lunes, 28 de diciembre de 2015

OTRA NAVIDAD EN EL REINO UNIDO

 Y van tres. ¡Como pasa el tiempo! Hace ya poco más de dos años que he tenido que irme de mi casa para buscarme la vida en esta Isla al Norte. Un largo tiempo para mi y para mi compañera de aventura, muy largo se nos esta haciendo, y quizás solo sea el principio que, según siempre nos han contado, es lo mas complicado. Lo esta siendo. Largo. Complicado.

Otras Navidades, un tiempo en el que es mas fácil que se agolpen las nostalgias, cuando afloran añoranzas de personas que necesitas cerca de ti, Xabi, Edu, Irene, Dani, Esther, Mario... morriña de paisajes, de costumbres que nos vimos forzados a abandonar. A estas cosas no me acabo de acostumbrar, creo que jamás me acostumbraré, probablemente no quiero acostumbrarme.

Estoy trabajando muchísimo este mes de diciembre, todo lo que puedo, porque después quizás no pueda hacerlo. Aquí, cuanto más trabajas más ganas, así que tengo que hacer este sacrificio para afrontar la cuesta de enero que durará, si no cambian las cosas, hasta el próximo diciembre por aquí.

Pero con todo, este año se presenta mejor que los dos anteriores. Una casa confortable, un verdadero hogar. Belén montado, arbolito lleno de tarjetas de felicitación que nos recuerdan que a pesar de todo no estamos solos. Esto ya es mucho. Nos sentimos muy agradecidos.

Nos juntamos ocho españolitos que, como unos cuantos cientos de miles más, hemos cruzado la frontera para procurar lo que se nos niega en nuestro país.

Un jpven compostelano con pedigree de Porto do Son, dos bos e xenerosos que tuvieron que dejar Galicia, lleva tres años peleando por aqui por hacerse un hueco, tras haberse licenciado en Turismo en España, trabaja de jefe de equipo en una famosa cadena de cafeterías y espera su oportunidad de encontrar algo de lo suyo por aquí. Una poligonera de Camariñas de 23 años que lleva solo unos meses y que se parte la cara currando duro cada día. Un madrileño de Móstoles de 20 que acaba de llegar y que a pesar de su muy precario inglés y de lo duro de su trabajo, nunca le falta su sonrisa y alegría para compartir con los demás. Un sevillano de Lebrija 27 años, maestro de carrera y que a falta de poder enseñar a los niños en la escuela, enseña con su ejemplo que siendo tan joven se puede ser responsable, trabajador, cumplidor y serio sin dejar de llevar por las venas las ganas de fiesta y cachondeo como buen español, se queja muy poco, más que nada de que esta muy blanco. Una choni coruñesa de 22 que es un portento de fuerza, generosidad y valentía, pero con algo de experiencia y madurez alcanzará sus metas por estas tierras donde no faltan las oportunidades.  Una madrileña-colombiana de 21 años, dulce y siempre sonriente que calladamente se va abriendo paso superando la barrera del idioma y las dificultades de empezar en un pais extraño. Una vasca-gallega que ejerce de madre de todos estos cuando hace falta, generosa, dulce, sabia y que hace sentirse bien a todos los que tiene cerca. Y este gallego de 53 que esta descubriendo que es mas fuerte de lo que pensaba, que es cabezota para no rendirse, pero que cada vez piensa mas en encontrar una excusa para volver a casa.

Nuestros amigos ingleses este año nos han regalado un pavo de seis kilos (oh my goodness!!!!) y con el que Idoia ha tenido que librar una larga y estresante batalla durante días hasta ponerlo sobre la mesa de esta nochebuena. Nosotros no sabiamos qué hacer con el pavo. Que si el relleno, el gravy, las tripas, el horno, la bolsa, la salsa, el adobo, el termómetro. Por momentos no teniamos claro quien iba a comer a quien, pero finalmente optó por adaptar la receta del pavo a la del pollo asado de toda la vida con sus verduras y salió de maravilla, no quedó ni rastro del pobre bicho. Una navidad que nos trajo el "regalo" sorpresa de los jacintos y pensamientos floreciendo en nuestro jardín en pleno diciembre debido a unas extrañísimas temperaturas de siempre dos dígitos día y noche en pleno final de año, algo realmente inquietante. Menos mal que Rajoy ya nos ha dicho que su primo, que sabe mucho de esto, le dijo que no pasa nada que lo del cambio climático es una invención de los rojos extremistas. Me quedo más tranquilo.

