lunes, 23 de septiembre de 2013

LA VIDA EN BRAINTREE

Ahora estoy viviendo en Braintree en el Condado de Essex, al sureste de la Isla, a una hora de Londres. Es un pueblito pequeño, muy bonito, con mucha vida, eso sí, entre las 7'30 y las hasta las 6 de la tarde, no más, después todo queda desierto. Extremadamente limpio y ordenado, con las típicas casitas inglesas, con sus famosas chimeneas de ladrillo rojo. No hay edificios altos. Bastantes pubs, muchísimas inmobiliarias, algunos bancos y la preciosa iglesia de St. Michaels. Braintree tiene unos 100.000 habitantes, pero esparcidos por las numerosas localidades circundantes, como Great Notley, que es donde yo resido por ahora. Es un gusto pasear por sus calles y parques.
Braintree (St. Michael Church)

La ciudad más importante cerca de Braintree es Chelmsford, que aunque no tiene muchos más habitantes, estos los tiene más concentrados en esta localidad, bulliciosa, con innumerables inmobiliarias, bancos, tiendas e industria. Allí se tienen que hacer las gestiones que en Braintree no puedes hacer y de las que hablaré en próximas entradas.
La gente es muy amable, extremadamente correcta, aunque unos se esfuerzan más que otros por entender y hacerse entender ante un extranjero recién llegado que, como yo, no habla su idioma con fluidez. Me resulta muy complicado entender este inglés, quizás me acostumbré al inglés americano y aquí debo confesar que estoy sufriendo con el idioma y a veces digo que si con una sonrisa tonta porque no alcanzo a comprender lo que me dicen, se comen el final de las palabras y aspiran algunas sílabas y eso me deja hambriento de entendederas. Cuestión de tiempo.
Algo que me llama poderosamente la atención es que aquí hay autovías y en esas autovías hay rotondas, si, como lo digo, hay rotondas en plena autovía y se hace la transición a otras vías de un carril por sentido sin más transición que esas rotondas.Tras la sorpresa inicial veo que se ahorran una pasta en los caros accesos que hay en España para salir y entrar de las autovías y veo que se hace con mucha calma, bien señalizado y cómodo ya que si te equivocas das una vueltita más a la "roundabout" y sales por donde debes salir. El firme está en  peor estado que en España, con irregularidades que en la moto inquietan un poco.
Braintree, Casa Consistorial

Aun no sé como suena un claxon o una bocina en Inglaterra, no sé si es que hay inhibidores de bocinas o qué, pero el caso es que aquí apenas se usan, yo, por el momento aún no he escuchado ningún bocinazo y es que esta gente es muy tranquila conduciendo, muy amables y en eso si que nos dan 10.000 lecciones. Me gusta.
Hoy, en mi moto cedí el paso a cinco peatones en la ciudad de Chelmsford y los cinco, uno, por uno, me daban las gracias. Siempre te agradecen cuando cedes el paso, tengas o no obligación de hacerlo.
Incluso cuando conduciendo mi scooter se me fué el santo a Galicia y me metí por la derecha en un par de ocasiones, ni el más mínimo mal gesto ni un mal bocinazo, nada, incluso asoman una amable sonrisilla cuando te disculpas por la burrada que acababas de hacer. Lovely!  como acostumbran a decir esta gente.
Jardines !!!!! qué preciosos y enormes jardines hay por aquí, no jardines Versallescos de retorcidos setos tallados y vistosas flores, no, aquí lo que hay son grandes praderas con hermosos y variados árboles con un  cesped que parece ser cortado a diario. Sendas peatonales (footpath) civilizadamente compartidas con los ciclistas. Muchos perros, muchos y me llama la atención que todos son de raza pura, no se ven tantos chuchos de marca  blanca, como en España. He visto más galgos estos 10 días que en toda mi vida antes, Podencos, Perros de Aguas y otras razas de las que no recuerdo el nombre, pero se ve que lo del mestizaje canino aquí no se lleva.
Las casas tradicionales están por todos los sitios, apenas hay edificios más altos de dos alturas y la armonía arquitectónica es total y encaja con el paisaje, carente de grandes desniveles.
Rotondas, rotonditas y rotondacas everywhere. El transporte público es escaso y muy caro, aquí sin coche no eres nadie. Yo con la moto me voy arreglando muy bien, pero cuando llegue el crudo invierno tendré que pensar en hacerme con un coche, que aquí son muy baratos en el mercado de segunda mano, pero el problema, ya me han anticipado, es el seguro. Puedo encontrar un utilitario de 10 años por 300 o 400 libras, pero el seguro... de 900 a 1.200 libras al año, a terceros!!!! en fin, eso é outro conto. Ya veremos.
En resumen, la vida en Braintree es plácida y tranquila como la campiña inglesa y por el momento yo solo puedo decir:  Lovely !!!

