sábado, 22 de febrero de 2014

LEJOS - FAR AWAY - LONXE

Todos sabemos que estar lejos de algo o alguien no significa forzosamente estar distanciado de un lugar o de una persona. La distancia e incluso el tiempo no consiguen con facilidad romper un vínculo con lo que amamos con autenticidad. 

Del mismo modo el apego físico no garantiza el calor afectivo que precisamos para sentirnos bien, para sentirnos felices y reconfortados. No siempre el que más amor proclama es el que más amor da. No todos los abrazos pueden dar el calor que dicen ofrecer. Más reconforta lo auténtico, lo sincero que lo pasional.  

Estoy a 1.173 kilómetros de distancia de lo que más amo, pero nunca he dejado de sentirme al lado de todo eso que me hace feliz independientemente del tiempo, la distancia y las circunstancias. Un día leí un tatuaje que rezaba: "lo más lejos de ti, a tu lado" 

A Coruña


Estos últimos 8 años de mi vida han sido, sin duda, los más difíciles, pero, por contradictorio que pueda parecer, coinciden con los años más felices de mi existencia. Me doy cuenta de que las dificultades no le privan a uno de la felicidad, las dificultades transformarán tu vida en la medida que establece la actitud con las que las enfrentas. También es cierto, al menos en mi caso, que tiene mucho que ver el "al lado de quien" enfrento los desafíos que la vida me está regalando esta última década. No estoy muy seguro de que, de saber lo que se me vendría encima, hubiese aceptado tan enormes retos entonces. 

Las dificultades que tengo superar cada día no conforman mi estado de ánimo, felizmente no es así. Es mi actitud, mi fe y el apoyo de los que quiero y me quieren lo que me permite seguir adelante con la ilusión que viene de la certeza de que más pronto que tarde las circunstancias mejorarán y entonces podré disfrutar más plenamente de eso mismo que me permite simplemente sobrevivir ahora. 

Los que estamos lejos de casa, no dejamos de ser de casa. Por mucho que se empeñen algunos que se dicen patriotas, que viven opulentamente de ese patriotismo falso e hipócrita, un patriotismo que en lo que a depósitos se refiere es mas un patriotismo suizo que español. Esos que se llenan la boca de España, pero que vomitan a los españoles. Esos que dicen que ya no nos podemos poner enfermos en nuestro país mientras sus regentes dan a luz en quirófanos privados. Esos que hacen pagar por la justicia a los ciudadanos de bien para que los ricos y nobles, puedan pasarse esa justicia por el forro de sus jubilaciones millonarias y vitalicias. Esos que se cuadran al sonido del himno con la mano sobre el pecho (más concretamente sobre la billetera). Esos que comen delicatessen cada día que pagamos lo que ya no tenemos ni para el buffete de 3 €. Todos esos que viven en el corazón del país y que hacen de su país una cloaca para los que llevamos el país en el corazón.

¿Quienes están más lejos?





lunes, 17 de febrero de 2014

EL FANTASMA DE LA DEPRESION

En estas situaciones la depresión sobrevuela sobre la cabeza de uno cual bandada millonaria de estorninos y corremos a cobijarnos bajo un portal, una marquesina o lo que sea con tal de que non nos caguen en la cabeza. Yo hago lo mismo. Estamos en época otoñal, el cielo está lleno de miles estorninos que me amenazan con dejar uno de sus  de excrementos en mi cabello cada vez menos abundante. 

Pues así me siento en ocasiones, que tengo que huir de las fauces de la depresión que por momentos me rodea dejándome casi sin escapatoria. Son muchas las preocupaciones, son demasiadas las incógnitas sobre mi futuro, son excesivas las penurias y si no estoy bien preparado acabaré sucumbiendo al desaliento. 

¡ Pero no ! Claro que no, que no me rindo, que entristecerme no me va a ayudar en nada. Me lo repito incesantemente. Triste y desolado reduzco drásticamente mis posibilidades de alcanzar mi meta, de tener éxito. Pero no resulta fácil, dadas las circunstancias, asi que tengo que recurrir a mis propias argucias. 