Una nochebuena muy española, mucho jolgorio en la mesa, mucha alegría. De eso se trata ¿no? Eso sí nos faltó ver el discurso del Rey de España, ¡qué disgusto! Nos sobrepusimos a esa privación y lo pasamos muy bien, yo me remendaba, yo me remendé yo me eché un remiendo, yo me lo quité.

Las pasadas elecciones españolas, nuestros padres extraterrestres, lo caro que está la vivienda por aquí, lo barato que puede salir comprar un coche de segunda mano en UK, lo aburrida que es la vida por estos lares y sobre todo de nuestros planes de futuro. Donde nos gustaría estar en unos años y donde creemos que estaremos dentro de uno años ó dos ó tres. Esos fueron algunos de los temas de conversación. Rodeados de turrones, polvorones del Milladoiro, jamón ibérico y bebidas varias.

Ha sido realmente agradable, lo que esperábamos, deseábamos y necesitábamos: poder para pasar una verdadera Noche Buena. Sin duda lo fué.


De Papá Noel (Father Christmas aquí) ni nos acordamos, pero mucho me temo que en la mente y corazones de estos ochos exiliados laborales estaba nuestros más profundos deseos para estos próximos Reyes Magos; VOLVER.

Hay que creer en los milagros, en los Reyes Magos, porque si es por los de la Zarzuela nos quedaremos a tomar las uvas in UK forever.

Nunca peor.  Bo Nadal.



martes, 30 de junio de 2015

PAPÁ

 Hace ya 40 años que se fué y nunca ha dejado de estar ahí para mi.

Mi padre murió cuando yo era muy niño, 12 años, y cuando comenzaba a explorar lo que la vida era en realidad. De hecho uno de los recuerdos más vívidos que tengo con mi padre son aquellos en los que lo acribillaba a preguntas sobre lo más variopinto y que en más de una ocasión, recuerdo, le llevó a rendirse ante mi persistente curiosidad y admitir: "y yo que sé Pacuchiño, descansa un poco, anda".

Se fué sin yo enterarme para nada de lo que eso significaba, ni de lejos lo sabía por entonces. Todo muy confuso a mi alrededor y mi inocente mentalidad no acertaba a comprender lo que sucedía. Nunca había tenido hasta entonces en mi corta vida un encuentro con la muerte, ignoraba muy felizmente lo que eso era, no tenía ni la más remota idea de que esas cosas sucedían, ni a mi, ni a nadie que pudiera haber conocido. Solo recuerdo confusión, caras tristes, miradas de compasión que no entendía y que en pocas semanas mi vida hasta entonces cambió por completo.

Yo, con menos de dos añitos en los brazos de mi padre

Creo recordar que la primera vez que lloré de verdad a mi padre fué seis años después, cuando realmente lo empecé a extrañar, cuando comencé a extrañar realmente a ese señor tan cariñoso, tan serio, tan protector, tan apasionado, tan sabio y lo que significaba para mi y lo que había perdido sin percatarme apenas.  

Mi padre era un hombre bajito, delgado, pero fuerte, de gesto serio, de manos grandes que usaba con gran maestría tanto para un cachete en el momento oportuno, como para unos abrazos y caricias que siempre estarán conmigo. Recuerdo agarrarme a uno de sus enormes dedos para caminar a su lado y sentirme el chaval más importante y afortunado del mundo. 

Mi padre en su afición favorita, la pesca en río.

Le gustaba la pesca en río y el Deportivo. En cierto modo heredé ambas. Me encanta el río, no para pescar, pero si para caminar por sus riberas. Soy muy Deportivista y nunca olvido cuando el me llevaba a Riazor y me dejaba perplejo por la pasión con la que sufría los desatinos de un equipo que por entonces (como ahora) estaba en la cuerda floja del descenso de categoría. Se enfadaba, gritaba como un energúmeno y rompía su carnet de socio un domingo si, otro no. (debería tener un montón de copias para cada temporada)

Mi padre (y mi madre también) hicieron mucho por mi, como supongo habrán hecho la mayoría de los padres por sus hijos, pero recuerdo algo que sucedió hace mucho, cuando ya él se había ido, pero que parece que fué ayer mismo, cuando le preguntaba a mi madre, tras abrir una alacena de la cocina y ver comida allí: - mamá, ¿nosotros somos ricos, verdad?  

Aun puedo oir las carcajadas de mi madre. 

Qué bonito!!!!! ahora que yo soy mayor, que soy padre, que me encantaría ser abuelo; no habría nada que me hiciera sentirme más satisfecho como padre, nada mejor a lo que aspirar que mis hijos se sintieran como yo entonces, que tenía todo lo que necesitaba, que no echaba nada de menos, que pudiera pensar que vive en una familia de ricos, de millonarios, aun perteneciendo, en realidad, a la famila de unos humildes padres trabajadores. Eso es en realidad la verdadera riqueza, no necesitar nada más que lo que uno tiene, por poco que sea. ¿No crees?

