¡ Qué año el que acabamos de finalizar! Podría decir que desastroso, pero también podría decir que maravilloso. Así que me voy a quedar con INOLVIDABLE, INESQUECIBLE, UNFORGETTABLE !!!!!
No lo podré olvidar por muchas razones y no lo debo olvidar por otras muchas. Ha tenido de lo mejor de toda mi vida y también de lo peor. Y como dijo el santo: "escudriñad todo, retened lo bueno" pues en eso estoy en estas primeras horas del nuevo año.
Comencé el año yendo en busca del "Dorado" y puedo decir que lo encontré, pero más que nada por el valor de los corazones de oro que descubrí en mi memorable periplo. Los Beus me han dado uno de los mejores regalos que me ha dado la vida al margen de mis hijos y la compañera que ahora comparte mis devenires. No puedo dejar de acordarme de ellos y de lo que ellos me permitieron conocer y amar. No les doy otra vez las gracias aquí porque me suena insignificante y porque ellos ya saben como siento al respecto.
Un año en el que me di de bruces con la injusticia y por más que percutí no conseguí más que aumentar los moratones y aumentar la hemorragia y recordé las palabras de Quevedo cuando decía que "donde hay poca justicia es un peligro tener razón". Pues eso, que ante el desamparo que sufro no me queda otra que seguir adelante en la intemperie y confiando en la providencia para salir de esta. Bueno, la providencia y algo más. Ya lo he intentado todo, al menos todo lo que legalmente pude hacer. Está claro que en España sale más a cuenta trabajar en "B".
Un año en el que me sentí desterrado, pero también un tiempo en el que lucho duro cada día por encontrar en el destierro la razón de todo esto, algo que le de sentido a tanta convulsión. Un año de aprendizaje. Con el sudor de mi frente y con mucha fé, apoyándome en los que me quieren a pesar de terminar en lo más crudo del frío invierno, me alienta y me calienta un profundo sentimiento de que lo peor ha pasado y que la primavera asoma en el horizonte. Ahora no voy a dejar de caminar.
Me atrevo a decir con cierto convencimiento que estoy ilusionado con este nuevo año, al menos aunque solo sea porque es difícil que salga peor que el año que finalizamos, pero sobre todo porque estoy empeñado en que sea mucho mejor que lo que hemos dejado atrás. En 8.760 horas os podré confirmar si mi pálpito era bueno o no. Dicen en mi tierra "nunca choveu que non escampara" y añado yo: El sol volverá a salir para iluminarnos y calentarnos un poquito. Seguro.
A todos mis amigos les deseo que este nuevo año resulte tan bueno como esperamos y deseamos y que no nos falte la determinación y la fuerza para conseguirlo.
FELIZ 2014

Amén, compañeiro. Xa nos toca que o 2014 sexa o noso ano... Bicos e ánimo
ResponderEliminarEl 14 es mi número, verás como es bueno. Todo está en afrontarlo con ganas. Feliz 14!
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