Mis antidepresivos (sin prescripción médica)

A falta de bici de montaña, me relaja mucho, lo que más, dar un paseo por el bosque (aquí hay pequeños buenos espacios naturales cerca del pueblo) con mi cámara colgada del hombro y sacar algunas fotografías, que finalmente se convierten en un diario de mi experiencia vital. Cuando eso no es suficiente he descubierto aquí un buen recurso: las galletas de chocolate del Tesco. Tesco es un supermercado muy famoso en Inglaterra y que puedes encontrar en cualquier pueblo de este país. Hay una galletas de chocolate, muy ricas y baratas (20 galletas por 0'44 libras, o sea unos 2 céntimos por galleta). Son parte de mi desayuno y también me sirven de postre cuando almuerzo en el trabajo, me traen un poco de dulzura en medio del agrio ambiente laboral. Pero cuando todo eso no es suficiente, tengo que recurrir a una droga más dura, pero dura de verdad, así a pelo: las "wine gums" de Haribo "original english recipe" reza en el embase (receta inglesa original), sin colorantes artificiales, ¡¡¡¡  bocatto di cardinale!!!! os lo dice todo un experto en la materia, un sommelier de la gominola, las encuentro a muy buen precio en el popular "poundland", que viene a ser la cadena 100 del Reino Unido y en donde encuentras chollos realmente a precios magníficos: todo a 1 libra, la gran diferencia es que estos negocios no son regentado por chinos, aquí es producto nacional. Pues bien, cuando tengo un día realmente malo, cuando tengo ganas de salir corriendo de vuelta a España, cuando algún pensamiento homicida se me pasa por la cabeza... un par de gominolas (o 18) y me tranquilizo, el sentido común vuelve a fluir. Me río yo del prozac, del lexatil y del tranquimazin... nada, nada, mano de santo estas económicas e inofensivas pastillitas de goma fabricadas en Irlanda. Si se abusa, como mucho, puedes engordar un poco, pero nada de efectos secunadarios, nada. Y te ayudan a ver la vida de color ya desde el primer momento por que, como veis en la foto, tienen colorines variados y alegres. Y sin receta médica !!!

Otros recursos (más maduros) para huir del fantasma de la depresión son tus amigos. En mi caso, ante todo mi gran amiga del alma, mi compañera. Pero esos mensajes de Oscar, o de Marina, o Berta, o de Tito, o de Omar, o de Eduardo, o de Gloria, o de Natalia, o de Sergio a traves de "la red" que parecen no ser nada a mi me suponen el oxígeno cuando parece que uno se ahoga. Puede que ahora estadísticamente sea un pobre más, pero en lo que amigos se refiere soy realmente afortunado. Vuestro aliento, apoyo y cariño enviado desde distintas partes del mundo son para mi auténticas palmaditas afectuosas en mi espalda que me invitan a recordar que la dirección a seguir es siempre adelante. Poder mirar a los ojos a las personas con las que te relacionas es para mi la mejor manera de obtener las fuerzas que a veces necesitas para salir del bache, del pozo o sima en la que sientes que estás por momentos. Mis amigos, vosotros, sois una parte importante de esta nueva etapa en mi vida. La distancia y mi nuevo estatus han hecho de tamiz y en el cesto han quedado esos amigos de verdad, algunos, por cierto, que no esperaba, y que suponen para mi el mejor antidepresivo para levantarme cada mañana, meterme en una nevera y trabajar 12 horas sin morir en el intento. 


miércoles, 5 de febrero de 2014

NO PUEDO DORMIR

No puedo dormir. Hay gritos dentro de mi cabeza que no me dejan dormir. No hago más que pensar qué hago aquí, ahora. No puedo evitar preguntarme una y otra vez qué ha sucedido para acabar en esta cama, en esta casa, en este pueblo, en este país desconocidos para mi hace unos pocos meses. No entiendo lo que está pasando. No sé que es lo que me ha traído hasta este lugar en este preciso instante. Por más que lo pienso no sé a qué obedece todo esto. No me quiero amargar. No quiero angustiarme. No puedo dormir.

Recuerdo los momentos de mi vida en los que creía que todo estaba bien, y que estaba bien porque hacía las cosas bien, al menos siempre con buena intención. Y cuando creía que como había hecho bien las cosas, la vida me sonreía. Por que era tan idiota que creía que, como en las películas, al final siempre ganan los buenos. Pues no, no es así, ya lo creo que no lo es. No puedo dormir.

Desde que comencé este exilio forzoso sabía que este momento tendría que llegar, lo sabía por intuición y por que había oído historias similares. Uno nunca esta preparado del todo para lidiar con esta situación, por mucho que la haya previsto. No puedes hacer nada por evitarlo y solo cuentas contigo mismo para superarlo o morir en el intento. No puedo dormir.

Hay cosas que uno tiene que enfrentar en la soledad, en la más absoluta, fría y dolorosa soledad que pueda imaginar. Puede ser eso. No puedo dormir.

Como el niño que se enfrenta a su primera inyección, le da igual que sea por su bien, le da igual que le den un caramelo, no quiere que le canten, le da igual todo, no quiere que le pinchen. No puedo dormir.

Así ha de ser, me van a pinchar, lo quiera o no y, al fin y al cabo, el caramelo siempre se agradece. No puedo dormir, pero tendré que hacerlo.


Buenas noches y felices sueños.

por oscura que se presente la noche, sé que mañana de nuevo saldrá el sol