. Imagínense el ahorro energético que esto supone, además de la positiva incidencia en la salud de la ciudadanía que supone mantener activos a la población sin límites de edad. 

 
La variedad de bicicletas es infinita y se usan para todo tipo de transporte
A la izquierda en Nuenen una mamá trasporta a su hijita  con la escolta de la abuela 
y a la derecha ,en Eindhoven, dos jóvenes cargan su compra de hortalizas con toda facilidad.

Los mayores sustituyen las visitas a los ambulatorios por paseos en bicicleta para hacer la compra, para visitar a los amigos, para cualquier desplazamiento. Las estadísticas dicen que aquí la inmensa mayoría de los desplazamientos de hasta 8 kilómetros se hacen pedaleando y también un porcentaje muy alto hasta los 15 kilómetros.  No sólo es un ahorro de combustible y la consiguiente contaminación no generada sino el consiguiente beneficio que trae un estilo de vida saludable que sin duda incide en un menor gasto sanitario. Desde los más jóvenes escolares hasta sus abuelitos se desplazan a diario en bicicleta. ¿Te imaginas a tu abuela llevando a sus nietos en bicicleta? 

Tengo la impresión, por mi propia experiencia, de que son los neerlandeses gente muy educada, muy amable, pero distantes. En mi caso me encuentro con casos de extrema simpatía y amabilidad como los que son malencarados sin aparente razón. Pero supongo que eso mismo me lo podría encontrar en Ourense, Sabadell, Huelva o Bratislava. 

Se puede recorrer el país entero por seguros carriles bici

Si hay algo que me ha chocado y que decepcionó profundamente es la popularidad del reguetón aquí. Nunca me pude imaginar que trabajando en un almacén en este país serio y moderno tuviera que soportar el "despasito" y otras del mismo género. Era lo que me faltaba. 
Además, por si fuera poco, los compañeros alguna vez me preguntan sobre la letra de la canción para que les traduzca y yo escurro el bulto diciéndoles que son unas letras muy profundas basadas en textos de grandes pensadores de mediados del siglo XX. Incluso una madrugada yendo a trabajar muy, muy temprano escuché en la radio ¡¡¡¡¡una canción del Bisbal en neerlandés!!!!! Mátame camión. Pregunté el porqué de esta afición por lo latino y coinciden en decirme que es lo que escuchan tantos y tantos cientos de miles de neerlandeses que van de vacaciones a los chiringuitos veraniegos de España. Vaya venganza.

En fin, ningún país es perfecto. 













domingo, 11 de octubre de 2020

UN CORUÑES NOS PAISES BAIXOS

 Pouco tempo fíxome falla para  teren un deses días nos que a morriña parece non deixar hoco para mais nada.

Un empérrase en votar atrás a ollada, algo que de sobra sei que non serve de nada. Pero non o podo, e se cadra, non quero evitar.

Estas terras baixas, como ben se dan a coñecer, carecen absolutamente de desnivéis que superar. Quén me diría a min que estranaría botar os fígados pola boca mentres subo á Zapateira. Seguramente porque encántame baixala polos carreiros a toda mecha.

Aquí non hai nada que escalar e nada que baixar e lémbrome do Monte de San Pedro, de Bens, mesmo da Ronda de Nelle… quen ia pensar que un día botaría de menos subir unha costa na bici.

Disfruto nestos lares xentís, eso si, de paseos plácidos donde un pode disfrutar da quietude dos prados con vacas ou cabalos, dos bosques, dos canais, dos muiños que por aquí abundan e que permiten percorrer o país enteiro por seguros carrís para as bicicletas. 

Un atopa carril para bicicletas aló onde vai nos Paises Baixos

Pero non deixo de evocar mais do que quixera do parque da Torre de Hércules, do sendeiro do Mero, de todo o paseo marítimo que tanto percorrín camiñando, correndo ou na bici.  Ai!!!! Quén pillara as corredoiras do Seixo Branco!!!!!

Os días soleados que xa van sendo menos, como na miña terra, lémbrome dos paseos polos Cantóns, o Parrote, o Dique de Abrigo e tantos paraísos que por cotíans non deixan de ser extraordinarios para quen sabe apreciar o privilexio de vivir nunha cidade como A Coruña.

