martes, 19 de enero de 2021

HERMANA

Nací y crecí rodeado de chicas. Tengo tres hermanas, dos mayores que yo y una más joven. 

Estos días mi hermana pequeña estaba de cumpleaños. Esta celebración hizo rescatar de mi memoria muchos momentos de mi vida a su lado. Hay muchísimos y muy buenos.

Nos llevamos tres años de edad y es con quien he compartido mi infancia. La recuerdo de siempre más madura que yo y desde bien pequeños fuimos compañeros de juegos y peleas, muchas peleas, peleas muy divertidas, sobre todo para mi. Era una niña mucho más responsable que yo y cuando estaba ocupada con sus tareas escolares yo me aburría por que las mías, misteriosamente, se finalizaban muy rápidamente, muy frecuentemente, antes de comenzarlas. Y claro, no me gustaba esperar para jugar con ella, asique buscaba la manera de interrumpir su estudio de alguna manera, casi siempre con burdas provocaciones hasta que conseguía desquiciarla y entonces venía lo más divertido: la persecución casera que en numerosas ocasiones acababa a escobazos. Pocas cosas me hacían reír más que eso. Por entonces el mango de las escobas (afortunadamente para mi) estaba hecho con una débil caña y se rompían con facilidad en mi espalda. ¡Cuantas pagas semanales se fueron en comprar una nueva escoba a mamá! Ella pagaba por romperla y yo por la provocación. 




Juntos crecimos, exploramos juntos, nos reímos juntos, jugábamos juntos y compartimos todo. Lo bueno y lo malo. Lo divertido y lo doloroso. 

Pasaron los años, muchos años. Y la vida, aunque nos llevó por caminos diferentes y, por etapas, muy distantes, nunca dejamos de estar cerca, muy cerca el uno del otro. Y eso es estupendo. Me hace sentir afortunado.

Somos bastante distintos, pero las diferencias nunca fueron suficientes para superar nuestra lealtad mutua. La relación con mi hermana pequeña representa lo mas hermoso de la familia: la lealtad. No necesitamos opinar, entender o ver las cosas del mismo modo para sentirnos cerca el uno del otro y querernos. Ni siquiera teníamos que querernos del mismo modo. Ella para mi está siempre ahí y yo estoy para ella (espero que así lo sienta también).

La relación con mi hermanita representa mucho para mi, precisamente por que nuestras diferencias nunca han podido con nuestro amor fraternal, nunca. Pasamos momentos muy duros en nuestras vidas y eso, pienso, nos ha unido aún más. 

Ella es mi amiga, por que está siempre que la necesito. Aunque no siempre nos entendamos.  Nunca, jamás, me ha dado la espalda y eso tiene un valor infinito. ¿De cuantas personas uno puede decir eso? No importa que no compartamos nuestra visión de las cosas y de la vida. Sabemos que estamos ahí y aunque no nos guste lo que hace el otro, antes de juzgar, nos apoyamos y eso es lo más valioso que uno puede encontrar en otra persona. Sea esta tu hermana, tu amigo, tu esposa, tu hijo, tu nieto, tu colega.  Esa es la verdadera amistad. Eso representa para mi lo más importante en la vida: "no te entiendo, pero aquí me tienes."

Quien no sabe ser leal terminará más tarde o más temprano viviendo en soledad. Mi hermana, en lo que a mi se refiere, nunca estará sola. Yo sé que tampoco ella me dejará solo nunca. Esto me hace hoy tremendamente feliz. 

Gracias, mi hermanita del alma, que cumplas muchos más.  

martes, 5 de enero de 2021

VIENEN LOS REYES MAGOS!!!!!

Esta noche, la que precede a la madrugada del día 6 de enero es la más recordada de mi infancia y, supongo, la de muchos de vosotros. 



Hay algo que cambió en mi vida para siempre esa mañana de los últimos días de diciembre cuando, sin querer, descubrí unas cajas con juguetes en lo alto del armario en la habitación de mis padres. Recuerdo que fui a coger la escalera para cerciorarme de que, terriblemente, ese descubrimiento suponía la confirmación de las conspiranóicas teorías que mis amiguetes hacía tiempo me soplaban. ¡Los Reyes Magos eran nuestros padres! 