sábado, 14 de septiembre de 2013

EL VIAJE

Me dijeron que para los desplazamientos sería muy bueno tener un vehículo y de terminar en una ciudad grande como Londres aún sería mucho mejor disponer de una motocicleta como la que tengo, asique no me lo pensé más y  cambié mis billetes de avion por un pasaje en el Ferry Santander-Portsmouth, donde podría llevar mi scooter Aprilia de 125.
Tenía mis dudas que este tipo de moto, hecha para rodar en ciudad, aguantara bien todo un viaje de unos 800 kilómetros, pero tras hacerle una revisión a fondo y con la confianza del mecánico me decidí a llevarla. Todo lo que me ayudara a tener un buen trabajo es de agradecer.
Salí el domingo, a primera hora de la tarde de A Coruña, con la moto cargada con una pequeña maleta sobre el asiento del pasajero, incluso me proporcionaba esto un confortable respaldo. Viajé 250 kms. evitando las autovías y disfrutando del hermoso paisaje del Cantábrico, con el mar a tu izquierda y los Picos de Europa a tu derecha. Hice fin de etapa en Avilés, tras un buen descanso, el lunes tempranito salí hacia Santander a donde llegué un par de horas después y me dió tiempo a dar un paseo por esta bonita ciudad tras dejar en la línea de embarque a mi Aprilia Atlántic que tan bien se comportó tras 489 kms. de trayecto, haciendo una media superior a los 100 kms/hora.
Santander

Cuando regresé al puerto tenía unas 80 motos detrás de mi, todas de gran cilindrada y todas británicas, pero ahí estaba yo, de primero, con un par, jajajajaja. 
Entramos en las bodegas de este enorme buque y detrás de nosotros camiones, furgonetas, caravanas y decenas y decenas de turismos. 
Este Ferry, el "Pont Aven", de Brittany Ferries, es realmente confortable, con grandes camarotes de amplias camas y las butacas, donde yo viajé, tampoco estaban nada mal, parecidas a los asientos de primera en los aviones. Restaurante de lujo, discoteca, pub, piscina...en fin como un crucero, pero en pequeño. La inmensa mayoría de los pasajeros eran Británicos, las numerosas sandalias con calcetines no dejaban lugar a a dudas, aún antes de oirles hablar. Aun quedaba una hora para zarpar y ya corría la cerveza por doquier. 
Tenía por delante 24 horas de travesía, unos 1.000 kms. subiendo hacia el norte el Cantábrico y entrando en el Canal de la Mancha.
Tras salir del puerto de Santander disfrutando de unos preciosos paisajes la estela que el buque iba dejando sobre el océano me hacía pensar: "alea jacta est" y entre un pelín de cangelo y esperanza fuí perdiendo de vista la costa de España. La noche prácticamente en blanco para mi, dejó paso a un precioso amanecer y poco tiempo después se divisaban las primeras vistas de territorio inglés.

Amanecer en el Océano y abajo el "Pont Aven".

El tiempo era agradable y podía disfrutar de los paisajes de la Costa Británica, cocretamene de la Isla de Wight y sus blancos acantilados. Me alivió ver que la lluvia no estaba presente, pensando en el camino aún por recorrer en la moto. A la hora prevista arribamos al puerto de Portsmouth y tras una larga hora de espera pudimos salir. 
 Portsmouth, UK

El gps no me funcionaba, eso me puso nervioso. Además la salida del puerto era directa al autopista, me martilleaba la idea de recordar ir siempre por la izquierda. Los primeros minutos de circulación en Inglaterra fueron de desconcierto, de susto, de tensión, casi de histeria por tener la sensación que eso era de locos. Iba a 120 por un autopista, en el sentido contrario al habitual y por el carril de adelantamiento... aaaaaaaaaaah. Tras una parada para recuperar el gps enfrenté mi primera rotonda británica, uuuufffff, qué vértigo!!! Me habían advertido de las rotondas en Inglaterra, pero tomar las primeras te creaba una extrañisima sensación de que alguien te pasaría por encima en cualquier momento. Regresé al autopista y tras dos horas de viaje y atravesar el infernal tráfico de Londres llegué a mi destino a buena hora, pero con mucho frío. 
La pequeña Aprilia se había comportado de maravilla y recorrió 749 kms. a un buen ritmo y me llevó hasta Braintree, Essex, U.K. sin ningún problema. 
Primer objetivo conseguido: ya estamos aquí.