 

Os venres e sábados pola noitiña non atopo o camiño á rúa dos viños, donde disfrutar do balbordo da xente, tal como o fixen dende ben cativo, só, coa pandilla ou da man da moza. Donde nos auto-homenaxeabamos cos calamares do Serrano, cas tapiñas da Bombilla, do bico de xeado,  co pulpo á feira da Nova Lanchiña, alí donde os xulgados.

Morriña do pan quentiño que case en pixama baixaba a coller cedo pola mañan donde Kiko e Paula, nos Mallos. Dos churros con chocolate dos sábados pola mañán no Timón enchendo ao netiño de tan exquisita larpeirada ás agachadas dos seus país.

Saudade, mais que nada dos longos paseos collido da man da miña compañeira disfrutando do arrecendo a salitre xa antes de albiscar o mar bravo e fermoso do Orzán e voltando a casa atravesando o Monte de Santa Margarida.

Solpor no Atlántico Coruñés

É o sentimento de soidade a zarza que mais rabuña a pel cando non tes mais remedio que sair a buscarte o caldo lonxe da terra. Mala chispa.

Teño que conter tanta melancolía, teño si, por que o outro fin de seman paseando por Eindhoven collín insconcientemente por un intre a man do meu compañeiro de traballo que miroume abraiado por tal confianza. Eu botei a rir para facer como que fora unha chanza. Non sei o que pensaría él, pero o resto da semana, cada vez que nos cruzábamos no almacén donde traballamos, decateime de que a súa ollada xa non era a mesma.

Adeus ríos adeus fontes, que dixo ela.

Que xa pronto nos veremos, que quero dicir eu.

domingo, 4 de octubre de 2020

DE LO QUE ME ENCUENTRO EN LOS PAISES BAJOS

Ya había estado en los Países Bajos en otras ocasiones y siempre me ha gustado, pero es bien diferente ahora que es mi lugar de residencia, por el momento, temporal. 

Ya no le llamo Holanda porque he aprendido que Holanda son en realidad dos provincias de los Países Bajos y a mi no me gustaría que me llamaran Manchego, Aragonés o Catalán en vez de Español o Gallego. Así que de aquí en adelante hablaré de Países Bajos, no de Holanda y de Neerlandeses en vez de Holandeses.

Lo primero que me encontré es con la sorprendente rapidez con la que encontré trabajo, digo trabajo, pero en realidad en cuatro días conseguía tres opciones firmes entre las que escoger donde empezar mi vida laboral aquí. Y eso que, según me dicen, el covid también está afectando a la productividad y al empleo en los Países Bajos, pero claro, aquí el paro es meramente residual, alrededor de un 3%. Vamos, que aquí está el en paro quien no quiere trabajar. Hay trabajo para aburrir. Eso si, debes hablar neerlandés (un idioma dificilísimo para mi) o inglés para poderte desenvolver laboralmente. Los sueldos son mucho más altos que en España, es extraño ganar menos de 1.500 € netos al mes en un trabajo de los considerados básicos, pero es que con menos de eso es muy difícil sobrevivir aquí donde la vivienda es también bastante cara. Una habitación en Eindhoven ronda los 500€ al mes. Y me he encontrado que la alimentación tampoco es barata y se echan en falta muchas cosas que encontrarías en supermercado español cualquiera. 

Eindhoven: Cúpula de cristal Philips y el moderno edificio Evoluon

Es en Eindhoven donde trabajo, una ciudad pujante de unos 230.000 habitantes, similar a mi natal A Coruña (demográficamente, por que en lo industrial no hay comparación lamentablemente para mi). Es la ciudad más importante de la provincia de Noort Brabant y cuenta con un fértil tejido industrial en donde la innovación genera gran riqueza. Se dice que en Eindhoven se registran más patentes por habitante que en cualquier otra urbe del mundo. Son especialmente conocidas sobre todo la Philips y en menor medida la fábrica de camiones DAF, pero hay un sin número de empresas que generan muchísimo empleo, asique caí en un buen sitio para poder trabajar, sin duda. 

Mi experiencia laboral se limita a un mes, pero he podido saber de las múltiples oportunidades laborales que hay en este país. Esta semana y debido a ajustes en la empresa en la que trabajo ha habido algunos despidos, lo cual me ha causado cierto desasosiego. Uno de los despedidos fue mi paisano galego. Me sentí triste por él y preocupado por si yo le pudiera seguir en el camino del desempleo. Pero supe pronto que mi compañero ya tenía un trabajo ese mismo día. También supe que otra compañera despedida ya se había incorporado a un nuevo puesto de trabajo dos días después. Me alegró por ellos y sentí alivio por lo que pudiera acontecer los próximos días. 