Mi padre, con mi madre

Mi padre se fué demasiado pronto, dejó demasiadas lecciones sin terminar de enseñar, pero, no sé como,  se las ingenió para dejar conmigo la esencia del curso entero. Me honro en heredar de él unas cualidades que me hacen sentir feliz aun ahora, cuatro décadas después. 

El sentido de la amistad, un amigo no es cualquier cosa. Un amigo es realmente algo de valor incalculable. Estoy seguro de que mis mejores amigos serían también muy buenos amigos de mi padre, como por ejemplo Idoia, Iñigo o Ricardo sin ir más lejos. 

Me enseñó, no sé exactamente como, que mi palabra vale tanto o más que mi firma y que lo que se promete se ha de cumplir, por difícil y duro que sea. 

Me enseñó el valor de la lealtad.

Me enseñó la importancia de la justicia. Me enseñó que un hombre de bien nunca antepone un interés a lo que es justo. 

Me enseñó, de alguna manera, que la mejor pastilla para conciliar el sueño es la integridad. 

Me enseñó a amar sin cálculos ni medidas, uno ama lo que ama, y a lo que se tiene que amar no se le pueden poner barreras ni condiciones. 

Rebuscando en los viejos recuerdos de mi madre descubrí unas cartas que son un tesoro. Cartas de amor a mi madre y que me dejaron perplejo, por que en esas cartas descubrí que yo amo, como el amaba (o muy parecido) y me hizo sentir muy feliz y orgulloso de tal parecido. 

Lo conocí lo suficiente como para saber lo feliz que sería teniendo una nuera como mi esposa, lo mucho que la querría y lo satisfecho y orgulloso que estaría de que su hijo tuviera una esposa tan especial como la que tiene. De hecho creo firmemente que desde algún sitio él disfruta y comparte mi felicidad al lado de mi mejor amiga.  

No sé si llegaría a imaginar que su hijo tendría que irse del país para buscarse la vida, tan común como era eso cuando yo nací, pero poco imaginable en la sociedad que se dibujaba cuando el falleció. Estoy seguro que el lo hubiese hecho también si fuera necesario.

Cuarenta años más tarde lo sigo extrañando y no es una frase hecha si digo que cada vez más. Pero al mismo tiempo lo sigo teniendo más presente en mi vida cuando tengo que esforzarme por salir adelante sin que nadie me regale nada, tal como el hizo cuando empezó a hacerse un lugar en su profesión, usando, tal como intento yo, los principios que hicieron de él un hombre grande, ejemplar e inolvidable y al que yo aspiro cada día a parecerme. Desde donde está él me sigue enseñando.

Te quiero papá. Hasta la vista. 

jueves, 1 de enero de 2015

2014

Otro año comienza. Otra mañana de año nuevo para pensar en lo que nos gustaría que sucediera durante los próximos 365 días.
Nos tomamos las celebraciones con calma, sin excesos. Con tranquilidad. Creo que era lo que necesitábamos. Cada día me gustan menos las explosiones de felicidad programadas colectivamente independientemente de que tengamos razones o no para celebrar. Debe ser que me estoy haciendo mayor. 
Fué el 2014 un año muy duro, muy difícil, muy doloroso. Pero aún así pasó muy deprisa, un paso frenético de días que dejan sobre todo un rastro de agotamiento físico, pero sobre todo emocional. 
Un año que, como casi todos,  dejó un sabor agridulce. 
Lo peor: Que tras alcanzar las metas propuestas al comenzarlo, incluso antes de lo previsto, mucho antes de lo esperado se perdieron los logros alcanzados en el plano profesional. Cosas de la vida. Algo de lo que no me puedo sentir responsable. Simplemente sucedió, otra vez, y, otra vez, me pilló en medio y perdí... otra vez. Pero no perdí del todo. Como siempre las derrotas nunca son pérdidas al 100%. De las derrotas se aprende. De las derrotas se crece. Y en eso estoy ahora. Creciendo, no sin un sufrimiento nada deseado, pero debo reconocer que estoy creciendo ciertamente. En el plano profesional, pero sobre todo en el plano personal. Ahora soy más fuerte. ¡Cuantas veces he recordado la frase estos últimos meses!:  "LO QUE NO TE MATA TE HACE  MAS FUERTE".