lunes, 9 de septiembre de 2013

ME VOY

No creo que tenga muchas alternativas. El panorama aquí es realmente triste. Además de otros condicionantes que me obligan a hacer las maletas para poder rehacer mi vida, porque lo que es aquí me parece prácticamente imposible.
Me voy aburrido de tanta inmoralidad que te salta a la cara desde primera hora cuando abres la prensa, enciendes la radio o la televisión.
Me voy aburrido de tanto amiguismo (que nada tiene que ver con la amistad) y que consiste en que los que tienen una pequeña cuota de poder se rodean de aquellos a los que llaman amigos y que consideran no pueden hacer sombra a su mediocridad, o que les lamen las heridas de sus miserias sin hacer preguntas.
Me voy aburrido de tanta mentira. Me voy aburrido de tanto pescador de aguas revueltas. Me voy aburrido de tanto empresario avaro, de tanto banquero usurero, de tanto político ladrón. Me voy aburrido de ver tanto abuso a los que buscan una oportunidad de asomar la cabeza. Me voy aburrido de ver tanta miseria generada para hacer fortunas indecentes. Me voy aburrido de ver como se considera muchísimo más un futbolista que alienta forofos que un científico que salva vidas. Me voy aburrido de escuchar como se culpa al trabajador de la falta de trabajo. Me voy aburrido de pagar los platos que los farturientos han roto de tanto comer y comer.
Lo cierto es que siento un poco de vergüenza del país en el que vivo, porque permitimos que los mangantes sigan campando a sus anchas en ayuntamientos, diputaciones, consellerías,  ministerios y gobiernos centrales.
Un país en el que se subvenciona la pereza y se castiga al que arriesga para salir adelante.
Un país en el que se condena sin piedad ni lugar a recurso un retraso en el pago de una cuota de la seguridad social a un autónomo mileurista y se permite que sociedades deportivas compren jugadores a precios indecentes mientras deben millones de euros a hacienda y la seguridad social. Donde se recorta en sanidad y educación mientras aumentan gastos de asesores que no asesoran y se pagan campañas políticas con favores que pagamos entre todos.
Alguien dijo que los gobernantes nunca son mejores que los que les votaron para llegar a donde están. Confío en que un día seamos valientes y los pongamos a todos en su sitio (muchos de ellos entre rejas).
Pero eso si, no es una huida, me voy buscando un sitio donde la palabra de un hombre tenga valor, donde la experiencia sea apreciada, donde el deseo de trabajar sea considerado. Por eso me llevo la maleta llena de ilusión y ganas trabajar y de salir adelante por mi mismo tal como lo hice hasta ahora.
Ya veremos si me dejan.

LAS CUARENTA - Antonio Carmona y Concha Buika

lunes, 2 de septiembre de 2013

EL DESIERTO DEL PARO

Cuando uno, después de pasar toda su vida transitando por un más o menos plácido sendero laboral, a la sombra de tener la tranquilidad de saber que a final de mes tendrás parné para pagar tus facturas, y lo lanzan sin previo aviso al desierto del paro no pasa mucho tiempo antes de tener esa sensación de desamparo, de desasosiego nunca vivida antes de no saber si llegarás al próximo oásis, o al próximo bosque con agua en tu cantimplora.

Una de los momentos amargos en este tránsito es, sin duda, el momento en que acudes a la oficina de empleo, antes el INEM, ahora se llama SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal), le cambian el nombre, pero sigue sin definir lo que allí se hace principalmente, gestionar los subsidios de desempleo.
Se cumplimenta un papeleo no muy complicado y, para disimular creo yo, te hacen una escuetísima entrevista con la que se supone comienza la labor de encontrarte un nuevo curro, pero el funcionario, sincero, aunque amable ya te adelanta que no me haga muchas ilusiones en que me llamen para currar en nada, que está la cosa fatal. Así pues paso a formar parte del colectivo de trabajadores más importante de este país: los que estamos sin trabajo.

Se supone que cuando uno va a una oficina de empleo es para encontrar eso, un empleo, pero eso hoy día es como creer en los reyes magos. Puede parecer una exageración o simplemente una manera de hablar, pero es la realidad misma.

Pasado un tiempo me planteo que por aquí la cosa no pinta muy bien y vuelvo a preguntar a la "OFICINA DEL PARO" (que es como mayormente y con gran acierto y sentido común son conocidos estos establecimientos entre los ciudadanos) para ver como es eso de salir a buscar curro fuera de España. Me explican las opciones y me fijo en la que llaman "exportación del subsidio de desempleo" y que, según me dicen, me permitiría ir a un país de la Unión Europea como demandante de empleo, sin interrumpir la prestación por un tiempo de tres a seis meses. Concretamente mi planes están en el Reino Unido y allí, tendría que ir al llegar a inscribirme como demandante de empleo y el funcionario me advierte con gentileza   -pero ojo, que allí te llaman para ir a trabajar enseguida-  Y claro, yo flipando con la observación pongo cara como diciendo "jo, que cabritos estos ingleses uno se apunta en el paro y ya se creen que estoy buscando curro, es que ya les vale..." Le doy las gracias, me doy la vuelta y me piro.

Tengo que madurar esto.