Aquí el subsidio de desempleo se puede percibir tras 27 semanas de trabajo y se cobra un 80% del último salario. Eso sí, solo e improrrogablemente por tres meses. Pero ese es un tiempo más que suficiente para emplearse de nuevo por estos lares. 

Otro aspecto a tener en cuenta es el de la atención médica. En los Países Bajos es una mezcla de servicio público y privado. Cada trabajador ha de tener su propio seguro. El mío me cuesta poco más de 100€ al mes y me proporciona toda la atención médica necesaria en hospitales y clínicas privadas. Está muy bien considerado internacionalmente el sistema de salud Neerlandés, que según los baremos pseudo-oficiales ocupa el 2º puesto en el ranking de calidad mundial. Aunque he oído opiniones para todos los gustos a este respecto. 

Con este seguro uno tiene acceso libre al médico de cabecera, pero si se necesita atención especializada se tiene que pagar una especie de franquicia anual, lo cual supone que si, por ejemplo,  me rompo una pierna mañana y tengo que ir al hospital yo tendría que pagar los primeros 320€ del coste de la atención recibida. Este contador se pone a 0 cada año. Si alguien no tiene recursos por estar desempleado o por cualquier otra razón, la administración cubre la atención que se haya de dar en el centro hospitalario. 

Mi única visita a un hospital fue  simple cortesía amistosa

A la hora de escoger el seguro se puede escoger el nivel del mismo incluyendo o no servicios como dentistas, oculistas, fisioterapeutas y otros servicios sanitarios considerados no fundamentales. También el coste mensual depende de la franquicia acordada, cuanto mayor esta, más baja la cuota. A veces en los contratos con tu empresa puedes obtener como parte de tu remuneración el pago del seguro privado total o parcialmente. Este seguro también cubre a los hijos menores del asegurado. El cónyuge que no trabajase tendría que tener otra póliza activa y. por su puesto de pago.

La parte buena de este sistema, a mi parecer, es que evitan los usos abusivos de los servicios sanitarios, tan comunes en España, pero por otra parte la mezcla de salud e intereses económicos puede a veces llevar a situaciones donde los intereses de los hospitales pueden jugar en tu contra. Al final del año el gobierno puede llegar a devolverte una buena parte de las cuotas pagadas al seguro médico si tus ingresos son bajos. 

En fin, que todo tiene su lado bueno y su lado no tan bueno. Espero que no tenga que conocer muchos detalles más de la sanidad neerlandesa en este tiempo que se me viene por delante. 

Lo importante realmente es recuperar esa sensación de tener la oportunidad de ganarse el pan (o el queso) con tu propio trabajo. Derecho constitucional y básico, pero que me es negado en mi propio país. 


lunes, 28 de septiembre de 2020

XAVI - Una historia de lucha a pecho abierto - #xavistrong

Esta vez no va de mi. 

Esta es una corta historia sobre el triunfo del amor y generosidad sin límites.

Estos días estoy afectado y tengo mi mente, mi corazón, a casi nueve mil kilómetros de distancia, al lado de mi familia californiana.

Xavi  nació en Sacramento, California el pasado sábado 19 a las 11 de la mañana. Llegó con tres meses de adelanto en medio de una crisis que interrumpió su plácida gestación. Paloma, una vez más, se puso su traje de heroína, pero no esas de las pelis, no, una heroína de verdad, de esas que no necesitan capa, en absoluto. Esa heroína cuyos super-poderes emanan de su corazón, de su capacidad de amar a un ser que nunca vio y con la total disposición a darlo TODO por él. Una MAMÁ. No puedo ni imaginar los sentimientos de Papá Josh. Ni los de sus tres hermanitos que estaban al tierno cuidado de los preocupados abuelitos. 

No importaba lo arriesgado de la misión, no se dudó ni un momento. Sólo la divina bravura de una Mamá puede enfrentar tal batalla. 

Ni Paloma ni Xavi se rindieron. El pequeño llegó a este mundo con un cuerpecillo que no alcanzó el medio kilo de peso ni los treinta centímetros de longitud. A pesar de las circunstancias los médicos decían que era mucho más sano de lo que cabría esperar en un bebé de esa minúscula talla. 