Mi torre de naipes de la ilusión infantil se derrumbaba definitivamente ante mis ojos para no volver a ser construida nunca jamás al mismo tiempo que subido al techo del armario comprobaba que efectivamente, eran los juguetes que se suponía tenían que llegar a mi casa en camello unos días después. Qué mazazo.

Subió un niño los peldaños de la escalera y los bajó un preadolescente confundido. ¿En qué más nos han engañado?

¿Será que mi padre no era el hombre más fuerte del mundo? ¿las verduras realmente serán sanas? ¿será la cigüeña la que trae a los bebés? ¿realmente mi abuela podía sacarme y ponerme la nariz con sus dedos sin que me doliera o era otro engaño más?

No tengo demasiados recuerdos, de esos días,  pero si tengo la clara sensación de que todo cambió muy rápido desde que desenmascaré a los reyes magos, hasta creo que este chasco me hizo un republicano empedernido. 

Las cosas ya no eran del mismo color. Antes todo era blanco, rojo, azul, verde... ahora ya hay colores pasteles, blancos rotos y rojos marengos. Mucho más complicado, todo es mucho más complicado desde entonces. 

Eran los Reyes de este año muy esperados, ya que eran los primeros como abuelos, pero la pandemia los chafó en todos los sentidos.

¿Quién me iba a decir a mi que en la primera oportunidad de volver a  subirme a esa escalera para recuperar del techo del armario de mis padres esa ilusión que allí se me había quedado hace casi medio siglo la he de posponer al menos un añito más por pillarme emigrado y pandémico perdido?

Cosas de la vida. Que por otra parte, sigue adelante. Tendré que esperar un año más con esa ansiedad llena de ilusión propia de una noche como esta, para buscar en el techo del armario de mis padres esa niñez que en cierta medida ahora me devuelven un par de locos bajitos.




viernes, 25 de diciembre de 2020

NO ESTOY SOLO

 El contenido de una conversación que te deja tocado, que te descoloca, que te hunde podría decir. No hay discusión, simplemente te rompe, te desilusiona seguramente más por no entenderlo que por la contrariedad en si misma.

Esa noche el run run en tu cabeza no te deja dormir bien, das más vueltas de lo habitual en la cama y te despiertas con el corazón en un puño varias veces. No descansas.

Te levantas, vas a trabajar y durante todo el trayecto le sigues dando vueltas. 

Estás en plena faena pero estás más en otro lugar, en ese campo de batalla mental que supone a veces lidiar con las decepciones. El desasosiego casi se convierte en angustia. No dejas de rumiar la decepción.

Mientras acaba un pedido de los muchos que hago cada día sentí como si alguien me pusiera sobre mi espalda una cálida manta que con gentileza disipa la humildad y el frío de la intemperie recién llegado al hogar.  Una reconfortante sensación como la del abrazo consolador de una madre. Me invadió una paz que no soy capaz de describir y me pareció oír una suave voz que me susurraba con dulzura y seguridad: "no te preocupes, déjalo estar, en su momento todo se resolverá para bien."

Y ya.

Desapareció la angustia, la desilusión, el enfado, la amarga contrariedad. En su lugar esa paz que me llenó desde los pies a la cabeza y esa calidez en el pecho de sentir que no hay de qué preocuparse. 

No estoy solo.




viernes, 27 de noviembre de 2020

DEL AGRADECIMIENTO

Poderosamente me han recordado recientemente la importancia del agradecimiento. He pasado estos últimos días dándole vueltas en mi cabeza a todo aquello por lo que me siento agradecido y he de confesar que me he sentido felizmente abrumado por tantas cosas buenas que he de agradecer en mi vida. 

Russel M. Ballard dijo: "es mucho mejor contar nuestras bendiciones que contar nuestros problemas." 

Intenté compartir estos sentimientos y cada vez que me ponía ante el teclado no sabía por donde empezar. Tras muchos borradores desechados, el insomnio de esta noche me ha impulsado a compartir lo que considero más determinante en mi vida. 