Ha sido un trago amargo cuando creía haber encontrado una buena estabilidad y me vi que tenía que empezar casi de cero de nuevo. Eso creía. Pero muchos días después sé que ahora estoy mejor preparado para encarar de nuevo los desafíos que me han traído a esta Isla. 
Otro de los aspectos negativos ha sido mi sentimiento de frustración en cuanto al idioma. Yo creía que a estas alturas mi inglés sería ya como para currar en la BBC, pero qué lejos estoy de eso, en ocasiones me da la impresión de que cada día estoy peor en lo que al Inglés se refiere, pero la realidad es que va mejorando, no tanto como yo quisiera, pero hoy hablo y entiendo mejor que hace un año. De eso no cabe duda, no obstante mi dominio del inglés y lo que eso conlleva en lo profesional, me ha hecho sentirme frustrado a estas alturas de mi película británica. 
Otra parte amarga han sido las malas noticias desde España, sigo con esa mala costumbre de escuchar los noticieros de España y cada vez me ofende más oir a los gobernantes podridos de nuestro país que me empujaron al destierro hablando y mintiendo como bellacos sobre la "recuperación" y de un futuro inmediato brillante mientras las sigo pasando canutas porque las posibilidades de regresar son muy remotas ahora. Cuando la injusticia me hace sentir un delincuente y sin derecho al más básico recurso de defensa y que me tiene acogotado entre la espada indecente del juez que me puso del lado de los ilegales y la indecencia  de quien se aprovecha de ese sistema absolutamente alejado de la razón, el sentido común y la justicia que proclaman sus membretes.  Todo sigue igual. Yo no tengo derechos. 
Me entristecen las múltiples historias de amigos y conocidos sin esperanza en mi país mientras los corruptos nadan en la abundancia de lo expoliado con la connivencia de una justicia lenta, torpe y que vive de espaldas a los problemas de los ciudadanos de a pié. Es lo que tiene viajar tanto en coches oficiales con choferes y guarda-espaldas pagados por los que atropellan en su camino. 
Me desalienta ver como los que parecían ser una esperanza ya se están enzarzando en las porquerías de quienes critican. Parecen haber olvidado que su mérito es haber sido alzados por la desesperanza de millones de ciudadanos que ya no saben a quien acudir en busca de auxilio, de justicia social.
Pero no todo ha sido malo, claro que no. Lo mejor es que ahora estoy, me siento más preparado. Gano poco a poco confianza. La inseguridad que me da no controlar el idioma es cada día menor. Ahora ante mi tengo cinco nuevas opciones de reales, todas ellas me proporcionarían una mejora en mi situación actual. 
Lo mejor es que yo y mi compañera querida cada vez somos más fuertes, nos miramos al espejo y juntos somos mejores después de tanta penuria y sufrimiento. Juntos somos más felices por que es lo que tiene luchar juntos. Cuanto más dura es la batalla más fuertes e inseparables nos sentimos y somos en realidad. Eso es crecer. Es una poderosa razón para sentirse feliz. ¿verdad?
Hace un par de días, en una entrevista de trabajo me preguntaban: ¿Qué decisión que has tomado ultimamente de la que te arrepientes, que te gustaría rectificar? Pensé por unos segundos y le dije: - Ninguna. No sirve de nada desear no haber hecho algo que ha hice. No tiene remedio. Solo se puede mirar hacia adelante para arreglar en medida de lo posible lo estropeado por una mala decisión. Asi que no me arrepiento de nada. Nuestros errores forman parte de nuestro progreso. - Me miró con cara rara y tomó no sé que notas al respecto. 
Pero una de las cosas más hermosas y fenomenales que han pasado durante este 2014 habeis sido vosotros. Las personas con las que nos cruzamos durante estos 365 días. Una nueva ciudad, bueno dos, Haverhill y Cambridge que es donde nos movemos habitualmente. Hemos recibido tanto cariño y apoyo que nos sentimos abrumadoramente afortunados. Nos han ofrecido su mano y cariño en tantas ocasiones que me emociono al pensarlo. Sobre todo personas como Eduardo, Mila, Peter, Jo, Kevin, Damian, Montse, Yolanda, Barry, Jhon, Dan, Lindsey y algunos más. Ha sido como vivir rodeados de ángeles de la guarda que nos  han hecho sentir siempre que nunca estamos solos aquí. También a nuestros amigos en España, Brasil, Canadá, Holanda, Estados Unidos, que desde al distancia nos han hecho llegar su aliento tan apreciado y necesario en muchos difíciles momentos de nuestra vida. 
Gracias a todos por hacer del 2014 un año para recordar, 
a pesar de todos los pesares, con alegría y dulzura. 


podeis hacer vuestros comentarios en mi email, por que los que se ponen en el blog muchas veces se pierden: fucorei@gmail.com