Cada minuto, cada hora, cada día es una conquista heroica.

El pequeño Xavi parece querer tranquilizar a su papá

Quería explicar como es una odisea de este tipo, pero nada de lo que era capaz de expresar podría ilustrar con tanta claridad como las palabras de su papá que, con su permiso, comparto con vosotros, mis amigos:

"Nos dijeron que tener un  bebé prematuro es una montaña rusa. No estaban mintiéndonos. Mañana Xavi cumplirá una semana de vida y no ha sido un camino fácil. En tres ocasiones recibimos una llamada telefónica de un médico que nos decía que se moriría pronto. Tres veces que estábamos lejos de nuestro bebé y entramos en pánico mientras condujimos 40 millas desde casa pensando que este podría ser el último momento con él. Cada vez Xavi sorprendió milagrosamente al personal médico al regresar a su línea de base. Si solo eso fuera suficiente... Nos enteramos de que tiene varias complicaciones, que incluyen altibajos extremos en los niveles de azúcar en sangre, posible hemorragia en el cerebro y los pulmones, incapacidad para respirar sin oxígeno al 100% en ocasiones, y ahora nos acaban de decir que puede llegar a convulsionar. Paloma continúa extrayéndose leche, a veces con el doloroso y frustrante sentimiento de que quizás lo haga inútilmente, y seguimos viendo a nuestro pequeño perfecto pasar por estas pruebas. Ojalá nuestra familia pudiera verlo en persona. Tiene la cabeza y las orejas de los Beus, me enorgullece ver su raya en el pelito y  nariz como la mia. Duerme como Scarlett, mantiene su brazo detrás de la cabeza como Ash y tiene el cabello castaño claro que me tomó por sorpresa. Miro a este chico y pienso en lo desesperadamente que lo necesito para sobrevivir, pero también sé que no depende de mí. Amo tanto a mi esposa y no podría estar más orgulloso de su sacrificio y fuerza. Estamos constantemente en territorio desconocido. Hemos tenido tanta gente que se ha acercado a nosotros, por lo que estoy muy agradecido, así que decidí ser lo más transparente posible. Gracias a todos por sus oraciones, pensamientos y buenos deseos. No alcanzamos a expresar todo nuestro agradecimiento y amor por todos vosotros."

No hay mucho más que decir, no mucho más que contar. 

Desde aquí todo mi amor, toda mi fe, toda mi admiración y afecto a Xavi, Paloma y Josh, a Elita, Ash y Scarlett y al resto de la familia que con firme esperanza esperan el desenlace de la batalla.



miércoles, 23 de septiembre de 2020

DIVERSIDAD


Ya casi llevo un mes viviendo y trabajando en Holanda. Hay muchas cosas que podría contar y que iré contando en sucesivas entradas de este blog.

La primera que me llamó a atención cuando me integré en el nuevo puesto de trabajo es la diversidad que hay entre mis compañeros. Si bien predominan, como es lógico, los locales, se puede decir que más de la mitad de los trabajadores de tropa, o sea los que no son mandos intermedios, tienen muy distinto origen. El idioma que se utiliza mayormente es el inglés ya que buena parte de la plantilla no habla holandés (dutch). Es realmente difícil aprender este idioma. 

Una de las paredes de la nave donde trabajo está llena de banderas, camisetas y bufandas de los equipos de fútbol favoritos de algunos de los trabajadores. Representa muy bien la diversidad en los orígenes de la plantilla de esta empresa. 
En unos días habrá también una bandera del Deportivo, solo faltaría.

Hay conmigo otros cinco españoles, lo cual hace mucho más fácil integrarse en el día a día y no sentirse aislado, además he tenido la fortuna de que son unos magníficos compañeros en todos los sentidos. Un madrileño encantador, técnico de sonido, siempre pendiente de mi para ayudarme en lo que necesito; un marroquí de Vinaroz que estaba harto de la explotación laboral en el sector de la hostelería, y que fue mi eficaz y amable  instructor los primeros días;  un ex-director de sucursal bancaria de Madrid; un arqueólogo vigués con el que no me interesa hablar de fútbol; una madrileña que viene de una ong en Ghana en la que ayudaba en la alfabetización de jovencitos ghaneses. También hay muy diversas nacionalidades entre los demás compañeros, la mitad de los cuales son africanos. 