La irrupción de la figura de JESUCRISTO en mi existencia ha supuesto una absoluta revolución. No fue repentina. No tuve la capacidad de asimilar sus enseñanzas en poco tiempo, su influencia ha sido gradual y no exenta de altibajos, algunos de ellos asombrosamente pronunciados. 


Gracias a las enseñanzas y ejemplo de Jesús mi vida se ha transformado. Desde mi adolescencia hasta el día de hoy. Mi cercanía o distanciamiento de los principios que este hombre único enseña ha determinado enormemente mis vivencias. Puedo decir que Jesús es hoy mi gran amigo. 

He sido mejor hijo, mejor padre y ahora mejor abuelo cuando vivo auténticamente aquello en lo que creo.  Soy mejor esposo, mejor amigo, mejor compañero cuando acierto a acercarme al modelo que Cristo me enseña. 

Hoy puedo decir sin temor a engaño alguno que mi vida es mejor y más fructífera en la misma medida que tengo éxito a vivir los principios de Cristo. 

Soy lo que soy gracias al  milagroso poder transformador de estas enseñanzas. Cada día que me levanto siento y expreso agradecimiento por la oportunidad que tengo de vivir y por el deseo de parecerme más al modelo establecido por mis creencias. 

Es mucho más que una cuestión religiosa, mucho más allá de una iglesia, de un libro sagrado. Es infinitamente  más. Se trata de afrontar cada día con la intención de vivir como Él nos enseñó a vivir. Y no es que yo sea una persona de gran fe, no. Simplemente, a lo largo de estos más de cuarenta años desde que conocí sus enseñanzas, he aprendido que mi felicidad va en ello. 

Es mejor el mundo que me rodea cuando vivo como Él enseña a vivir. 

Ser cristiano no me hace mejor que nadie que no lo sea. Es más, conozco personas que sin compartir mi fe me dan lecciones de cristianismo con su ejemplo, del cual intento aprender. Puedo decir que tengo amigos que se proclaman ateos y que son mejores cristianos que yo, ya lo creo que si. También intento mejorar inspirándome en estos. 

Nadie es mejor por creer en algo o alguien si no vive de un modo cabal los principios que proclama. 

Solo quiero expresar hoy mi gratitud por la vida, enseñanzas y sacrificio eterno de mi salvador Jesucristo. Ha llenado mi vida de luz, ha iluminado esos rincones oscuros en mi personalidad, ha transformado mi manera de ver el mundo y de entender la vida. Y me recuerda que aún queda mucho, muchísimo por hacer, por mejorar. 

Mi compañera, mi amiga, mi amor, ha creído en mi más que yo mismo, por que ella siempre ha entendido  a Cristo mejor que yo. Su mano fue la mano del Salvador en mi vida. A ella nunca le podré agradecer suficiente. Su fe en mi fue una expresión del amor puro de Cristo. 

He buscado en muchas fuentes, nunca he sido una persona conformista, pero ninguna me ha saciado como esta que me da agua de vida en la que ahogo mis momentos de desesperanza y donde encuentro consuelo diario y fuerzas para seguir y disfrutar del camino independientemente de lo difícil que pueda llegar a ser. Esta fe es una poderosa fuente de felicidad y esperanza.

Soy mejor gracias a Cristo. #dagracias  


domingo, 15 de noviembre de 2020

SINTERKLAAS

 Pues resulta que por estos lares en los que me encuentro ahora tienen una curiosa costumbre por estas fechas y que está muy curiosamente relacionada con mi país de origen, España. 

Parece ser que un tal Nicolás de Myra, un personaje que nació a finales del siglo III (d.C.) en Anatolia, Turquía en tiempos de ocupación romana, por lo que era este un ciudadano de la Roma imperial, llegó a ser Obispo de Myra. Sus restos están en Bari (Italia). Fué beatificado y santificado en su momento por el Papa de Roma y su onomástica es el 6 de diciembre. Tal día se ha convertido en una fecha muy marcada en los Países Bajos, especialmente para los niños. Lo declararon también "Santo patrón de los niños" debido al milagro que la tradición dice llevó a cabo este hombre al encontrar a tres niños asesinados por un posadero en el norte de Francia y apiadándose de tales inocentes criaturas las devolvió a la vida. Hay otras leyendas en las que se atribuyen otras milagrosas intervenciones en favor siempre de infantes.

SINTERKLAAS con su caballo con el que recorre el país repartiendo regalos a los niños.

Hay documentación de esta celebración desde el siglo XIV nada más y nada menos. Siempre relacionada con los niños, a los que se premiaba con regalos en forma de alimentos, dinero, ropa, hasta llegar a la actualidad en la que, sobre todo, se agasaja abundantemente con dulces.

A finales de la Edad Media se crearon los mercados de San Nicolás y se hizo famoso ya por entonces el hombre  de pan de jengibre como regalo característico. Se utilizaba este presente como una forma de cortejo ya que a "Sint-Nicolaas" también se le atribuyen poderes emparejadores. "Hijlickmaker" (agente matrimonial). 

Es este un país dividido entre católicos y protestantes y estas celebraciones provocaron fricciones entre ambas comunidades en las que los segundos en sus zonas de influencia condenaron esta celebración por considerarla supersticion católica, llegando a estar prohibido en algunos lugares. Hasta el famoso Martín Lutero manifestó cierta oposición a esta costumbre. 

Incluso se puede decir, al menos por aquí se sostiene con tesón, que es origen del famoso Santa Claus norteamericano. Los Neerlandeses fundaron la actual Nueva York (originalmente Nueva Amsterdam)  en donde instauraron esta festividad que fue evolucionando hasta lo que es hoy la potente tradición de Santa Claus y Papá Noel.

El caso es que hoy en día es todo un acontecimiento nacional que ya comenzó hace unos días, cuando San Nicolás, según la tradición, sale de España a donde va a aprovisionarse de los regalos (originalmente naranjas) y, ¡¡¡¡¡ojo, desde Madrid sale en barco hacia los Países Bajos!!!!! Singular periplo cubierto puntualmente por los informativos holandeses manteniendo informados a diario a los niños que ansiosos esperan que llegue a sus casas con sus deseados regalos.

Sinterklaas, por supuesto, no puede hacer esta inmensa labor solo. Le acompañan los "piets", más concretamente los "zwarte piet" (Pedrito el negro), unos pajes-bufones que en medio de travesuras ayudan a San Nicolás a llegar a cada hogar con los presentes. 

El antes y después de los "Piets" evitando los agravios racistas de los que les acusaba.

Estos personajes en los últimos años causaron una gran polémica por ser considerada esta una tradición racista ya que eran siempre interpretados por blancos pintados de negros con rojos labios. Se optó por transformarlos por blancos con las caras tiznadas por el carbón con el que alimentaban el barco de vapor con el que el Santo llegaba a la costa neerlandesa cada mes de noviembre procedente de España. 

Así pues cada sábado los Piets dejarán dulces en los zapatos de todas las casas de los niños que se han portado bien, por que también a Sinterklaas se le atribuye una labor "correctora" ya que a los que no se han portado bien, no solo se quedan sin regalos, sino que incluso corrían peligro de ser llevados en un saco a España. Yo creo que los deben dejar a todos estos "traviesos" en la costa mediterranea y claro, después pasa lo que pasa.  Se puede entrever en esta tradición la rivalidad existente entre holandeses y españoles desde la famosas contiendas bélicas de Flandes. 

Ya desde este fin de semana se empiezan a recibir los dulces que se ponen en los zapatos de cada niño. Estos dejan zanahorias para que se pueda alimentar el caballo de San Nicolás de tan larga noche de trabajo. 


El dulce más popular son los llamados "pepernoten" o "kruidnoten" que se dejan en los zapatos de los niños

Este sábado llegó al país tras un largo viaje en barco de vapor desde Madrid (!manda narices!) y que esta vez fue en un lugar sin anunciar para que debido al dichoso coronavirus, no se produjeran aglomeraciones. Desfilaron para recibirlo alcaldes de algunas poblaciones que le agasajaron con presentes entre los que no podría faltar el pan de jengibre y los redondos y enormes quesos.

En estas celebraciones participan activamente los dirigentes políticos. Alcaldes, ministros, etc. No me quiero imaginar la que se podría liar en España si se hiciera de igual manera. 