Un ugandés que estudia en la universidad por la mañana y trabaja por la tarde y al que no le gusta el calor; un argelino que odia todo lo que tiene que ver con Francia; un holandés de raza gitana que se llama Ricardo, pero por aquí sus compatriotas le dicen "Gicagdo"; un somalí ya nacionalizado holandés, pero con su corazón anclado en su pobre país a donde quiere volver cuando tenga el dinero suficiente para montar su negocio, tiene aquí una familia y otra más numerosa en su país a la que manda el dinero para alimentarla; un par de polacos muy simpáticos y amables; un holandés de origen filipino que no se entera de nada; un rumano que tiene una risa muy escandalosa y contagiosa; una holandesita muy simpática que estuvo una tempora trabajando en Canarias y que le encanta el español y todos lo días te saluda con un simpático "¡¡¡hola cogasón!!!"; un guineano muy amable y dos holandeses con muy mala leche (aunque he decir que en general los holandeses son bastante amables).

Esta diversidad es una circunstancia enriquecedora en si misma. Personas que vienen de circunstancias sociales, culturales y políticas completamente distintas y que se entienden perfectamente ya que ahora nos une un trabajo que nos permite cubrir unas necesidades que en nuestros países de origen no se nos permitió satisfacer, hecho por el cual uno, al menos yo, me hace sentir agradecimiento al país que ahora me acoge. 

Es bien triste el panorama que dejo detrás de mi, en España, en lo que a la cuestión económica en  general y  laboral en particular se refiere. No sé cual es la solución, pero si sé cual es el origen: la falta de honestidad y lealtad de los que nos vienen gobernando durante los últimos años, décadas diría,  para los que su prioridad es el afán de poder y dinero muy por encima que el bienestar general del pueblo al que dicen servir y del que en realidad se están sirviendo.


domingo, 20 de septiembre de 2020

MI PRIMERA SEMANA EN HOLANDA

 Parece ser que ahora el nombre correcto de este país en el que resido temporalmente es Países Bajos, pero me permitirán que siga llamándolo Holanda. Sobre todo si tengo que acudir a los gentilicios que no acabo de encajar bien: ¿"paisbajeño"? ¿"paisanobajito"? ¿"paisbajareño"? 

En fin, Holandeses, con mayúsculas, que bien las merecen. 

Llegué el domingo a mediodía tras día y medio de viaje y he decir para hacer honor a la verdad es que mi llegada no es la misma que la mayoría de los que emigran a un país extraño. Yo he de decir que he tenido un recibimiento muy caluroso y confortable que mitiga en gran parte esa sensación de desarraigo que si venía sintiendo desde el momento que decidí finalmente emigrar, especialmente sentido durante los 2.000 kms. de camino hasta aquí. 

Si habláramos en términos de carrera ciclista, sería como comenzar una crono-escalada en un día lluvioso con una buena rampa cuesta abajo para coger fuerza y con siete ángeles cubriendo con paraguas mi recorrido inicial. Pues así me siento, un privilegiado entre tantos que, como yo, han tenido irse lejos de casa a buscarse sus habichuelas. 

Gracias, se me hace corto, cortísimo,  para expresar lo que siento.

Ya había estado antes en Holanda, pero no trabajando y no sabía lo que me podría encontrar. Había contactado desde A Coruña con varias agencias y había visto muchas vacantes en las que podría encajar a pesar de no saber una palabra de "Dutch" que es como se llama al idioma que se habla aquí. Pero una cosa es la teoría o otra la práctica y no tenía muy claro como sería esto de buscar trabajo aquí sin hablar ni entender el idioma del país. 

Me puse cuanto antes a la faena. El lunes a primera hora de la mañana, no a primerísima, por que aquí se madruga de un modo inmisericorde, salí a visitar ocho agencias de empleo que previamente había seleccionado en un radio de 20 kms. de donde yo vivo ahora, Eersel. Eso incluía Eindhoven, la ciudad más importante de este área.

Pues bien, de esas ocho visitas, en seis fui entrevistado (en inglés, claro) y se interesaron por mi currículo y en el tipo de trabajo que estaba buscando, en las otras dos me dijeron que, debido al covid, solo atendían con cita previa o telefónicamente. El resto de los días de la semana solo me tuve que limitar a atender las llamadas de las agencias visitadas o bien pidiendo información adicional o bien ofreciéndome diversas opciones. Me llevaron a visitar dos empresas en las que podría tener cabida y el viernes a medio día en el espacio de una hora tenía tres ofertas en firme para empezar a trabajar la semana siguiente, o sea esta. Acepté la que me pareció más ventajosa para mi y hoy mismo comencé a trabajar.