El barco de vapor de Sinterklaas, llamado España, llegando con sus piets en uno de los infinitos canales de los Países Bajos

Me gusta esta curiosa tradición que llena de alegría (este año no mucho) los mercados y las calles de pueblos y ciudades en todo el país. Las limitaciones singulares que estamos viviendo debido a la pandemia impiden el normal desarrollo fueron salvadas con empeño a través de los medios de comunicación que permiten el acercamiento virtual delos niños a su querido SINTERKLAAS a pesar de este azaroso año que nos está tocando vivir. 

 ¡Qué importante es no perder la ilusión en tiempos de dificultades! 

 Yo, por si acaso, me voy a portar un poco mal a ver si San Nicolás, como castigo, me lleva a España, aunque sea en un saco. 







 



domingo, 8 de noviembre de 2020

COMPAÑERA

 



Soy de los que piensan que todo en la vida sabe algo mejor si se puede compartir. 

Hoy es uno de esos días en los que esta feliz sensación se acentúa. 

Mi amiga, mi confidente, mi colega en este viaje vital celebra su cumpleaños. ¡Seis décadas! He tenido la fortuna de participar en más de cuatro de estas. 

Soy realmente un hombre con suerte de vivir una relación tan especial como lo que tengo con mi querida compañera. Durante estos cuarenta y dos años de amistad ininterrumpida hemos vivido todo tipo de etapas. Unas más felices que otras, unas más fáciles, otras más complicadas. 

Hemos compartido muchas risas, llantos no pocas veces, largas charlas, hemos caminado largos y altos senderos, al lado del mar, por la ribera de ríos. Hemos vertido lágrimas y sudores juntos. Hemos rezado hombro con hombro, empujado espalda con espalda la carga que más de una vez nos aprisionaba y, juntos, nos hemos liberado.

Me encantan nuestras charlas, pero adoro el silencio junto a ella. ¡Cuánto nos hemos comunicado y amado en delicioso silencio! Se podría decir que algunos de nuestros silencios compartidos han sido más locuaces que alguna cansada conversación sin final cierto. 

En todo este tiempo hemos aprendido a caminar cogidos de la mano y también a compartir pasos a miles de kilómetros de distancia el uno del otro. Cuando las cosas funcionan se dan estos milagros. 

Es esta relación una de las pocas cosas en mi vida que me hace sentir un hombre de éxito. 

No hay una clave para alcanzar esta dulce sensación de conseguir algo tan grande que nunca has siquiera alcanzado a soñar. Supongo que es una mezcla de compatibilidades entre nosotros, pero, sin duda, nuestras diferencias acomodadas a base de generosidad y sacrificio por parte de uno y otro nos han ido puliendo hasta llegar a este punto, han sido las que han conseguido hacernos tan fuertes juntos.

Aún hay aristas que incomodan, pero supongo que estas también nos ayudan a mantenernos despiertos en el camino que la vida nos de aún por recorrer juntos.

¡Feliz día, amor! 

¡Ah! Y a ti también, querida amiga. Feliz cumple décadas.

Y, sobre todo, gracias a la vida, que me ha dado tanto. 

lunes, 2 de noviembre de 2020

EL MARTILLO DEL ABUELO

Buscando entre los trastos encontré hace un tiempo este viejo martillo de zapatero. Tiene esta herramienta, sin duda, más de un siglo de antigüedad, pertenecía a mi abuelo materno, Andrés.


Andrés era un zapatero remendón, nacido en Iria Flavia. Bondadoso, pero con un genio de mil demonios.

No lo conocí lo suficiente, la arrolladora bondad y simpatía de su esposa, mi abuela Carmen, lo dejaba  segundo plano ante sus nietos. Nunca hablaba mucho y yo, tristemente, tampoco le pregunté. De hecho, supe más de él tras su fallecimiento que en vida.

Empuñe con fuerza ese mango de tosca madera que también sostuvo mi querido abuelo Andrés durante infinitas horas en un pequeño taller de zapatería en la calle San Agustín, al lado de la plaza de María Pita, en mi añorada A Coruña.

Me imaginé mientras lo sujetaba, los sudores de este buen hombre reparando zapatos y más zapatos para sacar adelante a su familia. Sus sufrimientos. Sus frustraciones. Pero sobre todo me quise imaginar cuales habrían sido sus sueños, por los cuales nunca le llegué a preguntar a ninguno de mis abuelos, lo cual lamento profundamente hoy. 

Todos deberíamos preguntar alguna a nuestros abuelos, a nuestros padres, cuales son sus sueños. Quizás repararíamos a tiempo en que algunos de esos sueños quizás estén en nuestras manos poderlos hacer realidad.

Al abuelo Andrés le sorprendió el golpe de estado que acabo en una sangrienta y cruel guerra civil en nuestro país, siendo padre de dos niñas pequeñas. Tras el final de esta guerra fue detenido por un miserable chivatazo que le acusaba de ser “comunista”. Sin más. Fue encarcelado, y como muchos otros, candidato a ser pasado por las armas en el Campo da Rata, o en cualquier infame cuneta.

Si, así fue, como mi abuela me lo contó en muchas ocasiones. El paso del tiempo no pudo nunca hacer sacudir lo suficiente tan brutal susto, tan incompresible atropello, tan triste injusticia. No era el zapatero un activista, ni un guerrillero, ni, mucho menos, un terrorista. Era simplemente un hombre con un pensamiento libre, que creía en la justicia social y en el bien común. No era un hombre, peligroso, pobre de él. Su único delito en esa oscura época era no pensar como los que mandaban querían que pensara. No era adicto. Ni al alcohol, ni al tabaco, ni al régimen. Los dos primeros vicios eran optativos, pero el tercero era de consumo obligatorio. El era abstemio y eso casi le costó la vida.

Lo llevaron a la cárcel, lo encerraron, pensando, imbéciles, que matarían sus ideas. Sólo consiguieron que las escondiera en su mente.

Imagínense a mi pobre abuela, una madre desesperada que acudió a todos cuantos estamentos podría alcanzar para pedir, ya no una justicia prácticamente inexistente en esos convulsos tiempos, sino clemencia. Ninguno de sus requerimientos tenía el más mínimo efecto ante los organismos responsables de la detención de Andrés.  

Encontró Carmen atención en su cura párroco que, buen conocedor del sistema represor y de sus ejecutores en esa ciudad, supo llegar a convencer a alguien de que Andrés no era peligroso y logró sacarlo de la cárcel tras la noche en la que escondido bajo la manta de otro recluso, esquivó la fatal suerte de ser uno de los escogidos para el mortal paseo.

No es este un relato político, no quiero que lo sea. No es mi intención. De mi abuelo Andrés solo recuerdo el martillo, que no la hoz. No hablo tampoco ni de yugos ni de flechas. Ni de rojos ni azules.

Mi abuelo Andrés (Iria Flavia 1904- A Coruña 1991)

Solo quiero recordar a mi abuelo Andrés, el zapatero remendón de la calle San Agustín, que en sus postreros delirios gritaba desde la ventana de la casa de mi madre a la calle, ¡¡¡¡LIBERTAD!!!! con el puño cerrado, los dientes apretados y lágrimas corriendo por sus arrugadas mejillas. Sus ideas salieron de su escondite azuzadas por la demencia senil que nos lo arrebató durante los últimos años de su vida.

Curioso era que este ateo convencido, cuando veía a un hombre con sotana pasear por la calle, le gritaba pidiéndole ayuda desde esa ventana en la que pasó sus últimos años. Más de un cura se presentó en la puerta de nuestra casa acudiendo a los gritos de socorro del abuelo, sin duda, con el agradecimiento inconsciente hacia esa sotana que décadas atrás le permitió lo que la intolerancia quiso arrebatarle: ver crecer crecer a sus dos hijas. 

Mis ojos no entendían lo que le pasaba a mi abuelo. Ahora, viendo algunas cosas que veo en las noticias, y palpo en la sociedad en la que vivo,  con tanto odio e intolerancia desatados, lo comprendo mejor. Entiendo la rabia que le sobrevino en sus últimos años de vida, seguramente como consecuencia de tener que sufrir  tantos años con miedo y callado. Hasta que la demencia liberó, ya definitivamente, su mente en donde vivió agazapada el ansia de una libertad que solo pudo vivir a medias.