La eficiencia de las agencias de empleo en Holanda en nada tiene que ver
 con las de España, desgraciadamente para los españoles que buscan empleo. 

Se pueden imaginar lo chocante que es para uno que lleva meses buscando trabajo en su país de residencia sin tener ni una oferta decente (solo tuve una y era insultante y muy indecente, por cierto) y aquí con una jornada de búsqueda y una buena gestión de la información recibida se puede encontrar un buen trabajo con la única condición de saber hablar inglés. 

Además del alivio que supone volver a la senda laboral uno recupera un poco de la autoestima que se pierde en meses de peregrinación real y virtual por las entidades que se suponen ofrecen empleo a quienes lo buscan. 

No sería capaz de explicar una razón o las razones exactas de tan brutal diferencia entre dos países que conviven en el mismo espacio económico continental, pero que en lo laboral parecen estar en planetas distintos y distantes. 

Recien llegado a Eersel




HUYENDO DEL VIRUS

 Siete años más tarde, lo vuelvo a hacer. Cuatro años después de regresar, tengo que volver a salir corriendo de mi país.

Huyendo del virus, pero no del virus del que tanto se habla ahora en España (bueno casi de lo único que se habla). No, no me escapo del coronavirus, del covid 19, no, me escapo de otro tipo de virus, más dañino, a mi parecer, que este.

Me refiero al virus de la incompetencia, de la corrupción, del odio, del hastío. O sea de una de las más duras consecuencias de todos estos juntos: El desempleo. 

Si ya era difícil hace siete años, ya veis que ahora el panorama con esta pandemia que ha sumido aún más a España en una profunda depresión de la que no sé como se saldrá. 

Es muy triste convivir con tanto odio colectivo en este país mio en el que preferimos la derrota colectiva que la lucha hombro con hombro por la victoria ante las dificultades con aquellos que no coinciden con las ideas propias. Se habla mucho de patriotismo, pero en España demostramos no entender para nada lo que esa palabra significa. 

Había regresado del Reino Unido hace cuatro años y con mucho esfuerzo y muchos altibajos iba salvando la situación, pero estos del virus fue la puntilla. Una vez más, cuando estaba ya muy cerca de conseguir mi objetivo de la estabilidad laboral. 

Una vez más lío las maletas y esta vez un poco más cómodo, en mi coche, pongo rumbo a Europa, ahora a la Europa continental, pues parece ser que los "british" no quieren saber más de nosotros y yo no quiero ir a donde no me quieren por lo que esta vez el destino son los Países Bajos, vamos la HOLANDA de toda la vida. 

Carretera de la Francia que crucé de suroeste a nordeste

Eso sí, lo hago con ilusión, por que sin ilusión uno no puede llegar nunca muy lejos y si me doy la paliza de conducir 2.000 kilómetros que sea con el objetivo bien claro de alcanzar la meta que uno se pone al dar la espalda de nuevo a su hogar. 

Hay en este viaje una mezcla de sentimientos.

He de reconocer que la frustración es uno de ellos, pues no deja de ser un fracaso que uno no sea capaz de quedarse en su hogar. ¿no?

Sentimiento de rabia por saber que se ha hecho todo lo que uno tenía en su mano, pero no fue suficiente. Rabia por tocar una y otra vez y otra vez y otra vez y otra vez a puertas que ni siquiera se abren para saber quien llama.

Tristeza por lo que uno deja atrás. Por enfrentar los próximos meses con ausencias tan marcadas en el día a día y que sé por experiencia no serán fáciles de sobrellevar.

Pero por encima de todo está la ilusión, sin ilusión uno no debe cruzar el umbral para salir a la calle. La ausencia de ilusión es el preludio del fracaso, sin duda.

También me siento con fuerza, con fuerza para enfrentar lo que me encuentre. También se que habrá momentos de flaqueza, pero me siento lo suficientemente fuerte para tomar ese riesgo.

Si Dios es conmigo, ¿quien contra mi?

Pois eso, que marcho, que teño que marchar.